El artista plástico José Esteban Martínez nació el 18 de julio de 1951 en Cuernavaca, Morelos, pero antes de que terminara esa década llegó a vivir a Fresnillo, la ciudad que lo acogería y en la que vivió hasta sus últimos días. Cuando uno le preguntaba decía que era fresnillense de corazón: “Acuérdate que no es madre quien lo pare a uno, sino quien lo cría”, me dijo en 2018 en la entrevista que le hicimos a propósito de su exposición “Me muero de ganas de vivir”, en 2018, inaugurada en junio de ese año en la capilla del edificio del Museo Rafael Coronel.
Era la primera vez -si mal no recuerdo- que ese museo albergaba una exposición temporal y José Esteban quiso que fuera ahí por la luz que ilumina todo el espacio, y porque, enamorado de la luz y el color, buscaba el mejor sitio para que sus obras fueran exhibidas y disfrutadas. El día de la entrevista, decía también que se había quedado en Fresnillo a vivir por se había “aquerenciado” de esa tierra: “He tenido la oportunidad de vivir en Nueva York, en Washington, he pintado mucho en Estados Unidos y en Europa… pero prefiero estar en Fresnillo, con todos sus balazos”, decía sobre la tierra que tento quiso a unos minutos de abrir al público la muestra que reunía más de 60 piezas, muchas de ellas de coleccionistas privados.
El nombre de esa exposición surgió a partir de un evento “desafortunado y afortunado a la vez, que tuve hace en agosto del año pasado en donde tuve un paro cardíaco de casi 6 minutos, o sea que me moría unos minutos; y eso me permitió regresar… tener una visión mucho muy diferente de lo que es realmente en mi vida, me permitió entender que la vida se vive en el momento en que estás, no puedes estar pensando en el mañana… a partir de estas circunstancias obviamente también hay un cambio muy importante en mi trabajo, yo siento que mi trabajo se vuelve más matérico, más contundente, el color tiene una importancia diferente”, decía también.
Tres años después, el 9 de septiembre de 2021, para celebrar su cumpleaños número 70 inauguró “70 años no son nada”, en el Ex Templo de San Agustín, en el corazón del centro histórico de Zacatecas. En ese mismo lugar, apenas a finales del año pasado, abrió una nueva muestra llamada “¿Dónde andas corazón?” a la que ya no pudo asistir debido a los problemas de salud que lo aquejaban.
Retomo un texto que escribí en La Gualdra para hablar de su trabajo “La de José Esteban ha sido una labor de trabajo constante alrededor siempre de las artes; podríamos decir que sus estudios en artes visuales realizados en la UNAM fueron un detonador para explorar las múltiples posibilidades que, relacionadas con la imagen, se encuentran a cada paso en sus procesos creativos. Como diseñador profesional ha sido autor de diversos trabajos en el área editorial sobre todo enfocados a publicaciones para niños […]; además de su labor como ilustrador, José Esteban ha incursionado en la producción de programas de televisión y en proyectos de divulgación científica y de cine; su capacidad de imaginar cómo las imágenes y los colores pueden influir en la construcción de historias es inagotable”.
Impulsor de múltiples proyectos artísticos, además de los suyos, no dudaba nunca en compartir su experiencia y apoyaba iniciativas de otras personas; José Esteban fue quien alentó la creación de galerías como la de Irma Valerio, en Zacatecas; y Pájaro Rojo, en Puerto Vallarta, dirigidas por dos zacatecanas, sólo por mencionar dos de los muchos ejemplos que existen. José Esteban Martínez falleció el 19 de agosto en la tierra del Santo Niño, en Fresnillo. Que descanse en paz.



