“… Hitler ya no está, pero su causa sigue viva…” enfatizó Vladímir Vladímirovich Putin durante la entrevista que le fuera realizada por el estadounidense Tucker Swanson McNear Carlson (disponible en Youtube). Putin tiene razón en sostener que el fascismo no es historia. De hecho, el fascismo sigue carcomiendo el intelecto de dos tipos de derechas: por un lado, la de personajes que definen rumbo (ventrílocuo) y la de aquella que opta por el subdesarrollo intelectual, los que han escogido el camino de ser simples réplicas, ecos o títeres ideológicos y políticos manipulables cuya triste función es allanar el camino para someter naciones enteras.
Durante la campaña presidencial de México el mejor ejemplo de subdesarrollo intelectual estaba representado por la PRIANísta Xóchitl Gálvez, quien pretendió tomarnos el pelo de que se había hecho rica vendiendo gelatinas casa por casa. Pero la gobernadora PANísta de Chihuahua, María Eugenia Campos, se voló la barda. Nadie podría describirla mejor que ella misma. En una larga fila de entrevistas, evidentemente pagadas, demostró carencia de coordinación menta, conocimientos y atraso intelectual.
Los ejemplos de subdesarrollo intelectual de Xochilt Gálvez y de “Maru” Campos son más que coincidencias históricas. Se trata del tipo de relaciones y alianzas neocoloniales que adoptaron acrítica, ingenua y sumisamente de oligarquías económicas y políticas transnacionales, con la añoranza de que esa complicidad antipatriota los regresará al poder y al usufructo económico de México. Nada que ver con su situación de género, pero sí con la tesis sobre la existencia de una derecha intelectualmente subdesarrollada, sometida a los intereses extranjeros, coherente en discurso, práctica política y de traición a la patria.
Estados Unidos mal justifica el injerencismo, intervencionismo, ocupación militar y neocolonización de países con la cantaleta de que son promotores del terrorismo (Medio Oriente), que pretenden producir armas nucleares (Irán) o que han creado narcogobiernos, en referencia a gobiernos soberanos que no trasplantan los modelos económicos y políticos que permiten al imperio succionar y apropiarse de la mayor riqueza posible.
Esa estrategia, o “política de Estado”, de los gobiernos estadounidenses se adopta como propia por parte de las derechas nacionales. Los gobiernos gringos hacen uso de sus aparatos injerencistas como la DEA, FBI, Departamento de Estado, Departamento del Tesoro, CIA y las embajadas. Por eso, no es extraño que el PAN, más que el PRI, constantemente acuda al extranjero a implorar intervencionismo en México y que, congruente con la traición a los intereses nacionales, hagan propia las habladurías de que en México hay autoritarismo, persecución política, narcogobierno, pobreza, inflación descomunal, corrupción, destrucción del Estado de Derecho, fin de la democracia, etc.
O sea, nuestra derecha corrupta y apátrida acusa de lo que hizo como gobierno. No quiere que se hable de García Luna, la Casa Blanca, los Gasolinazos, la destrucción de la planta productiva, las privatizaciones, el bajo salario mínimo, el crecimiento de la pobreza, Ayotzinapa, los fraudes electorales y otros hechos históricos.
La derecha subdesarrollada de México es hipócrita, es reflejo del fascismo gringo. Pocos deben ignorar, entre ellos Maru Campos, Lilly Téllez, Xóchitl Gálvez, Margarita Zavala, o varones como Felipe Calderón, Marko Cortés, “Alito” Moreno, Ricardo Anaya, etc., que es “política de Estado” que USA mantenga un imperio, ya en decadencia, sometiendo a los gobiernos nacionales, violando el Derecho Internacional para apropiarse de sus riquezas.
Esos injerencismo que van desde descrédito publicitario hasta ocupaciones militares son ilegales y criminales, como el derrocamiento de gobiernos, aprehensión de líderes políticos no alineados, extorsiones a países como Venezuela, aplicación unilaterales de aranceles comerciales, amenazas militares y la confección de narrativas que tienen como fundamento la mentira y el soborno a los monopolios de la comunicación para que repliquen la mentira tantas veces como sea necesaria, hablando de que sus gobiernos son un peligro y que el demonio es un ángel salvador.
El gobierno gringo, como nuestra derecha son hipócritas y cínicos porque crean narrativas falsas de narcogobiernos, como esa de “el cartel de los soles” que es inexistente; al mismo tiempo brinda protección a muchos criminales como a Cabeza de Vaca, Silvano Aureoles, a los “chapitos”, a implicados en el caso de Ayotzinapa. Mientras el gobierno mexicano ha solicitado la extradición de más de 200 criminales que tienen carpetas de investigación y órdenes de aprensión y no ha enviado a ninguno. Tampoco persigue a los narcos gringos, a los traficantes de armas, ni hace nada porque disminuya el consumo de drogas entre sus jóvenes.
Visto de esa manera, puede verse que la derecha mexicana, como la de otras naciones, mantiene relaciones con gobiernos gringos que han dejado testimonios de sobra de ser auténticos protectores de criminales. Más aún, los gobiernos gringos son promotores de las actividades económicas ilícitas porque, para ellos, es más importante la ganancia que la vida humana.



