La Gualdra 680 / Poesía / Libros
No conocía la obra literaria de Eduardo Lago sino hasta hace poco. He comenzado a leer su novela Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee, que relata la historia de Hallux, un escritor y periodista quien está obsesionado con El original de Laura, la última novela publicada de Vladimir Nabokov, la cual considera tiene un secreto interno, que es una obra inacabada, por lo que se da a la tarea de conseguir un escritor fantasma, Stanley Marlowe, para que se encargue de terminarla, de encontrar la incógnita de las fichas que la acompañan.
Hay elementos que le otorgan un halo policiaco, desde la búsqueda, casi detectivesca, de Hallux por un escritor fantasma; el perfil de Marlowe, muy parecido a su homónimo creado por Chandler, un tanto soberbio, solitario, un fantasma que está detrás únicamente de sus deseos; una mujer adinerada, Gloria Laugthon, atractiva, pero algo vulgar, y quien busca a Marlowe para que escriba la autobiografía de su esposo, un hombre de la clase alta y poderosa de los Estados Unidos, y quien está a punto de morir; una isla alejada a donde va a parar el escritor y de quien sabemos, únicamente, por su diario, que Hallux encuentra.
Y todo lo anterior cobra especial sentido, pues Eduardo Lago se propone hacer una novela que se burle del género negro, y lo hace desde el sarcasmo, desde la crítica honda por parte de sus dos personajes centrales (Hallux y Marlowe), y lanza con mordacidad una serie de sentencia para decirle al lector que la literatura no tiene futuro, que todo en el panorama está estancado.
A veces enciclopédico, otras intertextual, otras intelectual, las demás burlón, Lago representa al escritor/ensayista, al autor que siempre tienen una declaración de principios estéticos, estilísticos, narrativos en voz de un personaje. Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee tiene este conflicto palimpséstico de reinventar una obra, de crear otro universo en torno a un universo ya creado. Se habla, con mucha agudeza de Nabokov, a quien consideran un escritor con un par de obras notables, pero de quien se interesan más por su biografía.
Con un gran control del ritmo en las peripecias, la novela avanza de un lugar a otro, de país en país, con un aire de cosmopolitismo (una cualidad en Lago), con la certeza de que el autor descubrirá, en algún momento, el nudo y su solución. Además, son constantes las muestras de lucidez sobre la literatura, la hispanoamericana y la norteamericana, con muchos trazos de acerva crítica al mundo editorial, el cual, suele ridiculizar, sobre todo por la producción masiva de best-seller.
A Lago lo encuentro muy cercano a dos escritores, compatriotas suyos: Enrique-Vila Matas y Javier Marías. Del primero, hay el humor y la reinvención, especialmente en el Mal de Montano, una novela que se vincula tanto con Siempre supe que no volvería a verte, Aurora Lee, como Llámame Brooklyn, la más afamada y premiada de las suyas; de Marías, hay una unión particular: el ejercicio de traducción. Marías, a quien le debo un entendimiento del Tristam Shandy, leyó muy bien la novela escrita en inglés, así como Lago, y ambos, considero, trataron de orquestar sus novelas escritas en español con modelos ingleses y norteamericanos.
Colaborar en este espacio me ha empujado a descubrir, como es este caso, y redescubrir obras y autores. La de Eduardo Lago es una muy grata sorpresa. Estoy en camino de leer su narrativa: Llámame Brooklyn, La estela de Selkirk; y su trabajo ensayístico: Walt Whitman ya no vive aquí: Ensayos sobre literatura norteamericana y Todos somos Leopold Bloom. Razones para (no) leer el Ulises.
Cabe mencionar que Lago es un estudioso (obsesivo, diría yo) de la obra de James Joyce, y ha puesto gran empeño en analizar y revisar las diversas traducciones al español que se han hecho del Ulises, así como del Finnegans Wake, novela onírica, impenetrable, compleja, incluso podría decirse que desarticulada.
Para finales de agosto, Eduardo Lago estará en México para presentarse en la Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios para hablar sobre el español, donde compartirá mesa con Concepción Company, así como con Sandra Lorenzano, en otra actividad sobre el español y la migración.
También estará presentando La estela de Selkirk en el Centro de Enseñanza para Extranjeros, de la UNAM, el próximo 29 de agosto a las 17:00 horas.
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