En el marco del Día Internacional contra la Homofobia, Lesbofobia, Bifobia y Transfobia, el colectivo Sangre de Tuna y la Maestría y Doctorado en Historia de la UAZ realizaron el conversatorio «Crónicas Sexodiversas de Zacatecas», donde tres figuras del activismo y la cultura de la entidad compartieron sus testimonios sobre violencia institucional, conquistas legales y los conflictos al interior de la propia comunidad.
Flor Ornelas, con casi 40 años de trayectoria en el transformismo y el activismo LGBTIQ+, relató que, desde los 13 años, cuando comenzó a trabajar en antros de Zacatecas, las detenciones policiales eran rutinarias y las condiciones para salir libres implicaban con frecuencia abusos sexuales. “Me aventaban manzanas, me gritaban ‘sidosa’ y la preventiva nos levantaba donde nos encontrara”, relató.
El conversatorio abordó también los avances legales de las últimas décadas, como el matrimonio igualitario, la ley de reconocimiento de identidad de género, y las cuotas afirmativas en candidaturas. Al respecto, el escritor y periodista Heraclio Castillo Velázquez afirmó que el reto actual ya no es únicamente conquistar derechos, sino garantizar que se ejerzan efectivamente y evitar retrocesos ante el avance de discursos conservadores y de ultraderecha en América Latina.
Sobre las acciones afirmativas en puestos de representación, Castillo Velázquez advirtió sobre la usurpación de cuotas arcoíris por personas ajenas a la comunidad, y puso como ejemplo el caso de la diputada federal Fuensanta Guerrero Esquivel, quien ocupa una de esas posiciones.
Dos de las ponentes hablaron sobre la necesidad de abandonar la ciudad en búsqueda de un ambiente más libre de discriminación y con mayores posibilidades de desarrollo personal y artístico. Sonia Félix Cherit recordó que encontró esa libertad hasta que emigró a Alemania, mientras que Flor Ornelas relató que tuvo que salir de Zacatecas para aprender y profesionalizarse en el transformismo, ante la falta de espacios para ello en la entidad.
La forma de abordar la violencia hacia y dentro de la propia comunidad de la diversidad sexual fue otro de los puntos discutidos durante el conversatorio. Participantes y asistentes señalaron que, además de la discriminación social e institucional, la violencia al seno de la comunidad es un asunto pendiente de abordar.
Fernanda Delgado planteó que, ante burlas, susurros o risas en espacios públicos, las personas de la diversidad sexual también deben fortalecer su capacidad de defensa personal y no asumir siempre que todo gesto es una agresión directa; al respecto, Heraclio Castillo advirtió que esa astucia desarrollada para enfrentar una sociedad homofóbica, lesbofóbica y transfóbica puede convertirse en otra forma de violencia cuando se usa contra quienes pertenecen a la misma comunidad.



