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■ Bloque Negro ataca negocios y edificios de gobierno

Nueva marcha contra agua sucia en Guadalajara reúne a 10 mil personas

■ Para evitar mezclarse con violentos, la movilización empezó 2 horas después

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Por: La Jornada •

Guadalajara, Jal., Al menos 10 mil personas participaron en la segunda megamarcha en repudio al agua turbia, pestilente, con heces fecales y metales pesados que el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado distribuye a los habitantes de la zona metropolitana de Guadalajara desde el año pasado.

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La protesta se efectuó una semana después de que en la primera manifestación la respuesta de las autoridades estatales fue reprimir a los participantes –entre ellos menores de edad, mujeres y adultos mayores–, a quienes policías antimotines rociaron gas pimienta y chorros de agua, además de golpear y torturar a decenas de detenidos afuera de Casa Jalisco, residencia oficial del gobernador.

Ayer, luego del escándalo nacional e internacional por el actuar del 11 de octubre, el mandatario emecista Pablo Lemus evitó enviar a los policías y bomberos contra los manifestantes.

Antes de que iniciara la movilización, que partió del parque Revolución, los propios ciudadanos echaron a un grupo de 30 encapuchados, a dos de los cuales golpearon y quitaron petardos, palos y bombas molotov, por lo que huyeron.

“¡Son de Lemus, son de Lemus!”, gritaba la gente, mientras el grupo huía rumbo al palacio de gobierno, destino final de la marcha.

Saquean tiendas

Algunos manifestantes señalaron que ese bloque negro estaba integrado por jóvenes ligados a grupos criminales y que fueron contratados por el gobierno de Movimiento Ciudadano para “reventar” la manifestación pacífica, mientras en redes sociales personajes ligados al instituto en el cual milita el gobernador Lemus dijeron que “eran chilangos” –oriundos de la Ciudad de México– enviados por Morena.

En su camino, los encapuchados detonaron petardos sobre avenida Juárez, por lo que decenas de negocios cerraron sus cortinas metálicas. En una tienda Coppel rompieron vidrios, ingresaron y robaron cascos, mochilas y ropa.

“Dentro de las afectaciones se contabilizaron al menos seis establecimientos de venta de alimentos, tiendas y cadenas departamentales, tiendas deportivas, restaurantes y negocios locales afectados por actos de vandalismo, pintas, cristales rotos y saqueos”, informó por la noche el gobierno estatal.

Ante la consigna de que la marcha era pacífica, el grueso del grupo ciudadano decidió no iniciar la movilización debido a la infiltración de los generadores de violencia. Programada para empezar a las 11 horas, arrancó dos horas más tarde.

En el palacio de gobierno el grupo violento lanzó petardos. Policías antimotines salieron del inmueble y se colocaron detrás de las vallas metálicas, pero minutos después volvieron a ingresar al edificio mientras el bloque negro se retiró sin dejar de arrojar cohetones.

“¿Por qué no los detienen? Los pueden encapsular ahora que están todos juntos; no los dejen ir, esos son a los que tienen que detener”, afirmaron ciudadanos que poco a poco llegaron a la plaza de armas y vieron la falta de acción de los policías.

Casi a las 2 de la tarde llegaron los manifestantes pacíficos que abarrotaron la plaza de Armas y la zona peatonal de Paseo Alcalde, en una de las marchas de repudio más numerosas de las que se tenga registro desde que Lemus llegó al Ejecutivo estatal en diciembre de 2024.

“¡Revocación, revocación!”, y “¡Fuera Lemus, fuera Lemus!”, fueron las consignas más usadas, además de lonas con la exigencia de agua limpia; las pancartas recordaban que el líquido tiene entre sus contaminantes heces fecales.

Para entonces, el grupo de choque se paseaba a sus anchas por el centro histórico detonando petardos y vandalizando sin ser molestado. Soltó cohetones contra el palacio de gobierno y se fue contra las instalaciones del Congreso estatal, cuya puerta de acceso incendiaron.

Luego se trasladó a la sede del Poder Judicial, también en el primer cuadro de la ciudad, donde sus integrantes prendieron fuego a un contenedor de basura y dañaron parte de la estructura del edificio.

Entonces apareció el primer grupo de policías antimotines, aunque los encapuchados ya habían huido a bordo de dos vehículos, por lo que los uniformados sólo apagaron el fuego.

Más tarde, según un comunicado del gobierno estatal, cinco sujetos fueron detenidos acusados de causar destrozos, “a bordo de una camioneta gris que había sido robada y fueron puestos a disposición de la fiscalía del Estado”.

Aunque el grueso de la manifestación acudió de forma pacífica, a partir de las 16 horas y hasta pasadas las 22 otro grupo quemó y rompió las tres puertas del frontispicio del palacio de gobierno, vidrios de ventanas y mobiliario urbano sin que policías salieran a someterlo pese a la intensidad de la protesta.

Un informe del Sistema de Atención Médica de Urgencias detalló que se brindaron primeros auxilios a seis a civiles y dos policías. Dos personas fueron llevadas a hospitales: un hombre de 55 años por arritmia y una mujer de 38 por una crisis epiléptica.

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