Comerciantes establecidos, hoteleros, restauranteros y vecinos del Centro Histórico de Zacatecas hicieron un llamado urgente al alcalde Miguel Varela Pinedo para que regule y ordene la proliferación del comercio ambulante, que -aseguran- ha crecido de manera descontrolada en los últimos meses, afectando tanto la economía formal como el manejo del centro histórico de la capital.
Los inconformes señalaron a este medio que, a pesar de los esfuerzos de restauración y conservación del patrimonio arquitectónico, el ambulantaje ha invadido calles, portales y plazas, especialmente en las inmediaciones de la Catedral, la avenida Hidalgo y el portal de Rosales, zonas que forman parte del polígono declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.
“Nosotros pagamos renta, impuestos, permisos, seguridad social y personal, mientras los puestos ambulantes se instalan sin control, sin cumplir con las normas ni las contribuciones que a nosotros se nos exigen”, señaló un comerciante con más de 20 años en el Portal de Rosales. “Eso es competencia desleal y afecta directamente nuestras ventas”.
Desde el sector hotelero y restaurantero también se advirtió que la saturación del ambulantaje genera desorden, ruido, basura y descontrol frente a los visitantes, en una ciudad cuyo principal atractivo es su traza colonial.
“Nuestros huéspedes nos lo dicen: no pueden caminar libremente por las banquetas, hay cables, bocinas, puestos improvisados y hasta luces fluorescentes en una zona donde están prohibidas”, comentó Mariana, administradora de un hotel en el corazón del Centro. “La imagen del centro histórico se está deteriorando, y eso afecta directamente al turismo”.
Los comerciantes exigieron al ayuntamiento hacer cumplir los reglamentos municipales y los lineamientos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) que prohíben la colocación de estructuras y anuncios que alteren la estética del Centro Histórico. Mencionaron que varios puestos ambulantes utilizan anuncios luminosos y fluorescentes, lo cual contraviene las normas establecidas para la preservación del patrimonio.
“No estamos en contra de que la gente trabaje”, puntualizó Laura, restaurantera. “Pero sí pedimos que haya orden, porque si todos hacemos lo que queremos, el centro va a perder lo que lo hace único. La autoridad municipal tiene la obligación de proteger este espacio que es de todos”.
Ante la creciente inconformidad, los comerciantes pidieron al alcalde Miguel Varela actuar con firmeza y responsabilidad para regular el ambulantaje, recuperar los espacios públicos y garantizar condiciones para todos.
Como referencia, especialistas en desarrollo urbano señalan que modelos exitosos de regulación del comercio informal en ciudades como Ciudad de México y Chengdu, China, podrían servir de guía. En San Miguel de Allende, el reordenamiento de ambulantes en corredores autorizados, con espacios dignos y horarios regulados, ha permitido reducir la ocupación irregular de calles y mejorar la convivencia con el comercio formal. En Chengdu, la creación de “zonas de economía nocturna” -con permisos flexibles, limpieza obligatoria y control visual de los puestos- logró mantener el empleo informal sin sacrificar el orden urbano ni el atractivo turístico.
Expertos sugieren que Zacatecas debe de tener con urgencia el Plan de Manejo que podría avanzar en una ruta similar: conciliar el derecho al trabajo con la preservación del patrimonio, estableciendo espacios específicos, horarios y condiciones estéticas para los vendedores, sin criminalizar la informalidad, pero sí ordenándola con visión de largo plazo.



