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Aurelio de los Reyes García Rojas [del cine mudo a la historia de Maximiliano de Habsburgo]

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Por: JÁNEA ESTRADA LAZARÍN •

La Gualdra 712 / Cine / Historia / Entrevistas

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Aurelio de los Reyes García Rojas nació en Aguascalientes en 1942. Es investigador emérito UNAM y SNI; miembro del Seminario de Cultura Mexicana y de la Academia Mexicana de la Historia. Entre sus principales libros publicados están Los orígenes del cine en México. 1896-1900 (1972); Vivir de sueños, 1896-1920 (1982); Bajo el cielo de México. 1920-1924, (1989); Sucedió en Jalisco (Los cristeros) (1924-1928) (2015); Semblanza iconográfica de una familia (2002), Eisenstein en México (2004); Crónica literaria de la Revolución, (algo de literatura, algo de poesía (2023); y Maximiliano de Habsburgo y su diario de 1863 (2025). Ha recibido múltiples reconocimientos por su labor profesional, como la Diosa de Plata de Periodistas Cinematográficos de México, A.C. (Pecime) por el cortometraje experimental “¿Una ciudad conocida?”, en 1962; un Ariel de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas por el cortometraje “Y el cine llegó”, en 1992. En 2013 obtuvo el premio Jean Mitry en Pordenone, Italia, máximo reconocimiento internacional a un historiador del cine mudo; y, en 2015, el Premio José C. Valadés del Instituto de Estudios de las Revoluciones de México (INEHRM). En 2016 fue homenajeado en Puebla con motivo del inicio del Festival Internacional de Cine Mudo, creado a partir de la lectura de su libro Los orígenes del cine en México; y recibió el Premio Nacional de Artes y Literatura en el rubro de Historia. En 2018, fue reconocido por su trayectoria por el Groupe de Réflexion sur l’Image dans le Monde Hispanique (GRIMH), con sede en Lyon, Francia.

El doctor Aurelio de los Reyes García Rojas presentó el 10 de abril su libro Maximiliano de Habsburgo y su diario de 1863, en la Cineteca Zacatecas, como parte de las actividades académicas de la edición 40 del Festival Cultural Zacatecas, en colaboración con el Seminario de Cultura Mexicana; un día antes impartió la conferencia sobre los dibujos que hizo Maximiliano de los 11 años hasta los 18. Conversamos con él justo antes de la presentación de su libro.

 

Jánea Estrada Lazarín: Doctor, me gustaría que nos platicara sobre su relación con Zacatecas, porque su padre era de Jerez y su madre de Pinos, ¿cómo fue que llegaron a Fresnillo?

Aurelio de los Reyes García Rojas: Los familiares de uno y otro se fueron a Aguascalientes por la Revolución y allá se conocieron, yo nací en Aguascalientes; nos fuimos a Fresnillo después de que quebró el negocio familiar de mi padre, él había comprado acá en el Pardillo unas 5000 hectáreas. El general Natera era el gobernador y mi papá le regaló 1000 hectáreas para que lo dejara tener esas enormes extensiones, él fue el que le puso el Pardillo. Nos trasladamos al rancho en 1949, entonces tenía 7 años más o menos y vivimos ahí 2 años y medio, sin escuela, sin religión, por la naturaleza. Fue una etapa muy bonita para mí y muy informativa; luego nos fuimos a Fresnillo y ahí estudié la primaria en el Colegio Patria, de las monjas del Sagrado Corazón -la misma orden con la que estudió María Félix-; el primer año de secundaria lo hice en la secundaria nocturna en Fresnillo, fui la primera generación; luego, en 1957 nos trasladamos a la Ciudad de México. 

Tengo vínculos con Zacatecas muy profundos; la familia de mi madre, García Rojas, es de Ojuelos y ahí vivieron como 150 años, de fines del siglo XVI a mediados del siglo XVIII, luego compraron la Hacienda de San Nicolás de Quijas, en Pinos, que ahora se llama el Nigromante; el desarrollo económico de la familia García Rojas se debió sobre todo a la importación del caballo árabe; el auge de la hacienda de San Nicolás se debió a la caballería árabe y con el tiempo empezó el desplome debido a la construcción de los ferrocarriles, porque San Nicolás estaba en el camino por donde pasaba la sal que venía de Salinas, San Luis Potosí, a la Ciudad de México; con la construcción de los ferrocarriles se vino abajo la hacienda de San Nicolás, luego la dividieron, se fragmentó y continuó el desplome; luego en plena Revolución se fueron a Aguascalientes, cuando la toma de Zacatecas; justo estaban preparando la toma de Zacatecas cuando llegaron los villistas a Pinos y tocaron la puerta de la casa de mis abuelos, él preguntó que quién era, por el ojo de la cerradura entró un balazo y ahí quedó mi abuelo y eran 15 de familia, entonces salió la abuela con el chiquillerío rumbo a Aguascalientes; mi mamá venía en camino, no había nacido, pero murió también mi abuela, entonces la familia se desarticuló totalmente, unos se fueron a Aguascalientes, otros con algunos parientes… la familia quedó totalmente dispersa, al grado de que una vez dos de ellos, ya como de 30 años estaban en Azcapotzalco en el Parque Delta viendo un partido de béisbol y empezaron a platicar, uno de ellos dijo que recordaba que cuando estaba chiquito jugaban así con la familia, el otro le preguntó que de dónde era y dijo que de Pinos, pues yo también -contestó el otro-… eran los dos hermanos que no se habían vuelto a ver desde niños.

