El Mundial es el cielo para cualquier futbolista. Para competir en este torneo se necesita excelencia, y lograr este rendimiento durante cuatro años es un desafío, pero hacerlo por 20 años seguidos suena a algo de un atleta genéticamente superior. En este club de la resistencia histórica, la Selección Mexicana tiene el récord de más jugadores en cinco Mundiales, una muestra de constancia y disciplina del deportista mexicano.
El fútbol actual devora ídolos a gran velocidad, renovando plantillas enteras cada cuatro años. Pero el Tri ha desafiado al tiempo una y otra vez. Mientras expertos y apostadores estudian las cuotas de apuestas de fútbol para pronosticar quién ganará el Mundial, hay una apuesta segura en la historia de los Mundiales: un viejo mexicano desafiando las leyes de la biología deportiva.
La leyenda con la Tota Carbajal
Uno de los mejores guardametas que ha pasado por las filas de la selección mexicana fue el primero en disputar cinco mundiales, desde Brasil 1950 hasta Inglaterra 1966. Durante 32 años, la Tota ostentó fue el único mexicano en ostentar este título, y precisamente por ello, se volvió ejemplo de profesionalismo dentro de la selección, volviendo su sobrenombre, el Cinco Copas, casi un título de nobleza.
Carbajal probó que el portero mexicano puede tener una vida útil más allá del promedio y que podría marcar una pauta que sus sucesores intentarían igualar décadas después.
Rafa Márquez y la capitanía eterna
El Káiser de Michoacán no solo disputó cinco Mundiales entre 2002 y 2018, sino que lo hizo como capitán en todos. Esta es una estadística que lo aleja incluso de monstruos competitivos como Lionel Messi o Cristiano Ronaldo. Ningún otro jugador ha capitaneado a su país en cinco torneos diferentes.
Márquez es la madurez física y mental del jugador mexicano. Fue un rebelde en Corea-Japón y terminó como el viejo ordenador del juego en Rusia. Su habilidad para reconvertirse de central a mediocentro según lo que le permitía el cuerpo es un ejemplo de inteligencia táctica. A menudo lo señalan como el elemento que le dio estabilidad emocional al vestuario mexicano durante casi dos décadas.
Guardado y Ochoa, al club
La costumbre continuó hace poco con Andrés Guardado y Guillermo Ochoa. Ambos disputaron su quinto Mundial en Qatar 2022 y demostraron que lo de México no fue casualidad.
El Principito Guardado pasó de ser un extremo explosivo de banda izquierda a un mediocampista cerebral que dictaba el juego. Por su parte, Paco Memo Ochoa continuó la tradición de Carbajal y demostró que la portería mexicana es terreno para largas carreras.
Para permanecer en la cima 5 Mundiales, se necesita disciplina espartana fuera de cámaras. Estos deportistas han superado lesiones serias, cambios de entrenadores, la llegada de nuevos competidores más jóvenes.
Pero parece que su secreto es una mente de acero y un cuerpo cuidado que les permite rendir al máximo nivel más allá de los 35 años. Y México le ha probado al mundo que sus jugadores tienen aguante histórico; la playera verde que veremos en el partido inaugural se ha convertido en un símbolo de antigüedad en el Mundial.



