Académicos y especialistas zacatecanos participaron en el foro “Zacatecas: participación social y defensa del patrimonio cultural y natural”, organizado por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en donde reiteraron que el proyecto del viaducto elevado era innecesario, inviable, cuyo propósito era perpetrar “el robo del siglo”.
Lidia Medina Lozano, investigadora de la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ), comentó que la propuesta de construir un viaducto elevado sobre el boulevard Adolfo López Mateos puso en evidencia las tensiones actuales entre la conservación patrimonial, la movilidad urbana y los modelos de desarrollo.
Según expuso, se confrontaron visiones de modernización con la necesidad de preservar el valor histórico y simbólico de la ciudad, de forma que la respuesta organizada de comerciantes, vecinos y asociaciones civiles que recurrieron a recursos legales y manifestaciones públicas, condujo a la suspensión del proyecto, lo que derivó en un precedente significativo de participación social en la gestión del patrimonio y en la defensa de Zacatecas como ciudad patrimonial.
En ese sentido, refirió que el conflicto del segundo piso fue un choque entre dos modelos: uno que reduce el patrimonio a obstáculo vial y otro que lo entiende como condición de vida urbana sostenible.
Medina Lozano mencionó que, para la Unesco, la cultura constituye el alma de la ciudad sin la cual las ciudades se reducen a estructuras de hormigón proclives a la fractura social, y en el caso de Zacatecas la defensa del patrimonio urbano no se limitó a proteger su arquitectura, sino salvaguardar el entramado cultural que da sentido a la vida cotidiana en el Centro Histórico.
El arquitecto Rubén Salmón presentó un análisis vial y urbano y señaló que la metodología le permitió conocer el comportamiento de los usuarios del boulevard en determinados momentos del día, lo que derivó como resultado que el problema del tráfico podría resolverse con otras opciones.
Por ejemplo, dijo que, en lugar de un segundo piso, es preferible utilizar vías alternas en la ciudad y eficientar el transporte público y la movilidad, lo que permitiría alcanzar cierta sustentabilidad en la ciudad.
Mencionó que el argumento del gobierno del estado para este proyecto era que en el año 2027 el boulevard colapsará por el tránsito vehicular, pero bajo esa lógica el viaducto elevado también colapsaría en pocos años.
Francisco Valerio Quintero, académico jubilado, recordó que nadie conoció el proyecto ejecutivo de la obra ni presentó argumentos razonables para emprender el proyecto, mientras se ignoraron prioridades como el pago de prestaciones a jubilados y pensionados, atención a las carreteras y a la salud.
Rodolfo García Zamora, investigador de la Unidad Académica de Estudios del Desarrollo de la BUAZ, señaló que era inconcebible despilfarrar 2 mil 652 millones de pesos en un viaducto cuando hay problemas graves de inseguridad, de desempleo y de abastecimiento de agua.
En ese sentido, una primera lección aprendida por Ciudadanía Participativa, luego de su lucha en contra del segundo piso, fue “la pedagogía de la lucha ciudadana». Los ciudadanos organizados podemos impedir la agresión al Centro Histórico y a la ciudad, Podemos preservar los bienes colectivos y salvaguardar la vida social”.
Entonces, “lo que se dio durante año y medio fue una negativa total a David Monreal a dialogar. Nosotros planteamos seis propuestas técnicas y una de ellas era de 450 millones haciendo tres obras pequeñas frente a la escuela de Derecho, en la Plaza Bicentenario y frente al ISSSTE para resolver el problema del tráfico, pero nunca tuvo la voluntad de diálogo”.



