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Eduardo Campech 

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Por: JÁNEA ESTRADA LAZARÍN •

Editorial Gualdreño 680

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Del 22 al 30 de agosto se llevará a cabo la Feria Nacional del Libro Zacatecas 2025. Muy merecidamente en esta ocasión, el Instituto Zacatecano de Cultura Ramón López Velarde decidió que la FENALIZ estará dedicada a Eduardo Campech Miranda, promotor de la lectura, escritor, formador de mediadores e incansable textoservidor, quien fuera colaborador de La Gualdra durante muchos años. 

Nuestro querido Campech dedicó poco más de 35 años de su vida a fortalecer el vínculo entre las bibliotecas y la sociedad. Hace 7 años, cuando aún colaboraba asiduamente en La Gualdra, nos mandó un texto titulado “Carta abierta a la Biblioteca Pública Central Estatal Mauricio Magdaleno”; lo recibí el 30 de agosto de 2018 y fue publicado en el número 351 con fecha del 3 de septiembre de ese año (1); al inicio puso una frase de Ismael Serrano: “brindemos que hoy es siempre todavía / que nunca me gustaron las despedidas”. Hoy la compartimos aquí nuevamente:

“Querida biblioteca:

Hace más de veinticinco años que nos conocemos. Veintinueve, que se cumplirán en este mes, para ser precisos. Ya en alguna oportunidad pequé de indiscreción y narre la historia de amor, entre tú y yo, de un cuarto de siglo (‘Nadie me preguntó, pero lo quería contar…’); hace algunas semanas me despedía del Departamento de Fomento a la Lectura para encabezar un nuevo proyecto. Ahora me dirijo a ti para despedirme. Dudo que sea para siempre, volveré como lector. Pero antes quiero romper el silencio.

En los anteriores escritos no compartí que trabajar en tus instalaciones fue un sueño que surgió una tarde, en la Sala General de la antigua sede (frente al Jardín Independencia). Una idea fugaz cruzó mi mente: ‘Estaría padre trabajar en la biblioteca´. Meses después se cumplía. El primer año no fue grato. Nos íbamos conociendo, adecuando uno al otro. Por eso no resultaba extraño que cada corto tiempo acudiera con el C. P. Ubaldo Bramasco Ávila, entonces Coordinador Estatal, a renunciarle y rechazar el contrato quincenal que me vinculaba laboralmente con la institución. Pero cada quincena salía de aquella oficina con quince días más de contrato.

En ti formé y consolidé amistades, lo mismo entre el colectivo bibliotecario, que entre los directivos, y desde luego, los usuarios y lectores. Me diste la oportunidad de ser testigo de amores, desamores, confesiones, trayectorias y desarrollos. Historias de vida que dejan un aprendizaje. En tus muros inicié una familia. Mudos observadores de cada persona que ingresaba. De filias y fobias, encuentros y distanciamientos. Personajes y personas, niños que hoy son ciudadanos reconocidos, niñas que hoy buscan una sociedad más incluyente. Quizá no imaginábamos entonces que esos nombres brillarían a nivel nacional años después.

En las decisiones y políticas que se tomaron desde tu cabeza conocí la negligencia y el compromiso, la solidaridad y el egoísmo, el error y el éxito. Quedará para los estudiosos de tu historia valorar cada aspecto en su justa dimensión. Será el tiempo el que pondere los aciertos o reclamos. Pero no sólo de directivos, sino de todos quienes colaboramos, propusimos, nos opusimos, omitimos acciones en pro de la biblioteca. Te agradezco, por otro lado, ser factor para conocer muchos municipios zacatecanos, y después, impulsora de mi desarrollo profesional. Me recibiste con los libros abiertos y con los libros abiertos me despido.

En más de una ocasión expresé que la Biblioteca (y la misma Coordinación, esa ambigüedad administrativa nos lleva a identificarte lo mismo desde lo coloquial) funcionaba con, contra y a pesar del Coordinador. Y así es, así ha sido demostrado. Lo mismo aplica a este servidor. También he dicho que si bien cada una de las personas que trabajamos en tu interior somos importantes, ninguno somos imprescindibles. Me voy y me llevo un gran amor por ti, me voy pero algo de nosotros ha quedado en el otro”.

Eduardo Campech se despedía en esa carta de una biblioteca que lo vio llegar y regresar repetidamente debido a circunstancias burocráticas ajenas a él; su estancia en la Biblioteca Mauricio Magdaleno, sin embargo, fue permanente hasta el día de su fallecimiento el día 1 de noviembre de 2024. De eso hablaremos en la inauguración de la FENALIZ el próximo 22 de agosto. Invitamos a nuestros lectores a que se sumen a este reconocimiento en el que recordaremos al textoservidor más apasionado, al profesional de la mediación y promoción de la lectura, al amigo Campech. Nos vemos el viernes 22 en Plaza de Armas, a las 19:00 horas.

Que disfrute su lectura.

Jánea Estrada Lazarín
[email protected]


(1) https://ljz.mx/03/09/2018/carta-abierta-a-la-biblioteca-publica-central-estatal-mauricio-magdaleno/?fbclid=IwY2xjawMOFFhleHRuA2FlbQIxMQABHqyZT4J5FM-rC0gW2GV-bqJKJT19RgZpA0KlSNAIUdx3L3D9iobRsiynqy04_aem_ZojGv7VOeRv-M779ymrloQ

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_680

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