La senadora Geovanna Bañuelos solicitará a los gobiernos federal, estatal y municipales garantizar el fortalecimiento y financiamiento de refugios, centros de justicia para mujeres, líneas de emergencia y programas de atención a víctimas de violencia, asegurando que ninguna mujer quede sin acceso a protección, acompañamiento y justicia.
En un punto de acuerdo que presentará a la Comisión Permanente, la vicecoordinadora del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo pide a la Secretaría de Gobernación que, a través de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), refuercen el monitoreo y cumplimiento de las Alertas de Violencia de Género (AVG) en todas las entidades federativas, con especial atención a los estados de Zacatecas, Baja California y Sonora, a fin de implementar acciones inmediatas que garanticen la protección efectiva de mujeres y niñas en situación de riesgo.
Asimismo, llama al Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, y sus homólogos en las 35 entidades federativas, reforzar los protocolos específicos de protección para niñas y adolescentes víctimas de violencia, así como a crear líneas de acción interinstitucionales para atender casos de riesgo dentro del ámbito familiar.
Lo anterior, derivado de los casos registrados en Zacatecas, Baja California y Sonora, donde niñas, adolescentes y mujeres fueron asesinadas a sangre fría por conocidos o incluso familiares.
En el caso de Baja California el feminicidio de Keila Nicole, una niña de apenas 13 años, fue cometido por un adolescente de 16, quien confesó haber planeado el crimen con base en una serie televisiva que retrata a un asesino serial.
Mientras que, en Sonora, tres niñas de 9 y 11 años, fueron brutalmente asesinadas en su propia casa a manos de la pareja de su mamá, quien previamente había sido privada de la vida por la misma persona.
Y en Zacatecas, una mujer murió a manos de su pareja, quien previamente había publicado en Facebook sus intenciones de asesinarla. “El crimen estaba anunciado, paso a paso. Sin embargo, no se hizo nada para evitarlo. No hubo intervención, ni contención, ni medida precautoria”.
Todos los casos anteriores exhiben un problema institucional de falta de mecanismos para la prevención y protección de la vida de las mujeres y niñas, y no sólo la reacción cuando el acto ya fue cometido.



