La Gualdra 678 / José de Jesús Sampedro / Literatura
En la década de los noventa, antes de Internet, era un adolescente cuando me acerqué al maestro José de Jesús Sampedro para publicar ensayos y aforismos mecanografiados, me publicó un par de textos en las revistas que dirigía: Dosfilos y Diálogo de la Universidad Autónoma de Zacatecas). Después tuvimos algunos desencuentros y nos distanciamos, pero nunca dejé de reconocer su invaluable aportación a las letras y a la cultura en México. Luego hubo conversaciones y reencuentros más afortunados, y eso fue todo en el plano personal, pero nuestra interacción fue mucho más allá.
Participé en diversos eventos culturales organizados por Sampedro y sus amigos. Así que, al igual que otras personas de mi generación y varias generaciones anteriores y posteriores, le debo muchísimo y en muchos sentidos, incluyendo gustos musicales y recomendaciones de libros que hacía en Dosfilos y Corre, Conejo. La figura de Sampedro ha sido clave como gestor cultural de eventos culturales y artísticos en Zacatecas y en toda la región centro norte del país; ha descentrado y renovado el campo y el canon de la literatura de forma profunda y profusa.
En la segunda parte del siglo XX y hasta la fecha, destaca su legado en las letras mexicanas, su singularidad irreductible, equiparable únicamente al legado de José Agustín. Ambos renuevan por completo las letras mexicanas e introducen la contracultura y la estética Pop, y lo hacen con una frescura, vitalidad y maestría inusitadas. Si el crítico Harold Bloom dijo que la grandeza de Octavio Paz reside en introducir los mitos prehispánicos en la literatura moderna, la grandeza poética, o al menos parte de ella, entre otras aportaciones decisivas de Sampedro, fue introducir la imaginería de la contracultura, el Pop Art y el surrealismo desde una reinvención mítica personal y universal donde musicalidad, agudeza y humor se amalgaman de forma orgánica en poemas innovadores que vitifican las formas estéticas añejadas. Entre otras obras paradigmáticas, a finales de los setenta, cabe destacar un (ejemplo) salto de gato pinto que irrumpe y rompe la escena literaria adocenada con sus coplas incendiarias de “muerte amoral de la moral / justine escupe tinta y un bombón”. Su poética novedosa ha revitalizado la literatura mexicana contemporánea.
Quienes hemos colaborado en los festivales de poesía y demás actividades literarias y culturales organizadas por Sampedro y su círculo intelectual, somos deudores de su sabiduría y enseñanza. Los ámbitos literarios de Zacatecas y de las letras norteñas le deben mucho a su incansable quehacer y gestión. Su discreto e infatigable trabajo, realizado desde cierto anonimato y modestia, ha sido fundamental en los procesos y prácticas culturales de tierra adentro y al margen del centralismo cultural que aún padece este país. Sampedro ha sido de los pocos escritores consagrados en la provincia, sin pasar por el rito de iniciación de la metrópoli cultural. Por eso y por más estoy en deuda con Sampedro, ese poeta-pensador –que muy a su manera– ha fecundado el surrealismo. Caigo en la cuenta ahora de que mi interés en la obra de Gilles Deleuze, filosofía surrealista por excelencia, también es parte de esa enseñanza y amor por el surrealismo que nos ha dejado el maestro Sampedro; al respecto, regreso al inicio, cuando el maestro Sampedro me publicó, por primera y última vez, en Dosfilos un breve ensayo sobre Deleuze y Mil mesetas, justo después de que el pensador francés falleciera en 1995.
Desde los setenta hasta la presente década, la obra e influencia de Sampedro se ha propagado dentro y fuera del país. Muchas de sus aportaciones son parte de nuestra cultura y literatura actuales, lo cual da cuenta de que los grandes maestros están consagrados a convertirse en lugares comunes de la literatura y la vida cotidiana. Su obra queda en espera de ser reunida y comentada con un aparato crítico que dé cuenta de su trascendencia e influjo. Empero, los vasos comunicantes sampedrianos –por utilizar una de sus metáforas predilectas– se propagan como virus en la letras contemporáneas y su efecto de largo alcance es ya irreversible.
https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_678



