A sus 27 años, el estudiante del CIMAT Zacatecas formó parte del equipo que obtuvo el segundo lugar en el Hackathon Latinoamericano de Cómputo Cuántico para Desafíos del Agua. Hoy busca desarrollar el software que impulsará una de las tecnologías con mayor potencial para transformar el mundo.
Para Gerardo Alejandro Montano González, representar a Zacatecas en un escenario internacional significó mucho más que competir. En un campo donde aún son contados los especialistas en México, el joven físico sabe que cada paso que da también abre camino para quienes vendrán después.
«Al ser el único zacatecano, sentía como cierta responsabilidad de dejar bien a mi estado y demostrar que tenemos mucho potencial. No solo yo; hay muchos jóvenes ahí que tienen bastante talento», recuerda.
Con apenas 27 años, el egresado de la Licenciatura en Física por la Universidad Autónoma de Nuevo León y actual estudiante de la Maestría en Ingeniería de Software del Centro de Investigación en Matemáticas (CIMAT), sede Zacatecas, se ha convertido en uno de los pocos investigadores del estado dedicados al desarrollo de software para computación cuántica, una disciplina considerada por la comunidad científica como una de las tecnologías más prometedoras del siglo XXI.
Su más reciente logro fue obtener el segundo lugar en el Hackathon Latinoamericano de Cómputo Cuántico para Desafíos del Agua, una competencia que reunió a cientos de jóvenes de distintos países con el propósito de desarrollar soluciones innovadoras para enfrentar uno de los problemas más urgentes del planeta: la gestión eficiente del agua.
Después de una convocatoria que reunió a cerca de 400 participantes de América Latina, únicamente 75 fueron seleccionados para conformar equipos multidisciplinarios. Entre ellos estaba Gerardo.
«Compitieron alrededor de 400 jóvenes de toda Latinoamérica. Después seleccionaron a 75 y de esos participantes se formaron los equipos. Mi equipo logró obtener el segundo lugar», relata.
El reconocimiento llegó gracias a un proyecto desarrollado junto con estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Computación de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP): María Fernanda Guzmán Ortiz, Edmundo Farid Morales Zurita, Erika Amastal Xochimitl y Marco Favio Cadena Vázquez. El equipo diseñó un algoritmo híbrido clásico-cuántico para optimizar las liberaciones semanales de agua de la Presa Falcón, infraestructura ubicada en la frontera entre México y Estados Unidos.
La propuesta aprovechó las capacidades de la computación cuántica, una tecnología que utiliza principios de la mecánica cuántica para procesar información y resolver problemas de enorme complejidad que, para las computadoras tradicionales, requerirían miles o incluso millones de años de procesamiento.
«El cómputo cuántico utiliza la física cuántica para crear un cómputo alternativo mucho más óptimo. La idea es resolver problemas que para una computadora convencional serían prácticamente imposibles», explica.
Aunque el proyecto obtuvo el segundo lugar, el joven investigador destaca que la competencia buscaba mucho más que premiar ideas. El objetivo era generar soluciones con posibilidades reales de aplicación para atender los retos que enfrentarán las sociedades en los próximos años, especialmente en materia de sustentabilidad hídrica.
El hackatón fue impulsado por instituciones de talla internacional, entre ellas el CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear, además de universidades como el Tecnológico de Monterrey, la Universidad de Monterrey y la Universidad Nacional Autónoma de México.
Para Gerardo, sin embargo, el camino hacia este logro comenzó mucho antes.
Su curiosidad científica no nació directamente en la computación cuántica. Durante la licenciatura exploró distintas áreas de la física. Primero trabajó con grafeno y materiales bidimensionales; después se interesó por la óptica, la fotónica y la síntesis de materiales a escala nanométrica. Paralelamente, descubrió otra vocación: compartir el conocimiento.
Fue presidente del capítulo estudiantil de la Sociedad Internacional de Óptica y Fotónica en la Universidad Autónoma de Nuevo León, desde donde impulsó actividades de divulgación científica en escuelas y comunidades.
«Íbamos a llevar la ciencia a comunidades, a escuelas primarias. Siempre me interesó acercar estos temas a más personas», comenta.
Ese recorrido entre distintas ramas de la ciencia terminó llevándolo hacia una disciplina todavía joven, pero con un enorme potencial: la computación cuántica.
El punto de inflexión llegó cuando conoció al doctor Salvador Venegas Andraca, científico mexicano graduado por la Universidad de Oxford y considerado el fundador del cómputo cuántico en México.
«Me acerqué con él para platicarle lo que quería hacer. Hoy es mi mentor y quien me está guiando en esta área», afirma con orgullo.
Bajo esa mentoría y con el acompañamiento del doctor Alexis Gallegos, investigador del CIMAT Zacatecas, Gerardo desarrolla actualmente una línea de investigación enfocada en uno de los componentes menos visibles, pero más importantes de esta tecnología: el software.
«Mi investigación está enfocada en el desarrollo de lenguajes de programación cuánticos y compiladores. Es una parte fundamental para que las computadoras cuánticas puedan funcionar», explica.
A pesar de tratarse de un área altamente especializada, el investigador considera que el talento existe en Zacatecas y en todo México.
«El CIMAT es uno de los centros más importantes del país. Aquí hay estudiantes con muchísimo potencial y las capacidades para competir al más alto nivel», asegura.
También reconoce que la computación cuántica impone grandes desafíos. Se trata de una disciplina que combina física teórica, matemáticas, ingeniería, programación y ciencias computacionales, además de exigir habilidades de comunicación y trabajo colaborativo.
«No basta con tener conocimientos técnicos. También necesitas aprender a comunicar ideas complejas. Nosotros tuvimos solamente 10 minutos para explicar un proyecto desarrollado entre especialistas de distintas disciplinas», señala.
Pese a la complejidad del área, Gerardo rechaza la idea de que sea un espacio inaccesible para las nuevas generaciones.
«Sí requiere preparación, porque mezcla muchas disciplinas, pero cualquier joven que tenga interés y ganas puede aportar su granito de arena», afirma.
Incluso considera que, hasta donde conoce, actualmente es el único zacatecano que realiza investigación en computación cuántica desde el estado, una realidad que espera cambie en los próximos años conforme más estudiantes se acerquen a esta tecnología emergente.
Su meta es seguir construyendo herramientas que permitan aprovechar todo el potencial de la computación cuántica y contribuir desde México al desarrollo científico internacional.
Mientras tanto, el reconocimiento obtenido en el Hackathon Latinoamericano representa apenas un capítulo dentro de una carrera que apenas comienza.
Antes de concluir la conversación, Gerardo vuelve la mirada hacia quienes, como él hace algunos años, apenas descubren el mundo de la ciencia.
«Con mucha disciplina y mucho trabajo se puede llegar a competir tanto a nivel nacional como internacional con las mejores universidades de México y del mundo», dice convencido.
Más que una frase de aliento, sus palabras resumen el camino que él mismo ha recorrido: el de un joven zacatecano que encontró en la física una vocación, en la computación cuántica un desafío y en la investigación una oportunidad para demostrar que el talento también puede surgir desde Zacatecas y competir al más alto nivel.



