En el 18 aniversario del inicio de la huelga de la mina de San Martín en Sombrerete, de Cananea (Sonora) y Taxco (Guerrero), dirigentes de la Sección 201 del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros Metalúrgicos Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMSSRP) subrayaron que la renovación del Poder Judicial representa una oportunidad para que la huelga se destrabe y se haga justicia a los trabajadores.
Reprochando que los gobiernos de la Cuarta Transformación no han cumplido la promesa de resolver las tres huelgas históricas, líderes sociales y trabajadores calificaron como inhumana la prolongación del conflicto, al tiempo que defendieron el carácter “heroico” de las huelgas y la dignidad de quienes las han sostenido.
“Ya se nos fue una vida, 18 años, es toda una vida”, señalaron, recordando que actualmente la huelga es sostenida por mineros que rondan entre los 55 y 80 años. “Ni siquiera en minas de secciones hermanas, ni en La Colorada ni en Fresnillo, les dan trabajo a familiares de mineros en paro; nuestros hijos, unos dejaron de estudiar”, mencionaron.
La lucha en la mina San Martín representa una prueba para el sistema judicial y para el nuevo gobierno, señaló José Santos Cervantes del Frente Social por la Soberanía Popular (FSSP). Recordó que, de los 11 casos ingresados al mecanismo laboral del T-MEC, 10 fueron resueltos a favor de los trabajadores; el único que permanece sin solución es el de Sombrerete. Acusó a la Secretaría del Trabajo y a la Secretaría de Economía de haber emitido resoluciones “amañadas” para proteger a la empresa.
También criticó que la mesa de diálogo en curso esté siendo atendida por la Secretaría de Gobernación y que no haya dado resultados tras ocho meses de haberse instalado.
Efraín Arteaga Domínguez, dirigente binacional de movimiento de exbraceros y fundador del FSSP, lamentó que durante el sexenio del expresidente López Obrador, la Secretaría del Trabajo haya reducido el caso a una disputa personal entre Napoleón Gómez Urrutia y Germán Larrea.
Además, reprochó que el derecho de huelga −que costó vidas− sea letra muerta, por lo que subrayó la necesidad de que “el Plan Nacional de Desarrollo no sea redactado por pequeños burgueses que quieren quedar bien con todos, sino por obreros y campesinos que saben lo que es vivir del trabajo y padecer la explotación”.
Por su parte, el secretario general de la Sección 201, José Muñoz Velázquez, recordó que, desde 1980, al menos 31 mineros han muerto en accidentes dentro de la unidad San Martín, y que la huelga se mantiene vigente y legal, tras estallar en el año 2007 por violaciones al contrato colectivo y condiciones inseguras de trabajo.
Calificando a los gobiernos de la 4T como progresistas, “buenos gobiernos en comparación con los neoliberales”, se lamentó su tibieza y que pretendan quedar bien tanto con los trabajadores como con el director ejecutivo de Grupo México, Germán Larrea, quien −sostuvo Salvador Salado Guerrero− debería estar en prisión por el ecocidio en el río Sonora.
“Habrá un tiempo en que lo que pasó aquí sea referente para todos los trabajadores del país”, apuntó Samuel Jesús Flores, del sindicato de la Universidad Tecnológica del Estado de Zacatecas (UTEZ), al destacar que la lucha no fue por aumentos salariales, sino por uniformes, equipo y condiciones básicas para no morir en la mina.
Sandra Cecilia Ambriz, de la Sección 34 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), señaló que apenas hace siete meses se logró la democratización de su sindicato, y llamó a vincular las luchas laborales, magisteriales y sociales: “Ya no se trata de pedir ni de cuidar las formas. Se trata de exigir”.
Sobre la posibilidad de una huelga nacional y otras acciones de presión, el representante del Comité Ejecutivo Nacional del sindicato minero explicó que se tienen precauciones para evitar perjudicar el proceso legal. Sin embargo, destacó que el respaldo a las tres secciones en huelga no se limita a mensajes de apoyo en redes sociales, sino que es sostenido por el resto de las secciones que “ponen su granito de arena” en forma de apoyo económico.
Al cierre, un trabajador destacó que aunque algunos compañeros dieron la vida al movimiento y no lograron ver la solución del conflicto, sus familias siguen en pie de lucha y “no le dieron el gusto a la empresa”. “Con la dignidad por delante, y esa compañeros, nadie nos la va a comprar”, concluyó otro minero.



