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domingo, 3 julio, 2022
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La minería genera bastantes conflictos, en los que se encuentra el manejo del agua: académica

■ Ruth Robles Berumen, especialista en temas de problemas hídricos, presentó su ponencia “El manejo del agua en la minería mexicana y sus alternativas tecnológicas”

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Por: CLAUDIA BELMONTES •

Ruth Robles Berumen, especialista en temas de problemas hídricos, explicó durante su ponencia “El manejo del agua en la minería mexicana y sus alternativas tecnológicas”, mencionó que la minería es una actividad que genera bastantes conflictos en los que se encuentra el manejo del agua, esto raíz de las políticas neoliberales iniciadas en la década de los años 80 y que se culminó con el cambio de la Ley de Aguas en 1992, que introdujo la posibilidad de transmitir los títulos de concesión de un espacio a otro dentro del mismo acuífero, con lo que se empezó el gran mercado de derechos de agua.
Agregó que en 2004 con la reforma a esta ley profundiza más la situación al permitir no sólo la transmisión total de los títulos de concesión, sino también una parte de ellos, lo que condujo a una situación más compleja.
“Básicamente aquí en México estas políticas se han dirigido a mercantilizar todos los espacios posibles y ajustar la legislación ambiental a los intereses de las grandes transnacionales bajo el entendido que la atracción de capital extranjero es una de las principales cartas en los planes de desarrollo. Un ejemplo contundente de esto es la conversión de los derechos de agua en mercancías”, expuso.
Asimismo, aseguró que las mineras pueden adquirir superficies ilimitadas para explotar y procesar miles de toneladas de minerales por día, como lo establece la Ley Minera, implica que diversos aspectos legislativos van a tener esa naturaleza ilimitada, en este caso se habla de los títulos de concesión de agua, pero también podría ser el impacto ambiental, los aspectos de uso de suelo y riesgos, entre otros.
La académica señaló que la actividad minera tiene una tendencia al alza, por encima de las de generación de biomasa y combustibles fósiles, esto se ha visto reflejado sin duda en el agua, cuyo consumo tiene una tendencia creciente en esta actividad, sobre todo si se toma en consideración que cada vez más se explotan minerales con bajas concentraciones de metales lo que hace un proceso químicamente más complejo.
En el caso de México, la gran minería es una actividad que procesa más de 70 mil toneladas de minerales por mes, además de que tiene una gran dependencia tecnológica en el extranjero, utiliza grandes cantidades de electricidad, de ahí la necesidad de reducir sus emisiones de dióxido de carbono (CO2) y sumarse al acuerdo de París, pero no sólo eso, tiene a cuestas satisfacer la gran demanda de metales como: litio, cobalto y cobre, en aras de transitar las energías renovables.
“La cantidad de agua que utilizan las empresas es variable que dan de los 2 a los 4 metros cúbicos, de los cuales 75 por cierto es recuperado de los mismos procesos y el resto es adicionado de fuentes externas. Quizás esto pareciera no tener mucha importancia, sin embargo, si se considera que la cantidad de mineral procesado por día va al alza, porque esta cifra es muy significativa. El ejemplo es minera Peñasquito, que tiene una capacidad de procesamiento de 150 mil toneladas por día y tiene concesionado alrededor de 150 millones de metros cúbicos de agua por año, una cantidad considerable y suficiente para abastecer la ciudad de Saltillo por 12 meses y esta empresa tiene que recurrir a comunidades como El Vergel, El Rodeo, Tecolotes, Enrique Estrada y Matamoros».
Empresas mineras y las autoridades ambientales consideran que los procesos de explotación son circuitos cerrados, donde el agua del proceso se descarga al tanque espesador y a las presas de jales, pero no es así y la legislación tiene mucho que ver al respecto, porque permite la descarga conjunta a las presas de jales y esto contribuye a que las corporaciones adicionen más agua al proceso para suplir las pérdidas por evaporación, filtración y derrames, una acción a disminuir los contaminantes en el proceso e invertir en tecnología de reciclaje de agua con lo que estás compañías ahorren en el manejo de Jales, es más económico disponer de jales con agua que de jales deshidratados.
En ese tenor señaló que hay alternativas más amigables con el medio ambiente, pero es menos utilizada por sus altos costos es la deshidratación de jales con filtros textiles, técnicas que dentro de la legislación mexicana no es regulada y son pocos quien la utiliza, las empresas que usan son quienes procesan poca cantidad de mineral por día.
Esta técnica permite recuperar el 95 por ciento del agua a diferencia de la del manejo de jales que sólo recupera el 75 por ciento de agua tratada. Claro que los costos son muy disparejos. Caso de los jales filtrados se habla de 4.6 dólares por tonelada diferencia de los 0.35 dólares por tonelada en el manejo de un jal convencional.
«Existen también otras tecnologías que comienzan a desarrollarse y que en un futuro permitieron en tratamiento minero como los nano absorbentes o la nanofiltración, que es una técnica que aún no se utiliza del todo, pero se prevé que tengan grandes beneficios. Podemos decir que en el mercado existe tecnología que puede ayudar a elevar sustancialmente la recuperación de agua en el caso de las minas. No obstante, mientras no exista presión legal para introducirla, las técnicas más atrasadas seguirán siendo aplicadas. Resultado de la investigación concluye en que la legislación ha favorecido la degradación de las reservas y cursos de agua».

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