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■ Durante 66 años sostuvo un catálogo comprometido con la calidad frente a las presiones del mercado

Anuncian el cierre de Ediciones Era, promotor de la literatura de izquierda

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Por: La Jornada •

Ediciones Era, fundada en 1960, uno de los sellos mexicanos independientes más importantes, anunció ayer su cierre, confirmaron a La Jornada fuentes de la editorial. La institución, creada por Vicente Rojo (quien también diseñó el logo de este periódico), Neus Espresate, Tomás Espresate, José Azorín, Pilar Alonso y Carlos Fernández del Leal, publicó novela, poesía, cuento, crónica, historia, ciencias sociales, arte y libros para niños y jóvenes.

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Durante 66 años, la empresa se consolidó como un espacio de resistencia cultural que preservaba un catálogo comprometido con la calidad literaria frente a las presiones del mercado. Ediciones Era es la historia de la izquierda mexicana y de su literatura. En sus páginas se documentaron los grandes acontecimientos sociales de nuestro país.

Su oferta, que se compone por más de 500 títulos, incluía a la mayoría de los mejores autores de México: Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, Carlos Fuentes, Octavio Paz, Juan Rulfo, José Revueltas, Inés Arredondo y muchos más.

En agosto del año pasado, durante la celebración por su 65 aniversario, el escritor Martín Solares afirmó: “si quieren darse una idea de cómo ha sido la mejor literatura escrita en español en los últimos 65 años, basta con revisar los libros de poesía, ensayo y novela que Ediciones Era ha publicado a lo largo de este tiempo”.

En una carta dirigida a sus clientes y amigos, la editorial agradeció la preferencia e informó sobre la suspensión de sus actividades, por lo que “a partir de este momento” cerrará todas sus cuentas con librerías y puntos de venta.

La decisión, agregó, fue tomada luego de que “la red de librerías que existía antes de la pandemia y que garantizaba nuestra subsistencia desapareció, al grado de que las ventas se desplomaron hasta ser apenas de 25 por ciento de lo que eran antes. Estos últimos seis años hemos peleado de mil maneras para mantener la editorial viva, pero los ingresos para lograrlo no han llegado. Con muchos esfuerzos pagamos varias deudas en las que incurrimos durante la pandemia, pero, aun así, las cantidades que debemos siguen creciendo”.

Un solo sentir cimbró al medio cultural: el vacío. Al respecto, la escritora Bárbara Jacobs dijo a este medio: “Estoy tristísima. Me causa un dolor muy grande porque, en primer lugar, la fundó Vicente Rojo y, en segundo, porque allí publiqué todos mis libros, cerca de 20. Incluso hay un libro que les entregué y ya no va a salir. Tendré que buscar otra editorial. Curiosamente, es un libro sobre Vicente Rojo y se titula De un rencuentro insospechado en adelante”.

“Muerte de un amigo entrañable”

Para Antonio García de León, autor de Vientos bucaneros: Piratas, corsarios y filibusteros en el Golfo de México, Era fue una editorial que se distinguió por registrar el pensamiento de izquierda en América Latina, abrir espacio a las nuevas generaciones y publicar poesía, con especial cuidado en el diseño y edición de sus libros. La noticia del cierre de la editorial le vino de sorpresa, “es como si hubiera muerto un viejo amigo entrañable y, de repente, usted viene y me da la noticia de que ha fallecido”.

El poeta Ricardo Yañez aseguró: “es una noticia tristísima, algo gravísimo. Es una de nuestras editoriales más prestigiosas y apostadoras. Tomaron muchos riesgos con autores, pero siempre nos dieron confianza. Nos va a hacer mucha falta. Nos duele como lectores y gente del mundo de las letras. A pesar de su transición a electrónico, no se pudo mantener, entonces creo que puede haber sido por algo más”.

En tanto, el antropólogo Claudio Lomnitz señaló que se trata de una noticia “tremenda, una tragedia para la cultura mexicana, sin exagerar ni una letra. Tenemos que llamar a una reflexión a la sociedad y al Estado mexicano, porque es una lástima que la industria editorial independiente pase por esto. No creo que haya una casa editorial que se le compare, era un catálogo que, desde que nació hace 66 años, fue un parteaguas para la historia intelectual de México”.

El poeta y ensayista Hernán Bravo Varela sostuvo: “me parece una noticia desoladora, no sólo como autor de Ediciones Era, sino como lector. Su brillante oferta nos hizo entender la literatura mexicana y universal, pero particularmente nacional, desde otra frontera”.

El periodista Luis Hernández, coordinador de Opinión de La Jornada, apuntó que Era “fue un faro intelectual para la izquierda mexicana. Desde su primer libro en 1960, La batalla de Cuba, reportaje de Fernando Benítez y Enrique González Pedrero, hasta los cinco tomos de EZLN: Documentos y comunicados, pasando por los 55 números de la revista Cuadernos Políticos, sus publicaciones fueron fundamentales para entender lo que sucedía en México, Latinoamérica y el mundo. Sucesivas generaciones de intelectuales, académicos y militantes socialistas se formaron en la lectura de sus obras. El fin de sus actividades es una noticia triste y dolorosa”.

La poeta y traductora Elsa Cross describió como “una desgracia para la vida cultural de México que Era interrumpa su actividad” y se pronunció por que “algo o alguien pueda rescatar toda esta tradición, todo el esfuerzo que se ha invertido en esto, por tantos escritores brillantes, muchos de los cuales ya se fueron, y transformar todo esto en una forma apropiada que le permita seguir viviendo”.

Por su parte, la escritora y ensayista Margo Glantz apuntó que el cierre resulta terrible, pues se lleva consigo una historia de muchos años. “Ha publicado a personas muy importantes. Ha sido una editorial fundamental para México”.

Uberización editorial

Julián Herbert, autor de Álbum Iscariote, considera que el cierre de Ediciones Era es un síntoma tanto del deterioro del proyecto de cultura del país como de la formación de los hábitos de consumo, en los que, a su juicio, predomina una lógica de “uberización” de productos editoriales.

En tanto, el novelista David Toscana comento: “soy nuevo en Era. Apenas publiqué mi primer libro con ellos el año pasado, pero he sido lector del sello toda la vida”. Refirió que estuvo en una reunión “donde Marcelo Uribe explicó todo lo que venía ocurriendo en los últimos años. Era es una editorial que tiene un modelo de negocio que no es el que les gusta ahora a las librerías ni a los otros editores. Marcelo ha seguido empujando los libros que publicó hace 15 años y más. No tritura libros, no los mata”.

El premio Xavier Villaurrutia concluyó: “Era estuvo mandando muchas señales de alarma. Hace poco había vendido su casa (ubicada en la colonia Roma de la Ciudad de México) y, más o menos desde la pandemia, se sabía que estaban padeciendo. Cuando ya se muere el niño es cuando todo mundo parece tener una solución, lo que se debió haber hecho. Pero cualquier cosa que se debió haber hecho tuvo que haber ocurrido antes”.

A pesar de que durante la celebración del año pasado Martín Solares proyectó a la editorial rumbo a su centenario, una de las instituciones más importantes en México y América Latina, formadora de autores, cierra sus puertas tras 66 años de difundir literatura comprometida, crítica y reflexiva.

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