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Cavaliere Ripa… ¿no oyes caer las gotas de la melancolía?

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Por: ÁLVARO LUIS LÓPEZ-LIMÓN_ •

La Gualdra 708 / Arte

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Situados en el estudio sobre emblemática y simbólica novohispana, al indagar en el análisis iconográfico e iconológico de las imágenes, sus manifestaciones artísticas y culturales, interrogándonos sobre si puede haber una epidemia de melancolía, o si es contagioso el llamado “mal de Saturno”. Al respecto encontramos que a fines del siglo XVI, se publicó la Iconología de Cesare Ripa (Perugia, Italia, 1560-1622), texto que nos ofrece un extenso y significativo repertorio de imágenes y alegorías, en el que se exponen vicios, debilidades humanas y, por supuesto, una exhortación a reflexionar sobre el asunto. Hurgando en el texto, advertimos la relevancia estética que tiene la representación visual y simbólica de la melancolía.

Para Cesare Ripa la melancolía es un vicio, conocido como la acidia, se la representa como una mujer vieja, sentada sobre una roca, con ambas manos posadas sobre el rostro, se sujeta la mandíbula, al mismo tiempo que nos muestra una mirada saturnal, perdida, clavada en lo profundo de sus pensamientos, al parecer debatiéndose frente a misterios y verdades por descubrir. En la imagen, está acompañada de un arbolillo seco, sin hojas, casi vencido, al parecer aquí se está definiendo el propio concepto de temperamento (según la teoría humoral de Hipócrates). La melancolía es la figura de una mujer sentada pensativa y solitaria, a veces vestida de negro o con colores oscuros, simboliza el humor melancólico (bilis negra). 

La melancolía, produce en los hombres, un estado de parálisis, de ausencia emocional, es como la fuerza del invierno sobre árboles y plantas, pues agitándolas con la nieve, vienen a quedar secas, estériles, desnudas, despojadas de todo, sin ninguna belleza evidente. La melancolía se nos presenta, tal como lo expresa Rubén Darío: 

“Hermano, tú que tienes la luz, dime la mía. Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas. Voy bajo tempestades y tormentas ciego de sueño y loco de armonía. Ese es mi mal. Soñar. La poesía es la camisa férrea de mil puntas cruentas que llevo sobre el alma. Las espinas sangrientas dejan caer las gotas de mi melancolía. Y así voy, ciego y loco, por este mundo amargo; a veces me parece que el camino es muy largo, y a veces que es muy corto… Y en este titubeo de aliento y agonía, cargo lleno de penas lo que apenas soporto. ¿No oyes caer las gotas de mi melancolía?”. 

Este poema condensa, no solamente la noción de melancolía, también promueve la introspección, la reflexión estética y filosófica que acompañan nuestra interrogante: Cavaliere Ripa… ¿no oyes caer las gotas de mi melancolía?

*UAEH-UAZ.
Ehrenreich B. Una historia de la alegría. Barcelona: Paidós, 2008. p. 131
Cesare Ripa, Iconología, 1ª Ed. (Roma: 1593).
Rafael Núñez, Sobre la bilis negra o mal saturnino. Revista de humanidades, 2008.
http://www.dendramedica.es/revista/v7n2/Sobre_la_bilis_negra_o_mal_de_Saturno.pdf
Rubén Darío. Cantos de Vida y Esperanza. Biblioteca digital abierta. 2018.

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_708

 

 

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