■ La población es seducida por la mercadotecnia y se convierte en comprador compulsivo
La estrategia del Buen Fin que se aplicará en el país del 15 al 18 de noviembre, más que fomentar el mercado interno, pareciera que sólo induce a las pautas del consumo de la población seducida por la mercadotecnia, y de esa manera se forma un consumidor compulsivo que atiende todos los llamados de la publicidad y en este caso, apuntalada desde Gobierno federal, opinó el catedrático de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la UAZ, Humberto Márquez Covarrubias.
A propósito de que está anunciada la realización de la estrategia comercial que según las cámaras empresariales y el propio Gobierno federal reactiva el mercado interno y contribuye a la generación de empleos, el académico consideró que la propuesta es un contubernio entre el poder comunicacional, -en especial el televisivo que tiene un alto poder de persuasión entre los televidentes- y las grandes cadenas comerciales para el condicionamiento de las pautas de consumo de la mayoría de la población.
Esto mediante un bombardeo sistemático de publicidad que orienta el consumo hacia productos tóxicos y chatarras, no sólo en el ámbito alimentario, sino en el del entretenimiento, deporte y la cultura de masas.
Sin contar que las grandes cadenas comerciales ofrecen productos importados, transgénicos y otros que no están conectados con los sistemas productivos agrícolas de la región. Además, la gente compra artículos que no necesariamente son de primera necesidad, pero a través del crédito, comprometiendo la capacidad de consumo de las familias de escasos recursos, agregó.
Siendo una especie de círculo vicioso porque la mercancía más emblemática del Buen Fin son las televisiones de plasma, las cuales, difunden los mismos mensajes del poder comunicacional, y a decir de Márquez Covarrubias uno de esos es el futbol con la llamada selección nacional, “que es el equipo de Televisa”, el cual trastorna las emociones de gran parte de la población mexicana.
El docente de la UAZ comentó que gobierno espera que el ciudadano no sea un sujeto participe del diseño de las políticas públicas, luche por sus derechos políticos y contravenga las decisiones de las élites políticas, únicamente, se quiere que el ciudadano sea un consumidor compulsivo



