Este 2026 inició con un mensaje contundente: el pueblo mexicano está despierto, consciente y decidido a defender su soberanía nacional. Las Jornadas en Defensa de la Soberanía Nacional, impulsadas por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), no fueron actos simbólicos ni eventos protocolarios: fueron una demostración auténtica del espíritu crítico y participativo de miles de ciudadanos en todo el país.
En calles, plazas, universidades y barrios, la consigna fue clara: México no se vende, se defiende. En Zacatecas, fuimos testigos de una jornada profundamente significativa. En colonias populares de la capital, mujeres y hombres de todas las edades se reunieron no solo para informarse, sino para pronunciarse. Lo que vimos fue un ejercicio real de conciencia colectiva.
Adultos mayores, jóvenes, madres de familia, estudiantes y trabajadores compartieron un mismo sentimiento: la indignación ante cualquier intento de subordinación extranjera, especialmente frente a declaraciones de figuras como Lilia Téllez, Vicente Fox, Nohemí Luna y Alejandro “Alito” Moreno, a quienes identificaron como traidores a la patria por respaldar la idea de una intervención estadounidense.
Uno de los momentos más poderosos ocurrió cuando una señora de más de 70 años dijo: “Yo doy la vida por México si es necesario. No quiero que mis nietos vivan bajo el yugo de nadie”. No hablaba desde el odio, sino desde el amor profundo a esta tierra. Su voz —como la de tantos otros— dejó claro que la defensa de la soberanía no es consigna: es convicción.
También fue evidente el rechazo a la intervención extranjera disfrazada de “ayuda” contra el narcotráfico. Recordaron con fuerza lo sucedido en Irak, Afganistán, Libia, Haití y Venezuela, donde la presencia de Estados Unidos solo dejó caos, destrucción y pobreza. “Donde pone un pie Estados Unidos, no vuelve a crecer la justicia”, expresó un vecino. Y entre todos se repetía la misma idea: “Sí queremos combatir al narco, pero lo haremos nosotros. Aquí manda el pueblo, no ningún gobierno extranjero”.
Otro punto central fue el rechazo absoluto a las imposiciones. Hoy el pueblo no se deja engañar. Evalúa a sus gobernantes, analiza sus palabras y exige coherencia. Como bien señaló una frase que resonó en múltiples espacios:
“En el escenario público, los discursos adquieren relevancia no por su claridad, sino por la contrariedad que provocan entre lo dicho y lo hecho.”
En esta democracia viva, el pueblo no solo respalda a la presidenta: la acompaña, la observa y le exige resultados.
Y también lo dijo con firmeza: si bien hoy se siente representado por Morena y apoya la Cuarta Transformación, no lo hace desde una fidelidad ciega, sino porque ha visto cambios reales en su vida diaria. Pero también advirtió que no permitirá imposiciones, ni desde fuera ni desde dentro. El pueblo manda. Y en Zacatecas —como en el resto del país— esa será una lección clave rumbo a las próximas elecciones: la coherencia con el sentir ciudadano es indispensable. Gobernar, dijeron, es escuchar, no ordenar desde arriba.
La defensa de la soberanía, además, está ligada a otras causas. En esta jornada también se alzaron voces contra la corrupción, el tráfico de influencias, la evasión fiscal de grandes empresarios como Ricardo Salinas Pliego y contra toda forma de impunidad, venga de donde venga. Porque el pueblo ya entendió que la ley debe aplicarse por igual a todas y todos. Ni perdón ni olvido. Justicia para todos.
A lo largo de nuestra historia, México ha demostrado que las grandes transformaciones no nacen desde los escritorios del poder, sino desde las calles y comunidades organizadas. Lo que vivimos este fin de semana refleja un momento histórico: el pueblo ya no es espectador, ahora es protagonista del cambio.
Estas Jornadas en Defensa de la Soberanía Nacional no son el final de nada. Son el inicio de una nueva etapa, donde el debate nacional se traslada a las banquetas, a los mercados, a las tienditas, a las cocinas, a las aulas. Y eso, sin duda, es profundamente transformador.
Zacatecas no es la excepción. Aquí también hay pueblo organizado, hay mujeres y hombres conscientes que defienden el presente y luchan por el futuro. Porque saben que el destino de México no se negocia. La soberanía se defiende con dignidad, con argumentos y con organización popular.
Y como bien dijo la presidenta Claudia Sheinbaum:
“Gobernar es cuidar”.
Cuidar al pueblo. Cuidar la patria. Cuidar la historia que nos trajo hasta aquí.



