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■ Plataformas y algoritmos controlan hoy la conversación pública

El ruido digital sustituye el debate democrático por emoción: investigador

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Por: ALEJANDRA CABRAL •

La disrupción democrática ya no proviene del autoritarismo tradicional, sino del ruido digital que sustituye el debate por la emoción, señaló Sergio Octavio Contreras Padilla durante su conferencia impartida ayer en la Unidad Académica de Ciencia Política de la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (UACP-UAZ).

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El investigador explicó que la transformación tecnológica más profunda no está en los aparatos ni en la inteligencia artificial, sino en la forma en que las personas se comunican y se informan. 

Señaló que la política pasó de las plazas y los medios tradicionales a un entorno “hipermediado”, donde todos producen mensajes, pero pocos dialogan. “Todos comunican todo, aunque la mayoría no sabe de lo que está opinando”, comentó.

Contreras Padilla expuso que los algoritmos de las plataformas digitales han tomado el control de la conversación social, al decidir qué contenidos se muestran y a quién. Puso el ejemplo de Facebook, donde, aunque un usuario tenga miles de contactos, solo ve publicaciones de las 25 personas con las que más interactúa. 

Explicó que ese diseño algorítmico genera burbujas informativas y cámaras de eco que refuerzan las creencias de cada grupo y reducen la posibilidad de escuchar opiniones distintas.

El académico alertó que esta dinámica también afecta el comportamiento político y produce polarización. Señaló que las redes amplifican los mensajes que provocan enojo o entusiasmo y recordó el caso de Brasil, donde durante los comicios de 2018 y 2022 circularon miles de contenidos falsos en WhatsApp y Facebook; contribuyendo así a una división social que culminó con el asalto a las sedes de los tres poderes en 2023.

Añadió que las empresas tecnológicas obtienen grandes beneficios económicos de esas prácticas, pues los algoritmos recogen datos personales para dirigir publicidad, manipular preferencias y condicionar consumos culturales. 

“El usuario cree que elige, pero en realidad el algoritmo ya decidió por él”, señaló. 

Consideró que esta falta de transparencia constituye una nueva forma de colonialismo digital, donde las corporaciones controlan la vida cotidiana a través de la información.

El ponente también explicó que las redes sociales, que en un inicio sirvieron para organizar movimientos ciudadanos, fueron cooptadas por los gobiernos y los partidos políticos. Hoy, dijo, las utilizan para fabricar tendencias, legitimar su imagen o atacar a sus adversarios, aprovechando la rapidez y el anonimato de las plataformas. 

La sustitución del activismo real por la interacción en línea genera lo que definió como “participación o activismo de sofá”, una forma de compromiso superficial que no trasciende la pantalla.

Sergio Contreras concluyó que el desafío para la democracia no está en prohibir la tecnología, sino en recuperar el diálogo público y exigir transparencia en los algoritmos.

Enfatizó que las sociedades deben fortalecer la educación digital y el pensamiento crítico para hacer frente a un entorno donde “la información se confunde con la opinión y la emoción pesa más que los hechos”.

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