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La derecha todo lo malo lo aprovecha

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Por: MIGUEL ÁNGEL AGUILAR •

Siniestra, festeja cualquier tragedia.

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En muchísimos casos propicia el desorden, el caos, el magnicidio, el pacto inmediato con los grupos criminales organizados en matar directamente, en lanzar bombas en desfiles, en campos de exterminio y en la inmundicia de la extorsión, el pago de piso, la prostitución, el latrocinio de la venta descarada de drogas y solventes, el secuestro, lavado de dinero, la maldad sin límites.

Lo acontecido en Michoacán da por obvio que la percepción pública es la de un estado fallido, aunque millones entendamos que es producto de muchos años de desorden y pugnas entre grupos económicos criminales que se disputan palmo a palmo, territorios donde florezca la droga, la impunidad, el cobro de piso a los productos más vendidos del mundo: el aguacate, el limón, el mango y los chicharrones y las maderas espumosas de sonidos y guitarras artesanales..

Párense. 

De verdad hay un dolor muy feo, muy agudo, muy de ejemplos y sacrificios que tienden a tener dos filos muy aguzados: uno: la venganza de los partidos derrotados, otra, la advertencia de que, con la derecha mexicana, hay que tener miedo, precaución, ningún desdén.

La comunidad informativa nacional e internacional mira los acontecimientos mexicanos con mucho tiento y suspicacia. ¡La derecha mexicana es capaz de cualquier anomalía para que supuestamente la opinión pública insista en el refrán de que “miren, estos moreneros son peor que nosotros”! “no pueden” y nunca podrán con las cochinas que todos sembramos durante muchos años de verdaderos hampones institucionales y robaderos cotidianos.

La percepción es que es sistemático que el estado mexicano falla constantemente ante los renglones mas sensibles de la vida publica nacional como lo es la inseguridad, el asesinato directo de sus lideres, el contubernio macabro entre escoltas y mafiosos, pulcra la cochinada para embolsar dinero o cadáveres, el asesinato del alcalde Uruapan ya era previsible desde hace muchos meses en que el mismo advirtió de peligros y vulnerabilidades y sobre todo, del hecho sinuoso que pudiera intentar desestabilizar y demonizar a la administración de la cuarta.

La derecha mexicana es turbia, es necia, es -volvamos a repetirlo- gran siniestra, pues en lo más sensible no ama a este país, la lucha de su pueblo por alcanzar o superar los renglones de la más negra de las tristezas que es la de desaparecer a su juventud luchadora, a sus próceres ciudadanos, a sus alcaldes valientes, a su gente sencilla y de mucha memoria por entender que lo que vivimos es producto de muchos años de graves anomalías engendradas durante muchos años.

Ahora están programando discursos negros, necrofilia política de sucios alcances: que si el alcalde pidió protección y ese día el mismo no portó el chaleco antibalas, que si la vulnerabilidad en su cerco de seguridad fue atropellado por anomalías programadas en despertar el caos, la penuria, lágrima viva entre gente que creía superar etapas muy negras y abusivas de sentimientos populares.

Ya veremos en las noticias, en las mesas de debate, en columnas y noticieros, verdaderas aberraciones en donde se intentará descalificar al gobierno nacional de incompetente y cómplice, indolente con el crimen organizado en hacer contubernios con políticos y altas autoridades cómplices y ramplonas y que  han castigado al pueblo de Michoacán durante decenios; ora la derecha del pripanismo rata enloquecido, levantará de nuevo las cejas como asombrándose de los asesinatos directos y entierros de esperanzas, pero la opinión pública nacional, tiene una visión distinta a la tragedia.

Que las anomalías del capitalismo atraen una lotería de muchos acontecimientos trágicos y maleables, el disturbio directo, el sabotaje, la anomalía.

Que Dios y el pueblo sigan cuidando todo movimiento y que se encamine esta ruta por la vía más viable: la cuarta sin parar, sin retroceder, que aguantemos toda cosa insana y con visión de patria y calle, logremos vencer en la y por su memoria de Carlos Manzo, su Uruapan tan querido, su Michoacán milagroso, esa llamada de los colores del cielo que vienen y bajan y se mezclan en todo un pueblo que comprime los acontecimientos con gran anomalía y persistencia.

Hay dolores que se deben aguantar.

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