Han transcurrido 23 días que la presidenta Sheinbaum “desperdició” desde el 29 del pasado abril, en que recibió la solicitud de Estados Unidos a través del Departamento de Justicia del Distrito Sur de Nueva York para que, con carácter urgente detuviera con fines de extradición al gobernador de Sinaloa ahora con licencia, Rubén Rocha Moya y 9 funcionarios y ex funcionarios de esa administración, todos morenistas y acusados por aquel país, de delitos graves entre ellos, de estar presuntamente involucrados con el cártel de Sinaloa y recibir dinero de esa organización criminal para financiar campañas del partido en el poder. De ellos, 2 “se entregaron voluntariamente” ante la Justicia que los reclama.
Haciendo caso omiso de la solicitud, se dio a la tarea de brindar protección y seguridad a Rocha Moya, sin que la opinión pública conozca realmente su paradero al igual que el de los otros 7 acusados.
Bajo la tediosa letanía de palabras repetidas hasta el cansancio diariamente durante su “mañanera del pueblo”: pruebas; soberanía; pueblo; no subordinación; independencia; comentócratas; opinólogos; oposición; derecha nacional; derecha internacional; Felipe Calderón; García Luna, intervención etc; la titular de poder Ejecutivo federal, ha minimizado la gravedad de las conducta en que incurrieron los 10 acusados, y con esa verborrea trata de formar cortinas de humo, tal vez para “limpiar”: su imagen; el deterioro de su gobierno y la falta de confianza en que se encuentra ahora su partido MORENA, que la llevó al poder.
La preocupación del gobierno federal, se refleja, porque el presidente norteamericano ha dicho que “si México no hace su trabajo, ellos lo harán”; además, están en revisión 53 consulados en que algunos se han encontrado donde se da uso político relacionado con MORENA. Información en manos de Marco Rubio. Igualmente, se rumora que se presentará una segunda lista de acusados, donde citan a varios gobernadores; legisladores; secretarios de Estado y funcionarios todos morenistas, así como algunos de otros partidos. Se desconoce su veracidad.
En esta problemática, la presidenta enarbola la palabra “soberanía” para justificar, al parecer, la no entrega a Estados Unidos principalmente de Rocha Moya, en términos solicitados. Confunde al homologar soberanía con impunidad, porque faltan pruebas y quiere Estados Unidos intervenir México.
– – FALTA DE PRUEBAS NO EXONERA A LOS ACUSADOS
La falta de pruebas no exonera en automático a ninguno de los acusados. Pruebas existen en las instancias que reclaman a los 10. La mandataria NO ES JUZGADORA, CARECE DE FACULTAD PARA IMPARTIR JUSTICIA.
¿Una prueba? dos acusados “se entregaron voluntariamente” ante instancias correspondientes.
SOBERANÍA ES PODER
El concepto se adoptó oficialmente en el mundo a partir del siglo XVI y evolucionó con el paso del tiempo. Fue acuñado por el pensador francés Jean Bodi hacia 1576 en su obra “Los Seis Libros de la República”, para justificar el poder absoluto de los reyes, y lograr la unidad y estabilidad del Estado frente a las guerras.
En el siglo XVIII con la llegada de la ilustración, la Revolución Francesa y la Independencia de Estados Unidos, el concepto cambió de manos. Filósofos como Jean Jacques Rousseau, plantearon que el poder no debía residir en el monarca, porque se trataba de una soberanía popular.
Durante los siglos XIX y XX, el término alcanzó su consolidación constitucional, pues logró ser el pilar fundamental de las modernas cartas magnas. Se dividió en dos tipos: 1.- soberanía interna, es el poder del Estado para aplicar sus leyes dentro de su territorio. 2.- Soberanía externa, entendida como el reconocimiento de un Estado independiente por parte de otras naciones. De esta manera tenemos que el poder supremo se ejerce mediante lo que se denomina soberanía popular, porque directamente los ciudadanos, lo ejercen a través del sufragio universal (voto) eligiendo a sus representantes. Pero también se ejerce a través de la soberanía nacional, cuando el poder recae en una unidad abstracta llamada nación, entendida como el conjunto de ciudadanos, territorio y leyes. Ese ejercicio se logra mediante instituciones gubernamentales y el marco constitucional.
Soberanía es poder… ¿Quién la ejerce realmente en México?
- EXTRADICIÓN NO SIGNIFICA INTERVENCIÓN
Actualmente, existe una realidad evidente en cuestión de soberanía que no se puede soslayar. Se trata de las relaciones que tiene México con otros países, principalmente con los Estados Unidos. Con este país, tiene suscritos centenares de tratados; acuerdos; convenciones; conferencias. Además, ambos comparten una frontera de más de 3 mil kilómetros.
En materia de justicia y de seguridad, los dos tienen suscritos 22 tratados y uno de ellos es el de Extradición Bilateral, suscrito en 1978 vigente a la fecha. Este mosaico de complejidad de dos pueblos distintos y tan cercanos en tantos aspectos de la vida cotidiana, requiere una atención especializada, coherente, planeada, no improvisada. Así se pierde el concepto soberanía como omnipotencia, pues cada una de estas entidades, entra en coexistencia con otras semejantes, pues ninguna de ellas puede tener supremacía sobre las demás.
Siendo soberanos tanto México como Estados Unidos, la extradición tampoco es sinónimo de intervención, porque todos los tratados que México celebre con aprobación del Senado, serán ley suprema de toda la Unión.



