13.6 C
Zacatecas
viernes, 12 julio, 2024
spot_img

Audiobooks: Audiolibros

Más Leídas

- Publicidad -

Por: ÓSCAR GARDUÑO NÁJERA •

La culpa la tiene Paola Tinoco. Si llegué a este destino tan audible fue gracias a que ella me informó de lo que en otras latitudes sonoras estaba ocurriendo. Un evento de esos que sí son pesados. 

- Publicidad -

Audiobooks acababa de aterrizar en México, aún no se desprendían las escaleras del enorme avión y ya sabía que la que es líder de streaming y descarga de libros con los gabachos lo hacía ahora en México a través de www.Audiolibros.com.  Siguiente pista: se brinda a la audiencia mexicana el acceso, subrayen con rojo esta palabrita, por favor, a una colección variada de audiolibros, que incluye lo mejor de lo mejor de la literatura universal, eso en caso de que en el universo de Jaime alguien lea. 

Me echo para atrás: el verbo leer no funciona en estos territorios, de hecho estamos tan a las prisas, con los problemas de todos los días, que dentro de algunos años, y espero no andar por acá cuando eso ocurra, se dejará de leer definitivamente, se dará por clausurados cualquier ejercicio narrativo y si acaso, y es un sueño lo que pienso, se colocarán enormes bocinas por toda la ciudad de Zacatecas, la de México, y a través de ese volumen moderado se dará cobijo a los carnales de Audiolibros.com para que nos ofrezcan lo mejor de su catálogo. 

Así que cierren los ojos e imaginen por un momento que escuchan con una voz entre sensual y bien entonada, lo de la entonación y las curvas tonales son esenciales a la hora de leer en voz alta, “Rayuela” del enorme Cronopio Mayor. 

Y ya el solo hecho de escuchar todo el francés de la novela con correcta pronunciación y un entusiasmo que yo no tendría frente a la lectura de otra novela, es una ganancia mayor, se construye y se lee a través de la experiencia de otros, de lo que seguramente experimentaron cuando los compis de Audiolibros.com le encargaron a una mujer y “pues tú lees las partes en francés de la novela”, ¿se imaginan?, abran los ojos, es una realidad: ustedes pueden escuchar sus novelas favoritas sin necesidad de que tengan que dar vuelta a la página; en todo caso pueden dar un Stop y dejar el audio pendiente lo mismo que se deja la mejor de las lecturas.

Pensemos ahora en un libro de cuentos que a mí me gusta por sobre los demás libros de cuentos: “¿De qué lado masca la iguana?” del enorme editor David Magaña, una fierecilla gigantesca de libro al que alguien le debería hacer los honores de volverlo a imprimir, y al que si los compis de Audiolibros.com no tienen en su catálogo se pierden de un libro buenísimo de cuentos. 

Escuchar cuando alguien te cuenta una historia. Es lo que ha hecho el ser humano desde siempre: alguien te cuenta el chisme de la comadre o del compadre y guardas silencio de tan emocionado que estás. Das libre acceso al sonido de las palabras. 

A mí me gusta Audiolibros.com más allá de cualquier estrategia comercial, me gusta por lo que me trae de recuerdo cuando escucho, a través de la plataforma de Audiolibros.com, que además siempre tiene novedades editoriales de primera línea, una historia, que alguien me cuenta desde el fondo de esas bocinas que tengo en casa: veo a mi madre, no sé si me entiendan, la veo y es ella la que me cuenta la historia, y de manera muy dulce yo la escucho porque así fue mi acceso al mundo de las historias y la literatura: cuando mi madre, apurada, corriendo de un lado a otro para conseguir nuestra chuleta y el pan y la sal junto con papá, se daba un momento para su hijo más chico: ven, te voy a leer algo, y cada que lo hacía, cada que su voz respaldaba todas sus historias, yo me exigía la mejor calidad de mi imaginación: los árboles eran reales porque sus hojas caían en mi frente; los animales que hablaban lo hacían porque yo les dibujaba la sonriente boca y hasta el sonido de las palabras, porque mi mamá siempre insistió en ello, fuimos poseedores los dos del enorme sonido que hace la abeja al zumbar con esa enraizada S y de vez en vez, sobre todo cuando me encuentro en apuros económicos, emocionales, amorosos o todo junto, vuelvo a perseguir a esa abeja, la vuelvo a escuchar de labios de mi madre, y es cuando entiendo que las historias antes que palabras fueron sonidos, y antes que sonidos, solicitud de explicaciones para un mundo que siempre, en alguna esquina, nos sigue pareciendo ajeno y solitario. 

Lo que les comparto es mi experiencia a través de Audiolibros.com y no es la mejor ni la más sensacional ni busco que corran a abrir la página y admiren cuántas historias tan buenas tienen los compis de Audiolibros.com. No, se trata de un recuerdo que me acompaña siempre, y cuando descubrí que una aplicación como la de Audiolibros.com me facilitaría escuchar cualquier historia que yo eligiera, pero además volver a esos instantes en que el sonido de cada palabra nacía en la voz de mi mami, me parece casi un milagro de esos de los que Chesterton tanto renegaba: “lo realmente milagroso de los milagros es que ocurran”, decía el viejo gordito tan enemigo de Bernard Shaw y tan devoto del amigo Francisco de Asís. 

Para los que no tienen tiempo para abrir un libro. Supongan que van al volante a las tres de la tarde en la peor de las avenidas, que acaba de ocurrir un grave accidente y un policía, chaparrito, risueño, se acerca a la ventanilla y le alerta de que el tránsito (que no tráfico porque ese se refiere al tráfico de drogas, gracias Jorge Arturo Ojeda) será muy, muy lento, lentísimo, mi jefe, apenas acaban de llamar a las ambulancias, ¡imagínese!, no, no hubo decesos de los que se dicen fallecidos, y desde la comodidad del aire acondicionado de tu auto, ventanas arriba, abres Audiolibros.com y escoges un cuento de Jorge Luis Borges, “El Aleph”, pongamos por ejemplo porque los flojos, a los que no les gusta leer, siempre lo mencionan aunque lo desconozcan. 

Y la historia comienza. Y tú en ese momento puedes recargar la cabeza en el asiento. Claro que lo sabes: escuchar una gran historia también tiene su chiste, si no la agarras desde el comienzo te puede ir mal, un momento donde dices: ah, chirrión, en qué iba, y pues le puedes regresar, pero no se trata de eso, al menos no para mí, y es mucho mejor si escuchas la historia completa sin quedarte en algún nudo climático o en el inicio, y está bien, la historia termina y como tú eres curioso ahora buscas una muy buena biografía de las miles que hay de Jorge Luis Borges, otra vez en Audiolibros.com, ya hasta tiene sugerencias para tus gustos, y cuando pasas frente al accidente, en realidad un burro que no quería avanzar en medio de los carriles de alta, ya sabes por qué el Aleph se llama el Aleph y hasta donde estaba Jorge Luis Borges cuando lo escribió, mira tú para que sirven los problemas de tránsito, y mira qué buen provecho le sacas a tu membresía de Audiolibros.com, así que gracias, estimada Paola Tinoco, por la información: Audiolibros es la neta, pero además me trae montón de recuerdos de mi mami, y yo por eso sí me clavo ahí, comentarios: [email protected], informes extras de Audiolibros.com pues ya saben dónde, y si no busquen a Paola y le preguntan.        

- Publicidad -

Noticias Recomendadas

Últimas Noticias

- Publicidad -
- Publicidad -