La Gualdra 707 / Cine / La Berlinale 2026
En La Berlinale 2026 -selección Panorama- regresó el mexicano Joaquín del Paso con una nueva ficción, muy diferente de la que presentó hace diez años (Maquinaria panamericana), El jardín que soñamos. Si hace una década su película era una comedia negra y sarcástica de la modernidad mexicana, ahora cambió el tono al drama de la actualidad mexicana.
En El jardín que soñamos pone en escena las tensiones que se viven en México por la inmigración ilegal, el narcotráfico con las autodefensas y los talamontes ilegales. Hablada en español y criollo haitiano (una derivación del francés), es la historia de una pareja de haitianos que llega a México con las dos hijas de ella y asumidas por él, con la intención de continuar su viaje al norte, pero para eso deben buscarse la vida en México. Son contratados como cuidadores de camino del monte por unos talamontes vinculados al narco y enfrentados a las autodefensas. Así, los haitianos tienen que soportar la violencia que les llega de todos lados.
Además, para agregar más tensión, puso a las hijas con una salud frágil y la relación amorosa de la pareja no dentro de la tradición romántica literaria, sino de familia recompuesta.
Del Paso situó su historia en las reservas de la mariposa monarca, en el Estado de México y Michoacán, también amenazadas en extinción, para dar un último toque de optimismo a la historia; justamente, son los momentos en que las mariposas revolotean y que las niñas juegan con ellas, sirven de salida de la realidad.
La historia fue sacada de una situación que empezó a hacerse más de actualidad en México durante la pandemia, cuando USA cerró sus fronteras. Durante ese tiempo salieron muchas noticias de activistas asesinados y la tala descontrolada en México, estos fueron sus motores para conectar esta compleja historia.

En entrevista, Del Paso lo definió: “Es un drama, depende de cómo se lea, pero es un drama ecológico y humano. En México se pueden leer más capas, motivadas por el crimen organizado que juega una gran parte. Pero es sólo un elemento más de este tablero de la película, donde todos están contra todos. Todos en un estado de esclavitud moderna, y el bosque como telón de fondo que sufre este juego humano”.

Una historia con historias paralelas previstas desde el inicio, como una especie de metáfora visual al usar a las mariposas y su migración, tanto ellas como los humanos, haciéndolo por una necesidad de sobrevivencia.
El proyecto costó como 30 millones de pesos, un presupuesto que considera muy justo para este tipo de rodajes y comenzó a filmarse en el 2024. La película será exhibida a fines de año, y Joaquín del Paso tiene la expectativa de una salida en los circuitos culturales, aunque claro que el problema de la exhibición sigue vigente en México. Incluso, él estaría dispuesto a que pasara por las plataformas, a sabiendas que es una película muy visual.
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