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El campo no es problema. El campo es la solución

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Por: BENJAMÍN MOCTEZUMA LONGORIA •

En un post de la cuenta de la red “X”, antes “twitter”, el gobernador del estado de Zacatecas, David Monreal Ávila, sostiene que “Siempre he mantenido la certeza de que el campo es solución y no problema. Que la autosuficiencia alimentaria es importante para el desarrollo. Es urgente rescatar al sector agropecuario del abandono e innovar en las formas de producción”. Esa misma narrativa fue constante en su campaña a la gubernatura. En la semana que termina, con referencia a las protestas de nuestros campesinos, el gobernador señaló que “…el diálogo debe siempre prevalecer frente a cualquier circunstancia…”

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Su práctica de gobierno nos dice que su discurso está desconectada de la realidad. O, más concretamente: es pura demagogia. David Monreal no entiende el significado del concepto de desarrollo en general, y del campo en particular; tampoco el significado de “Formas de Producción”. Peor si lo entendiera. Lo que sí ha de comprender es el significado de “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”; pero, esos principios nunca han sido parte de su forma de vida.

Hay una praxis de gobierno, ya sufrido por el municipio de Fresnillo, que da testimonio: al gobernador no le gusta su relación directa con el pueblo, ni trabaja en base a algún proyecto transformador, tampoco es afecto al diálogo sincero como forma de solución de los problemas sociales. Todo lo contrario. Las virulentas declaraciones de funcionarios, como sucede con el Secretario General de Gobierno, Rodrigo Reyes; la intimidación legal-judicial con la aplicación de medidas cautelares dictadas por la Fiscalía General de Justicia en contra de líderes frijoleros y la posterior represión violenta a la protesta campesina constituyen una fotografía puntual de la vocación verdadera por el autoritarismo y el desprecio a sectores inconformes.

“El campo no es problema. El campo es la Solución”, “amor con amor se paga” y “el diálogo debe prevalecer”, son solo algunas frases de la rimbombancia acostumbrada del actual gobernador pero que no se ven acompañadas por la congruencia de su “gobernanza”. Este último concepto también pisoteado porque su significado es diferente a lo que se hace.

Lo mismo podemos hablar del significado de la Cuarta Transformación, proceso que hay que construir en Zacatecas porque sólo ha llegado de nombre, usurpando un Movimiento de Regeneración Nacional que en nuestro estado ha sido atrapado por un caciquismo viejo, ramplón, nepotista, autoritario, incongruente y tan reaccionario, o más, que los construidos por el PRI.

Las recientes y justas protestas de nuestros campesinos frijoleros de Zacatecas ponen el dedo en la llaga cuando irrumpieron en una sesión de la Legislatura del Estado e increparon a los diputados preguntando: “…dinos, por qué no han hecho nada por nosotros…”. Más aún, cuando visualizan en un rincón a Jesús Padilla Estrada, exsecretario del Campo de Zacatecas, ahora flamante diputado local a quien señalan como el “coyote mayor”. A él habría que agregar a otros servidores públicos, entre presidentes, expresidentes, exdiputados locales y federales y otros que andan perdidos, de la justicia o de los mismos campesinos.

En el gobierno PRIísta de Genaro Borrego, Jesús Alba Rodríguez del municipio de Miguel Auza fue sustituido por su paisano de municipio, Jesús Padilla Estrada como Presidente Nacional de la Asociación de Productores de Frijol en el país. Ya después, Alba Rodríguez fue nombrado por el entonces gobernador Ricardo Monreal como director del ISSSTEZAC, organismo que había nacido con Genaro Borrego. Desde ese tiempo se sabía que los dos “chuyes” de Miguel Auza se dedicaban al “coyotaje” y, también, inició una espiran acelerada de corrupción en el ISSSTEZAC con denuncias públicas promovidas por el todavía genarista Víctor Roberto Infante González que terminó en nada.

Desde ese entonces, como reportero de la fuente del sector agropecuario, pude darme cuenta que los coyotes principales estaban en Miguel Auza, Sombrerete, Juan Aldama, Río Grande, Fresnillo y Cañitas de Felipe Pescador. Todos tienen nombre y apellido, algunos siguen en el PRI, otros se dicen de MORENA y, al menos uno de ellos, del Frente Popular de Lucha de Zacatecas. Casi todos han sido presidentes municipales, diputados locales o federales. Desde luego, varios forman parte del equipo del actual gobernador.

He sostenido que Ricardo Monreal, ni todo su clan familiar, son MORENA en el sentido de tener vocación por la transformación a favor de los que menos tienen. Son de MORENA en la formalidad porque les permite tener las “credenciales” de seguir viviendo del poder público. Uno entiende que en la lucha por la disputa de la transformación del país el Movimiento de Regeneración Nacional ocupó de alianzas muy amplias. Pero una vez iniciada la Cuarta Transformación hay tardanza en sacudirse a actores que contradicen los propósitos de cambio. Uno de esos cambios pendientes es el del campo zacatecano.

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