México tiene una de sus mayores fortalezas en las aulas públicas y en las maestras y maestros que, todos los días, forman generaciones con compromiso, vocación y amor por su comunidad. Son ellas y ellos quienes, desde cada rincón del país, enseñan no sólo conocimientos, sino también valores, identidad y esperanza.
A lo largo de nuestra historia, el magisterio ha sido pieza fundamental en la construcción de un México más justo e igualitario. Detrás de millones de profesionistas, trabajadoras y trabajadores, hay siempre una maestra o un maestro que creyó en sus estudiantes y dedicó su vida a abrirles camino a través de la educación.
El pasado 15 de mayo, Día de la Maestra y el Maestro, la Presidenta de México, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, encabezó una ceremonia que representó mucho más que una conmemoración: fue un acto de justicia social.
Durante años, desde la visión neoliberal, se intentó responsabilizar al magisterio de los problemas educativos que en realidad provocó el propio abandono del Estado. Se desprestigió la educación pública mientras se hacía creer que lo privado era sinónimo de calidad.
Esa narrativa lastimó profundamente a millones de maestras y maestros, pero también afectó a las familias mexicanas que encontraron en la escuela pública la única posibilidad de movilidad social y esperanza. Hoy México vive otro momento.
La Cuarta Transformación está recuperando la dignidad del magisterio con hechos concretos. Por instrucción de la Presidenta Claudia Sheinbaum, la Secretaría de Educación Pública anunció un incremento salarial del 9 por ciento para las y los docentes del país, consolidando un proceso de recuperación del poder adquisitivo que comenzó hace más de siete años.
En esa misma ceremonia se entregó la Medalla Ignacio Manuel Altamirano a 42 maestras y maestros con más de cuatro décadas de servicio. Mujeres y hombres que entregaron su vida a educar con compromiso, paciencia y amor por México.
Desde Zacatecas, este reconocimiento tuvo un significado especial con la distinción otorgada a la maestra María de la Luz Méndez López, ejemplo de una vida dedicada al aula y al servicio de su comunidad.
Cuarenta años enseñando no son poca cosa. Son generaciones completas aprendiendo, creciendo y construyendo futuro gracias al esfuerzo silencioso de una maestra.
Como representante de Zacatecas en el Senado de la República, acompaño con convicción las políticas educativas que impulsa nuestra querida Presidenta Claudia Sheinbaum. La Nueva Escuela Mexicana, las becas educativas para más de 22 millones de estudiantes y la ampliación de espacios en preparatorias forman parte de una visión profundamente humanista.
Además, siete de cada diez docentes en México son mujeres. No es un dato menor. Son ellas quienes han sostenido históricamente buena parte del sistema educativo nacional.
La historia del magisterio mexicano también es historia de mujeres que lucharon por abrir espacios de igualdad y educación. Desde Rita Cetina hasta miles de maestras rurales que caminaron comunidades enteras para llevar enseñanza a donde antes no llegaba el Estado.
Por eso hoy podemos decir con claridad que también en las aulas es tiempo de mujeres.
Y qué importante que, por primera vez en mucho tiempo, el Estado mexicano no sólo lo diga en el discurso, sino que lo respalde con becas, salarios dignos, reconocimiento y justicia social para quienes educan al país todos los días. Porque transformar México también empieza en el salón de clases.
*Senadora de la República



