Califica historiador a Zacatecas como federalista externo y centralista interno
Zacatecas advirtió que resistiría al gobierno central mexicano en caso de una agresión en 1823, durante un conflicto que resultó determinante para la creación de la República federal, afirmó el historiador José Eduardo Jacobo Bernal, docente investigador de la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ), durante el Primer Congreso La guerra por otros medios: política, revolución y gobernanza en el México del siglo XIX (1821-1877), inaugurado ayer en la Casa de los Saberes Jurídicos, en la capital zacatecana.
En el evento organizado por el Doctorado en Estudios Contemporáneos de la BUAZ, Jacobo Bernal citó una carta del gobierno zacatecano al gobierno central en la que se advertía que, ante «una agresión injusta», el estado estaba «resuelto a resistir a Armijo y a hacerse respetar», con el respaldo de Jalisco.
Tropas al mando de Nicolás Bravo y Pedro Celestino Negrete, y posteriormente del brigadier José Gabriel de Armijo, se apostaron en Salinas y posteriormente en la hacienda de Bañón, a unos 90 kilómetros de la capital zacatecana, pese a que Zacatecas y Jalisco ya habían firmado con el gobierno central los Tratados de Lagos, acuerdo suscrito en agosto de ese año.
Según el ponente, dichos tratados −negociados por los zacatecanos Pedro Iriarte, Juan José Román y Santos Vélez− constituyen el antecedente político regional de la disposición que en enero de 1824 estableció la República federal mexicana, y muestran que esta forma de gobierno no fue una simple concesión del poder central.
Jacobo Bernal planteó como hipótesis en desarrollo que el levantamiento de ambos estados, que duró apenas dos meses, pudo haber generado en su momento mayor temor a una ruptura territorial del país del que la historiografía le ha reconocido hasta ahora, señalando a la Real Audiencia de Guadalajara como posible núcleo de una «república diferente».
Durante la ronda de preguntas, el investigador describió a Zacatecas como un estado «federalista hacia afuera, pero centralista hacia adentro», pues mientras defendía su soberanía frente al gobierno nacional, restringía en esos mismos años la creación de nuevos ayuntamientos para contener el surgimiento de grupos políticos locales.