Aurelio de los Reyes García Rojas. Foto de Carlos Segura
Aurelio de los Reyes García Rojas. Foto de Carlos Segura

JEL: Volvamos a Aguascalientes, porque tengo entendido de que usted vivió durante sus primeros años en una casa muy bonita que además la hizo otro zacatecano. 

ADLRGR: Ah, sí, Refugio Reyes. Sí, en Aguascalientes vivimos; yo nací en la Juárez, cerca estaba el café catedral; de ahí nos mudamos a los departamentos Victoria, a un costado de catedral; luego a Juan de Montoro, a una casa de Refugio Reyes. Tengo muy bonitos recuerdos porque fue cuando empecé a ir al kínder que estaba sobre la misma calle, Enrique Pestalozzi se llamaba el jardín de niños. La casa era muy grande, tenía tres patios, uno de ellos con una fuente muy parecida a la que hay aquí en Zacatecas en una de las plazas,  tenía caballerizas y una huerta.

 

JEL: La recuerda muy bien aunque era muy pequeño, ¿estuvo ahí hasta los 6 años? Háblenos de las películas que hacía con ustedes su mamá. ¿Es de ella de quien adquiere el gusto por el cine?

ADLRGR: Tengo varias películas de nosotros hechas por ella; sí, desde luego que de ahí me viene, de la familia, el gusto por el cine. Todavía conservo algunas, no todas completas, pero sí se conservan, ahí aparezco, estoy retratado desde bebé en la calle de Juárez, en la plaza, hay escenas también de la casa en Juan de Montoro; hay algunas incluso en color y sale el patio donde está la fuente, había unos murales de tipo mexicanistas, como un jarabe tapatío; lo que me gustaba mucho es que todas las recámaras tenían su cielo pintado con motivos grecolatinos, yo estaba chiquillo, pero me gustaba mucho dormirme viendo las figuras del techo.

Aurelio de los Reyes García Rojas. Foto de Carlos Segura.
Aurelio de los Reyes García Rojas. Foto de Carlos Segura.

JEL: Se puede considerar que desde niño usted tuvo contacto con el arte entonces. ¿Recuerda con quién fue por primera vez al cine?

ADLRGR: Las primeras veces que fuimos los chiquillos nos llevaba el mayor al cine de San Diego, había un un cine parroquial; mis primeras funciones de cine íbamos en familia, con mis hermanos, ahí fue mi iniciación, era cine sonoro, en los años 40.

 

JEL: Usted incursionó también en la investigación del cine mudo, que es una de sus especialidades… ¿Cómo surgió su interés por realizar investigación sobre el cine, sobre todo el cine mudo?

ADLRGR: Por mi tesis de licenciatura. Yo discutía mucho con mi profesora Josefina Vázquez, ella me daba historia de Estados Unidos, y después de clase nos poníamos a platicar. Había una película, recuerdo que se llamaba Jauría Humana, que es una alegoría de los Estados Unidos de aquella época, por ejemplo. Entonces ella me preguntó qué iba a hacer yo de tesis y yo quería hacer una sobre el siglo XVI, que me gusta mucho, y ella me contestó: “Y si a usted le gusta tanto el cine y tanto la historia por qué no hace historia del cine”, y dije sí, tiene razón y empecé. La idea original era estudiar la imagen de la Revolución en el cine, pues las películas de aquella época como La Cucaracha o Juana Gallo, películas que muchas veces difícilmente reflejaban lo que fue la Revolución porque está todo idealizado y deformado a través de la dramatización; lo que yo quería hacer era comparar los hechos con las películas y para eso tenía yo que ver cómo fue que se llegó a esas películas y tenía que ver entonces cómo era el cine en la Revolución. Empecé a investigar a partir de 1910 y entonces me empezó a salir más la presencia del cine testimonial, sobre todo, los hechos en las batallas, la toma de Ciudad Juárez, en fin, todos los acontecimientos que fueron a filmar los camarógrafos. Luego, de repente, entre 1915 y 1916 se interrumpe eso y empiezan las películas de argumento, hay un corte tajante y eso me llamó mucho la atención. Me pregunté por qué se había dado esa ruptura y cómo fue que empezó ese tipo de cine y me fui a los orígenes para ver la continuidad de 1900 a 1910 y luego la continuidad del cine testimonial, y así fue que me dediqué al cine mudo.

