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Ejecución de pirotecnia. La bola negra de Javier Ambrossi y Javier Calvo

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Por: La Jornada Zacatecas •

La Cuadra 724 / Desayuno en Tiffany’s, mon ku / Cine

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Por Sergi Ramos 

 

La bola negra es la última película de Javier Ambrossi y Javier Calvo, más conocidos del gran público por sus series para plataformas, como Paquita Salas, Veneno o La Mesías. La ganadora del premio a la mejor dirección en el Festival de Cannes empieza como un remake de Bienvenido, Mister Marshall, el clásico del director español Luis García Berlanga. Acentúa la estética del esperpento que caracterizó la obra del valenciano, añadiendo unas buenas dosis de caricatura y hasta de gore

La entusiasta banda musical de un pueblo español del bando nacional se prepara para recibir a la aviación italiana, aliada de las tropas franquistas durante la Guerra Civil. Un error provoca que ésta bombardee el pueblo, convirtiéndolo en ruinas y asesinando a casi todos los vecinos. 

Sebastián, el trompetista protagonista de este segmento, intenta salvar sin éxito a su madre, que se negaba a manifestar su adhesión al fascismo con el brazo alzado. Para escapar a las bombas, se refugia en la iglesia medio derruida, escalando a duras penas los restos partidos de una colosal estatua del santo que lleva su mismo nombre.

 

Bajo la influencia de san Sebastián

El gesto tiene por lo menos dos lecturas. Una política, que retoma el santo como icono queer, para denunciar la represión ejercida por la dictadura fascista contra este colectivo, en una relectura del periodo histórico más negro de la España del siglo XX. Pero también sirve de reflejo del proyecto estético de la película, que abandona rápidamente los guiños al esperpento para adoptar, en buena parte de las tramas, una estética tan grandilocuente como la propia estatua, tanto en el plano narrativo como formal.

La película despliega una ambiciosa trama múltiple a través de tres épocas, llevada por tres protagonistas distintos, en 1932, 1937 y 2017. En el centro coloca la figura de Federico García Lorca, poeta granadino fusilado por homosexual y republicano, y en particular La bola negra, su póstuma e inacabada obra de teatro. En las pocas páginas que se conservan, el poeta daba explícitamente el protagonismo a un personaje homosexual. 

En una de las tramas, Los Javis intentan completar la obra perdida de Lorca. Otra sigue a Sebastián, enrolado ya en el ejército franquista, y su salida del armario al enamorarse de un prisionero republicano. En la tercera, un joven homosexual investiga en 2017 la relación que su familia pudo tener en la conservación de la pieza.

 

Historia y fuegos artificiales

La película invoca los trabajos del historiador irlandés Ian Gibson, como en su reciente No me encontraron. La fosa de Lorca: crónica de un olvido, aquí encarnado bajo los rasgos de una mujer, interpretada por Glenn Close. Al centrarse en la homosexualidad del poeta, el proyecto de los Javis busca ofrecer una relectura de la historia de la guerra civil y el franquismo a través del filtro queer

Este proyecto sucumbe sin embargo a un cierto desenfreno esteticista, que lo lleva hacia otros géneros, como la comedia musical, en una secuencia de baile en un bar de descastados o en otra en la que Sebastián toca free jazz. Más problemática resulta la homoerotización de los cuerpos de los soldados franquistas corriendo desnudos por la playa mientras alzan el brazo hacia unas explosiones en el cielo, cuya lectura resulta cuanto menos ideológicamente confusa.

La filmación del final imaginado del texto inacabado pone también de manifiesto la querencia afirmada de los Javis por la estética camp. ¿Habría comulgado con ella el último Lorca, el del Poeta en Nueva York?

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_724

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