México tiene una fórmula ganadora, afirmó Roberto Capuano Tripp, director y coordinador del proyecto para el desarrollo del primer minivehículo eléctrico en México, llamado Olinia. La meta es producir en el país hasta 50 mil vehículos al año, aunque en una primera etapa serán 15 mil. Con ello, se busca atender un segmento del mercado destinado al transporte de personas y mercancías en distancias cortas y a baja velocidad.
En entrevista con La Jornada, explicó que “tomamos una decisión estratégica porque creemos que la mejor manera de lograr esa meta es poder crear una empresa que pueda contar con el apoyo del Estado, pero que opere como una empresa privada, que tenga su agilidad”.
Por ello, a partir de esta semana, la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) lanzó, con la asesoría de Nacional Financiera, la convocatoria para seleccionar a socios inversionistas, nacionales y extranjeros, con quienes se busca constituir la Sociedad Olinia.
Con este esfuerzo, afirmó el ex director del Metrobús de la Ciudad de México, se busca crear la primera armadora mexicana dedicada a fabricar, distribuir y comercializar los minivehículos desarrollados por el proyecto, que actualmente cuenta con tres productos: Olinia 1, para el transporte de pasajeros, así como Olinia 2 y Olinia Van, destinados al transporte de carga. Estos vehículos saldrán al mercado con diversos niveles de equipamiento y un precio promedio a partir de los 150 mil pesos.
Capitalización
La convocatoria busca reunir 950 millones de pesos para constituir una empresa que actualmente no existe. “Vamos a capitalizarla con el dinero que levantemos, y cuando la empresa esté constituida, el gobierno tendrá no menos del 33 por ciento y no más de 49 por ciento de las acciones totales de la empresa”, sostuvo.
El resto de las acciones, entre 50.1 y 66 por ciento, indicó, “estará en manos de capital privado. Y también, en la fórmula para reunir esos recursos, se podrá permitir capital extranjero, pero no más de 33 por ciento del total, es decir, entre lo que tendrá el gobierno y el inversionista mexicano, la empresa por lo menos tendrá 66 por ciento de capital nacional”.
Aseguró que uno de los factores que pueden resultar de mayor interés para los futuros socios capitalistas es que ya se superó la primera etapa, la de mayor incertidumbre y riesgo, correspondiente al desarrollo del vehículo. Ahora, explicó, se cuenta con un modelo cuyos planos están listos para su industrialización.
Hay un salto importante de riesgo que generalmente un inversionista privado no asume. De hecho, creo que por eso no hemos logrado una empresa nacional de vehículos. Somos el séptimo fabricante de autos a nivel mundial, y el único entre los siete, que no tiene su propia marca”.
Lo que buscamos, aseguró, “es ayuda para lograr lo que en el gobierno no sabemos hacer, que es comercializar, vender, distribuir un producto y dar un servicio como se da en muchas empresas de forma muy exitosa en la economía mexicana. Queremos enfocarnos a lo que somos buenos”.
Capuano Tripp recordó que el gobierno mexicano invirtió 127 millones de pesos en todo el proceso de desarrollo de los prototipos de Olinia. En particular, destacó la labor realizada por científicos, investigadores e ingenieros de universidades y centros públicos de investigación de al menos 20 estados.
Agregó que la meta es que la empresa Olinia pueda abrirse mercado no sólo en México, sino también en otros países de Latinoamérica. Para 2030, se prevé que esté presente en naciones de la región que comparten los mismos desafíos de movilidad que México.
Afirmó que la prioridad es que la minimovilidad en el país “crezca con las mejores condiciones de calidad y de seguridad para sus usuarios”.



