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■ Debaten en Zacatecas su permanencia como patrimonio cultural

Tauromaquia en Zacatecas: entre la tradición cultural y la crisis de la fiesta brava

■ Argumenta colectivo que corridas causan sufrimiento y deben erradicarse

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Por: MARTÍN CATALÁN LERMA •

La tauromaquia en Zacatecas atraviesa una de sus etapas más críticas. Diversos factores, desde la falta de afición en las plazas hasta el creciente debate sobre los derechos de los animales, han colocado a la llamada “fiesta brava” en el centro de una encrucijada. La reciente experiencia durante la Feria Nacional de Zacatecas 2025 (Fenaza) fue reveladora: las corridas programadas registraron una pobre afluencia, síntoma inequívoco del desgaste de una tradición que, no obstante, sigue reconocida oficialmente como patrimonio cultural vivo.

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Jánea Estrada Lazarín, promotora cultural, sostuvo que la crisis de la tauromaquia en la entidad responde, en gran medida, a la fuerza que han cobrado las posturas animalistas durante las últimas dos décadas. Estas, explicó, han derivado en regulaciones más estrictas e incluso en la prohibición de los festejos taurinos en distintos estados del país. Sin embargo, recordó que en Zacatecas y en otras entidades todavía se consideran las corridas de toros como parte del patrimonio cultural.

“El dilema de continuar o no con ellas nos obliga a reflexionar sobre la tensión permanente entre tradición y modernidad”, apuntó. A su juicio, una alternativa podría ser transformar las prácticas taurinas para privilegiar su esencia artística, adaptándolas a las nuevas exigencias éticas.

Desde su perspectiva, el debate no debe reducirse a la defensa de la lidia tal y como se conoce hasta hoy, sino a reconocer el derecho de las comunidades a preservar sus expresiones culturales. En Zacatecas —cuna del toro bravo en México—, agregó, la tauromaquia es particularmente compleja porque involucra aspectos rituales y artísticos que van desde la crianza del ganado hasta la música, la danza, el teatro y la literatura.

Estrada Lazarín advirtió que negar la relevancia histórica de estas manifestaciones resulta difícil, pues forman parte del mosaico cultural zacatecano. Sin embargo, señaló que la baja asistencia al coso no necesariamente obedece al debate ético, sino a factores como la conformación de los carteles y el alto costo de los boletos, que desalientan al público.

En contraparte, el Colectivo Nacional contra la Corrupción (Colecna), que en años anteriores logró la suspensión de las corridas durante la Fenaza, insiste en que la tauromaquia implica sufrimiento innecesario y doloroso para el toro en todas sus etapas: desde las puyas y banderillas hasta el estoque final. La agrupación rechaza de manera tajante que la tortura de un animal pueda catalogarse como práctica cultural y subraya que se trata de violencia normalizada.

Jorge Rada Luévano, quien fue representante legal de Colecna en esos procesos, informó que este año también se solicitó la suspensión de los festejos taurinos, aunque ahora por la vía administrativa y a iniciativa de la asociación Animals Naturalis. La resolución, indicó, aún está pendiente.

Seriales taurinos en crisis

La edición 2025 de la Fenaza confirmó lo que muchos aficionados advertían desde hace tiempo: la fiesta brava en Zacatecas está en franca decadencia. El serial taurino, organizado de nueva cuenta por la empresa Don Bull, propiedad de Pedro Haces, fue un fracaso absoluto en términos de taquilla. En promedio, apenas un tercio de la Monumental Zacatecas se ocupó durante las tres corridas programadas, lo que convirtió al coso en reflejo fiel de la crisis que enfrenta la tauromaquia local.

El contraste con otras épocas resulta inevitable. Hasta 2020, la plaza de Zacatecas era considerada referente en el calendario taurino nacional. Las ferias convocaban a figuras de renombre de España y México, los tendidos se abarrotaban y el ambiente era festivo. Hoy, en cambio, las gradas semivacías dan cuenta de la desafección de la afición y del desgaste de un modelo empresarial que no ha sabido renovarse.

La apuesta de Don Bull por carteles que mezclaban toreros nacionales de renombre medio con jóvenes aspirantes terminó siendo poco atractiva. La falta de ganado con bravura y trapío suficiente completó un panorama deslucido. Para los conocedores, el fracaso tiene un responsable claro: la empresa de Haces, que desde que administra la Monumental no ha logrado llenar la plaza en una sola ocasión.

Factores del declive

Más allá de la mala gestión empresarial, el derrumbe de la tauromaquia en Zacatecas obedece a una combinación de factores sociales, culturales y económicos:

1. Cambio generacional. Las nuevas generaciones ya no heredan la tradición con la misma fuerza, y la oferta de entretenimiento actual resulta más variada y accesible.

2. Críticas éticas y animalistas. El avance del movimiento de defensa animal permea en la opinión pública y en los espacios legislativos. En la Ciudad de México, por ejemplo, tras un largo litigio, se permitió nuevamente la celebración de corridas, pero con una modificación de fondo: la prohibición de dar muerte al toro en el ruedo.

3. Desgaste en la calidad del espectáculo. Carteles repetitivos, ausencia de figuras internacionales y toros sin bravura han provocado desencanto incluso entre los aficionados más fieles.

4. Altos costos. Los precios de los boletos, comparados con la amplia oferta cultural y de entretenimiento gratuita de la Fenaza, restan atractivo a la corrida.

5. Competencia cultural. Conciertos masivos, ferias gastronómicas y actividades populares desplazan el interés por los festejos taurinos.

El declive de la tauromaquia en Zacatecas no es un episodio aislado, sino parte de una tendencia sostenida en la última década. Los jóvenes no se sienten convocados, las familias dejaron de acudir a la plaza como ritual de feria y los aficionados veteranos muestran desencanto. Lo que en otras épocas fue espacio de encuentro social y cultural hoy se reduce a un espectáculo marginal, cuestionado además por la violencia hacia los animales.

El futuro de la fiesta brava en Zacatecas es incierto. Las voces que llaman a retirar su reconocimiento como patrimonio cultural estatal comienzan a escucharse con más fuerza. Mientras tanto, especialistas advierten que la única salida posible pasa por una profunda renovación: recuperar la seriedad en la selección del ganado, atraer a figuras internacionales, reducir precios y, sobre todo, acercar a las nuevas generaciones a la dimensión artística de la lidia.

No obstante, esta transformación exige voluntad política, inversión económica y visión a largo plazo, condiciones que hasta ahora brillan por su ausencia.

El fracaso de la empresa Don Bull en la Fenaza 2025 es, pues, un síntoma de la postración de la tauromaquia en Zacatecas. Con apenas un tercio de plaza en promedio, la fiesta brava atraviesa uno de sus momentos más críticos. La experiencia de la capital del país —donde la corrida sobrevive pero sin dar muerte al toro— plantea un posible camino de adaptación.

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