spot_img

Dr. Atl: el «Médico partero” y biógrafo del Paricutín 

Más Leídas

- Publicidad -

Por: JUAN JOSÉ ROMERO •

La Gualdra 702 / Arte

- Publicidad -

Gerardo Murillo nació en 1875 en Guadalajara. Adoptó el nombre artístico de «Atl», una palabra náhuatl que significa agua y, a nivel simbólico, vida y nacimiento. El poeta Leopoldo Lugones, al enterarse de que Murillo se había doctorado en filosofía, le sugirió que «Atl» era muy simple y que debía llamarse «Dr. Atl». Este nombre artístico, resaltaría su labor como pintor, escritor y vulcanólogo.

Cómo nace y crece un volcán. El Paricutín 1943-México-1950.
Cómo nace y crece un volcán. El Paricutín 1943-México-1950.

El impulso de creación en el Dr. Atl lo llevó a desarrollar los Atl-color, una técnica innovadora compuesta por tintes secos de resinas y pigmentos aplicables sobre tela, papel o roca. Esta versatilidad le permitía trabajar con intensidades cromáticas vibrantes y contrastes dramáticos, la solución perfecta para capturar los caprichos topográficos del paisaje. 

El testigo del parto geológico

En la tarde del 20 de febrero de 1943, en los campos de Michoacán, el suelo de un sembradío de maíz comenzó a temblar. De una grieta brotó humo gris, luego ceniza caliente, y finalmente rocas incandescentes. Para la medianoche, donde antes había un campo plano, ahora se erguía un cono de más de diez metros de altura. 

Cómo nace y crece un volcán. El Paricutín 1943-México-1950.
Cómo nace y crece un volcán. El Paricutín 1943-México-1950.

Si bien muchos periodistas y científicos, tanto nacionales como extranjeros, llegaron a atestiguar este evento, las crónicas y documentación científica-artística del Dr. Atl es una de las más destacadas por su nivel de detalle y profundidad simbólica.

Atl no observó el volcán a distancia, decidió cambiar de residencia para atestiguar este fenómeno y se mudó a Pantzingo, muy cerca del volcán Paricutín y del poblado de Nuevo San Juan Parangaricutiro (antiguamente San Juan Parangaricutiro, afectado por la lava). Cabe destacar que la formación del Paricutín fue lenta, no hubo víctimas humanas directamente, y el pueblo de San Juan Parangaricutiro pudo ser desalojado. 

Gerardo Murillo, Dr. Atl. Fumarola del Paricutín. 1943. Colección MUNAL
Gerardo Murillo, Dr. Atl. Fumarola del Paricutín. 1943. Colección MUNAL

Al cumplir su primer año, el Paricutín había alcanzado 336 metros de altura. A veces explotaba con furia; otras, la lava fluía pausadamente, metro a metro se estaba transformando el paisaje y la vida de la región. Luego de nueve años, en 1952, el volcán entró finalmente en reposo, su cono alcanzaba los 424 metros. Atl había presenciado el ciclo completo: nacimiento, crecimiento, y el silencio final.

Dr. Atl publicó Cómo nace y crece un volcán: El Paricutín (1950), dejando un testimonio único y profundo sobre un fenómeno natural que rara vez se concede al ojo humano. En ese entonces era el volcán más joven del mundo y a lo largo del libro, Atl describe con precisión y sensibilidad el surgimiento del Paricutín, desde sus primeras grietas en la tierra hasta la consolidación del cono volcánico, registrando no sólo datos geológicos, sino también la violencia, el asombro y la transformación del paisaje. Su escritura combina observación científica, experiencia directa y mirada artística, convirtiendo la erupción en un relato vivo.

El Dr. Atl tenía una larga experiencia siendo paisajista, pero ver nacer del Paricutín fue un parteaguas en su carrera como pintor. El nacimiento de un volcán es violento y luminoso al mismo tiempo. No es un acto silencioso ni ordenado. Precisamente usando los Atl-color pudo representar esa dualidad que busca la intensidad emocional del fenómeno. Gracias a esto, sus textos y cuadros se convirtieron en una de las primeras formas de divulgación científica sensible en México.

Hoy, el Paricutín duerme. Sigue siendo uno de los volcanes más jóvenes de la Tierra y su memoria quedó fijada en la obra del Dr. Atl, que puede admirarse en el Museo Nacional de Arte (MUNAL), pero también permanece viva en el territorio: en Michoacán es posible caminar sobre la lava solidificada, observar el cono volcánico y ver las ruinas de la iglesia de San Juan Parangaricutiro emerger entre las rocas, una oportunidad para vivenciar lo que en algún momento inspiró al partero y biógrafo del Paricutín.

*Juan José Romero Martínez, es licenciado en Ciencias Ambientales por la UNAM y maestro en Sistemas de Información Geografía por la Universidad Politécnica de Valencia UPV, actualmente es coordinador de proyectos de carbono en Toroto.

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_702

 

 

- Publicidad -

Noticias Recomendadas

Últimas Noticias

- Publicidad -
- Publicidad -