 

JEL: Usted además de ser investigador de cine, se ha dedicado más de dos décadas a investigar sobre la vida  de Maximiliano de Habsburgo, de ahí el libro que está presentando en Zacatecas, Maximiliano de Habsburgo y su diario de 1863, editado por la UNAM y el Seminario de Cultura Mexicana. Hablemos de eso…

ADLRGR: Mi interés por la historia de Maximiliano se dio porque cuando vivíamos en Fresnillo, unas vacaciones de verano en el mes de agosto, mi padre nos llevó a la Ciudad de México a pagar una manda de mi madre a la Villa de Guadalupe y luego a Chapultepec; ahí me impresionó mucho ver los testimonios de lo que quedó del Segundo Imperio: la recámara de Carlota, los retratos de los emperadores, el baño… y me dije, esto es un pedazo de historia de Europa y México. A partir de ahí me llamó la atención el Segundo Imperio; mi primer libro fue una síntesis de Maximiliano y Carlota, el libro canónico del Conde Corte, fue mi primer libro. Mientras estudiaba el cine siempre seguía con el interés en Maximiliano y Carlota. 

 

JEL: ¿Cuáles son los aportes a la historiografía que pueden considerarse novedosos y podemos encontrar en su nuevo libro?

ADLRGR: Yo creo que toda la revisión de la llegada de Maximiliano a México, doy una versión completamente distinta a la que se conoce; creo que eso es importante porque es rectificar la historia. Incluso cuando yo estaba viendo que las cosas no sucedieron como las conocíamos nosotros, de acuerdo a como las narra el Conde Corte, porque la fuente era él, yo le escribía a mi maestra la doctora Josefina, diciéndole que no, que las cosas no eran así, que me estaban saliendo unas cosas completamente distintas, como el hecho de que quien mandó a México a Maximiliano había sido Francisco José; ella me contestaba,  “No, eso no es posible, ¿leyó usted bien?”, y ahí voy a leer otra vez los documentos… Sí doctora, leí bien. Y ella me contestó: “Dios Santo, estamos llenos de basura, de mentiras; tiene usted que escribir ese libro”, y entonces empecé a ver que las cosas eran muy diferentes a lo que se sabía y me empezó a resultar todo una novedad.

 

JEL: Con su investigación se reivindica entonces el papel de Maximiliano, ¿hay una serie de datos reivindicativos de las figuras de Maximiliano y de Carlota?

ADLRGR: Sí, es una rectificación pues hay muchas mentiras que se conocen, se repiten tanto que se consideran como verdad; es la confrontación entre lo que sabíamos y lo que ofrezco con este nuevo libro.

 

JEL: A propósito de Carlota, qué nos puede decir con respecto al trabajo y al papel de las mujeres en el Segundo Imperio 

ADLRGR: Pienso que Carlota debe ocupar un lugar bien importante, porque creo que fue la primera mujer gobernante en México. Fue la primera mujer gobernante, ella suplía a Maximiliano y supo conducir bien el Estado, en esos momentos cuando gobernó. Por otra parte incorpora a las mujeres a la actividad pública; tenía sus damas de palacio y de acuerdo con el sistema monárquico estar ahí era un deber de esas mujeres, las incorpora a las labores del Estado; desde que llegó exigió que siempre le diera la bienvenida un comité de mujeres, las obliga también a escribir y a pronunciar discursos, etc.

 

JEL: ¿Qué más se tiene que investigar para encontrar más datos ocultos?

ADLRGR: Hay que seguir buscando en los archivos… y de Carlota, pues hoy es muy difícil porque la familia real de Bruselas no permite el acceso al archivo; yo fui allá y traté de ver las fotografías que llegaron de México, fui al departamento gráfico de la Biblioteca Real de Bruselas, me sacaron el expediente de Carlota con unas cuantas imágenes que ya conocemos y cuando les dije que lo que me interesaba era ver las fotografías que mandaron de México hasta allá, me dijeron “Usted no las puede ver porque pertenecen a la familia, al archivo de la familia real y usted no tiene acceso a esas cosas”; entonces, investigar todo lo de Carlota es muy difícil porque no lo permite la familia real.

 

JEL: Incluso los diarios de Maximiliano, los de 1861 y 1862, dice usted que no se encuentran en los archivos.

ADLRGR: Sí, no se encuentran ahí; yo creo que los sustrajo la familia imperial, porque ahí deben de estar los juicios de Maximiliano sobre las negociaciones para su venida acá, a México, entre otras cosas.

 

JEL: Por último, ¿nos puede compartir en qué proyecto está trabajando actualmente?

ADLRGR: El siguiente proyecto es la otra parte de esto, todo el fin del Segundo Imperio…

 

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