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SPAUAZ en su laberinto. La hipocresía

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Por: ALBERTO VÉLEZ RODRÍGUEZ • ROLANDO ALVARADO FLORES •

Un 17 de febrero del año 2025 el resultado del plebiscito anual del Sindicato del personal académico de la Universidad Autónoma de Zacatecas (SPAUAZ) fue favorable a la huelga por más de 200 votos. Duró casi un mes y se logró absolutamente nada por encima de la propuesta realizada por el rector Dr. Rubén Ibarra Reyes. Previo al estallamiento la dirigencia del SPAUAZ desplegó, en abierta violación a los principios consignados en los estatutos sindicales, una fuerte, agresiva, feroz, campaña en favor de la huelga. La líder sindical, y próxima candidata a la rectoría, Dra. Jenny González Arenas, ya había protagonizado, como se confirma en la página del SPAUAZ, no menos de 10 videos en los que denigraba la propuesta de la administración central. Durante las negociaciones, la Dra. Sonia Viramontes Cabrera, en un tono profundamente agresivo, dijo que 300 millones eran fáciles de pagar por parte de la universidad para saciar los apetitos de algunos docentes. En contraste, el hermano de la citada dirigente, Lic. Enrique Viramontes Cabrera, se ufanaba de haber demostrado que el rector no cesaba de mentir y la institución se encontraba en estado de inviabilidad financiera. La consigna era lograr la huelga a cualquier costo. Y esto se obtuvo con el desprendimiento, por razones político-electorales, del grupo del Dr. Javier Domínguez Garay de la fuerza aglutinada por el rector. Se debe enfatizar el activismo explicito, la política del desgaste, y el uso de la calumnia implementadas como tácticas desde la dirigencia del SPAUAZ. No se escatimó en gastos para estallar la huelga, y estalló. No funcionó, sin embargo, pues era parte de la estrategia de “lucha” del grupo que usurpaba, y usurpa, la dirigencia del sindicato, para ganar la rectoría. El contraste con la situación en febrero del 2026 es enorme, pues un alicaído comité ejecutivo ya ni siquiera llama a la huelga, el activismo se detuvo y las pocas amenazas de huelga surgen de dos frentes. Por un lado, los inconformes con el proyecto político de la rectoría, que son pocos, y aquellos que desde las huestes de lo que queda del Grupo Plural, se quieren lavar la cara después de comer corrupción a puños. La hipocresía de siempre de los mercenarios habituales. Resulta verdad de Perogrullo que una huelga en las condiciones de 2026 es inútil, pues nada se podrá lograr por encima de lo ofrecido y no hay contienda por la rectoría. Así que lo más seguro es que no la habrá, y esto como decisión desde la dirigencia del sindicato. ¿Indica esto una negociación de los grupos perdedores de la contienda electoral con la administración central? Por supuesto, es parte de la política de la “gobernabilidad” de la nueva administración, que tiene sentido ante grupos que, aun cuando estén perdidos pueden implementar los desesperados “paros locos” continuos para asegurar a su gente. Mejor reconocer las potestades de contratación, promoción y cambio de adscripción del rector y acogerse a una nueva manera de gestionar los asuntos universitarios. Se puede considerar que la huelga ya no es problema, pues el odio hacia el ex rector Dr. Ibarra Reyes, está fenecido con la venganza ejercida contra su persona. ¿Qué composición tendrá el voto a favor de la huelga? El voto duro de los jubilados de la UAZ que puede subir hasta los 300 votos, los 100 votos del dominguísimo y otros tantos de los que quieren simular congruencia, así como unos pocos de los envilecidos por las promesas del millón de pesos. Unos 500 votos a favor seguros y otros 100 probables. Unos 600 votos de manera contingente. Con esto, el camino al comité ejecutivo para los grupos opuestos a los presuntos malos manejos de la actual dirigencia queda allanado. Por fin, el proyecto político inaugurado en 2023 con la toma de posesión de González Arenas está fracasado.  Es momento de otra cosa en la política universitaria, una reconfiguración de los grupos. Si surgen más votos, hasta 1000, las traiciones e incumplimientos están a ojos vistas. ¿Se replanteará la política de la gobernabilidad? También es un indicador de lo apretada que estará la lucha por el sindicato, pese a las muchas triquiñuelas por parte de los grupos que detentan el comité ejecutivo. Si hay huelga la gobernabilidad es una ficción. Así que la expectativa es que no haya huelga y se gane por mucha diferencia. Tal situación es la ideal para la universidad. No para ciertos grupos, pero sí para la institución. Así que el tema fundamental es, desde ya, la elección de nuevo comité ejecutivo. ¿Quién puede ser el candidato? Desde Javier Romero Curiel hasta Miriam Pinedo Morales. Por parte de la facción en el desastre político puede salir cualquiera, pero es un hecho que si el Grupo Plural no va con el Grupo Universidad están derrotados. Dado que no son tontos, todas sus supuestas contradicciones son mentira para proteger a su “tapado”. Y por la misma razón, tampoco parece verosímil asumir que entregaran el sindicato a cambio de puestos en la administración central. Desde el SPAUAZ pueden chantajear, pero en los puestos administrativos estarán a la defensiva. Quizá esa es su apuesta: colocar a algún cuadro en la rectoría y de todos modos ganar el SPAUAZ.

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