Por: La Jornada Zacatecas •
En su intervención, García Medina subrayó dos acuerdos históricos alcanzados en hace 30 años en la Conferencia de Beijing: la medición del uso del tiempo de las mujeres y la incorporación del valor del trabajo doméstico y de cuidados en las cuentas nacionales.
Reconoció el papel del INEGI en México por la elaboración de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo, la cual ha evidenciado que las mujeres dedican la mayor parte de su tiempo a tareas de cuidado. Además, recordó que, gracias al impulso de delegadas mexicanas como Clara Jusidman, hoy se calcula el valor económico de ese trabajo, que en México equivale al 25% del Producto Interno Bruto.
“Los cuidados, son un trabajo, tiene valor y hoy decimos que sostiene la vida”, enfatizó, al tiempo que advirtió que la falta de reconocimiento y redistribución de estas labores mantiene a muchas mujeres en la informalidad y sin acceso a prestaciones, además de arrebatarles un derecho poco mencionado: el derecho a su tiempo propio.
García Medina denunció la pobreza de tiempo que afecta a mujeres de todas las clases sociales y regiones: “no tenemos tiempo para nosotras mismas”. En este sentido, celebró que en la mesa 3 de la Conferencia se esté discutiendo la corresponsabilidad social y las licencias para cuidar, que no deben ser exclusivas para las mujeres, sino también parentales para los hombres, permitiendo que ellos asuman responsabilidades de cuidado. Respaldó además el Convenio 156 de la OIT sobre los derechos de las personas trabajadoras con responsabilidades familiares.
“Me da una enorme alegría que se haya tomado la determinación de que México fuera sede de esta 16ª Conferencia Regiona sobre las Mujeres”, señaló, Amalia García.
Recordó que hace 30 años participó en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing, junto a la senadora Marta Lucía Michel Camarena y otras mexicanas a quienes definió como: “Las Abuelas del Feminismo”. En aquella reunión se introdujeron conceptos innovadores que entonces fueron resistidos, como el “empoderamiento de las mujeres”, considerado por algunos como un anglicismo ajeno a la cultura latinoamericana, es decir, una mala palabra para la cultura machista.
“Hoy lo usamos cotidianamente y decimos que las mujeres queremos estar donde se decide, con poder, pero para eso tenemos que transformar el mundo”, afirmó la zacatecana García Medina.
Añadió que “muchas mujeres mayores siguen teniendo múltiples responsabilidades: “en mi caso, y sé que en el de Malú también, que somos abuelas, hay personas mayores cuidando a personas mayores y cuidando nietos. Requerimos incorporarnos con toda nuestra capacidad a la vida pública, pero sin esta múltiple carga de trabajo que nos priva del tiempo propio”.



