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Violencia digital

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Por: JÁNEA ESTRADA LAZARÍN •

Editorial Gualdreño 693

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Hoy quiero reflexionar un poco sobre lo que es la violencia digital, sobre todo porque, ante los avances tecnológicos de los últimos años, es un hecho que gran parte de la vida cultural y las producciones artísticas tienen una relación directa con el tema, sobre todo estas últimas por la circulación y el debate generado en torno a lo que se realiza; pero este tipo de violencia puede afectar a cualquier persona, independientemente de la actividad a la que se dedique.

No sólo la educación ha encontrado en la tecnología plataformas que coadyuvan a la difusión del conocimiento y el aprendizaje a distancia, también muchas de nuestras relaciones cotidianas, tanto personales como profesionales, se construyen en línea. Cada vez es más frecuente que establezcamos comunicación con personas a las que únicamente conocemos a través de Facebook o Instagram; por mencionar un ejemplo, muchas de las colaboraciones publicadas en este medio son autoría de escritores a quienes no conozco personalmente y por este medio nos hemos contactado para acordar temas, fechas de cierre de edición y entrega.

Lo anterior es una gran ventaja porque considero que de no existir esas vías de comunicación sería más complicado conocer qué es lo que se está produciendo en otros lados del mundo. Esta facilidad de establecer relaciones también tiene su contraparte porque la apertura a nuevos horizontes y a nuevos contactos también ha generado nuevos espacios para la violencia, concretamente para la llamada violencia digital que no sólo es un fenómeno relacionado con los alcances que tiene la tecnología, sino que también puede ser considerado un reflejo de patrones culturales cuya reproducción ha encontrado nuevos escenarios.

Cuando hablamos de violencia digital nos referimos a la violencia que sucede a través de las tecnologías de información y comunicación mediante las redes sociales y a través de dispositivos electrónicos, que afecta, de acuerdo con la Ley Olimpia, “la dignidad, vida privada, seguridad o integridad emocional de una persona”.

A propósito de esto último, recientemente vi un programa producido por la Dirección General de Divulgación de las Humanidades de la UNAM, en la que se afirma que: “Las tecnologías de la información y la comunicación y la violencia digital agravan las formas existentes de violencia -como el acoso sexual y la violencia de pareja- y además han introducido nuevas formas de violencia… facilitadas por la tecnología y el anonimato, y el alcance generalizado de los espacios en línea han creado un marco propicio para el aumento de la violencia en los contextos digitales”.(1) 

Es justo por lo anterior que la Ley Olimpia ha considerado una serie de reformas a la Ley general de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, y aunque se han incorporado, falta mucho por trabajar todavía al respecto porque este problema debe recibir la atención necesaria por parte de las autoridades para evitar cualquier tipo de vacío legal que dé lugar a la impunidad. 

La violencia digital, además de los temas relacionados con difusión de contenido íntimo sin consentimiento y la sextorsión, la suplantación de identidad, o la difusión de datos personales, también considera otros temas como el ciberacoso y hostigamiento manifestados en mensajes directos o velados, amenazas, insultos o invasiones constantes al espacio digital, así como descalificaciones misóginas y violencia simbólica que intentan silenciar la participación en la vida pública. 

La violencia simbólica y discursos de odio manifestados en redes hoy son considerados un delito y aunque la tecnología puede propiciar con relativa facilidad este tipo de agresiones no debemos normalizar el acoso y el hostigamiento argumentando que “esto es parte de hacer uso de internet”; por el contrario, sí podemos tratar de evitar esta especie de permisividad social ante las agresiones y debemos exigirnos tratar de enfrentar el problema para generar nuevas narrativas encaminadas a construir comunidades más seguras.

Nadie tiene derecho a dañar a los demás; las agresiones en redes deben tomarse con la seriedad suficiente y actuar en consecuencia. La Fiscalía General de Justicia del Estado de Zacatecas ha reiterado en diferentes ocasiones la necesidad de que la población denuncie cualquier tipo de violencia; si usted se encuentra en cualquier situación que vulnere su dignidad, vida privada, seguridad o integridad emocional, denuncie. Seamos parte de la solución y no del problema.

Que disfrute su lectura.

Jánea Estrada Lazarín
[email protected]


(1) https://divulgacion.humanidades.unam.mx/videos/ciberacoso-y-violencia-digital-ley-olimpia

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_693

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