A todas mis alumnas y a todos mis alumnos
que he tenido a lo largo de este tiempo
Recibo por parte del Sindicato del Personal Académico de la UAZ, el reconocimiento por 30 años de servicio en la Unidad Académica de Derecho. Me acompaña mi familia y en la ceremonia, saludo con afecto a varios de mis compañeros maestros; a algunos de ellos los he visto crecer profesionalmente pero también, ahora veo sus canas, su caminar más lento y una curvatura en su espalda que al igual que yo, van dando muestra del trabajo diario en las aulas. Me siento bendecido por la gran oportunidad de ser Maestro Universitario, que se traduce en mi trinchera personal dónde siempre soy yo, en la que me esfuerzo por trasmitir mi conocimiento, en dónde mis alumnos y alumnas reciben inspiración; el aula es el espacio en el que también ellos pueden ser genuinos, dónde se rompe la barrera entre profesor y alumnado y en el que prevalece la fraternidad y la camaradería. Los que llegamos a las tres décadas de servicio, hemos visto pasar el tiempo, diversas crisis económicas que han afectado a la Universidad, huelgas, paros y atentados contra la Autonomía Universitaria. Hemos sobrevivido a la pandemia que nos confinó por dos años y provocó trabajar clases en línea, lo cual generó importantes retrocesos en el conocimiento de la ciencia jurídica. Los de 30 años de servicio, iniciamos a dar cátedra entre pizarrones verdes y gises blancos, nuestras alumnas y alumnos de entonces, no tenían tantos distractores como los celulares o tabletas; los libros eran escasos y se tenían que pedir por bloque a México a la editorial Porrúa. Hemos visto con el pasar de los años y con mucha tristeza, cómo los grandes pilares de la enseñanza del Derecho se han jubilado o han fallecido, dejándonos metas muy altas en la transmisión del conocimiento que aún tratamos de superar. También la sociedad y sus problemas han ido evolucionando, pasamos del: bien fregados pero seguros, al tema de la inseguridad, la desigualdad económica, los celulares y las tablets con las que el alumnado pretende a veces resolver todo. Los jóvenes en recientes generaciones, vienen muy desenfadados en su mayoría, no se esfuerzan en buen número, aunque también hay muchas excepciones que nos motivan a prepararnos cada día más pues estudian, se esmeran y destacan. En mi labor docente busco ser colega de los jóvenes, pretendo motivarlos, generarles confianza; doy mis clases desde el contexto de la realidad y durante 30 años, cada cátedra, cada día es contra el sistema y sus mecanismos de manipulación. Mis alumnas y alumnos son agentes de cambio, son revolucionarios, tienen ideología y me esmero para qué actúen con ética y moral desde estudiantes, con sentido humano, críticos y coherentes con la problemática de sus municipios y comunidades. Entrelazo la Teoría General del Derecho con los Derechos Humanos Fundamentales, el cuidado del Ambiente y el respeto a los pueblos y comunidades indígenas. Analizamos al Derecho Administrativo con una visión muy objetiva, visualizando nuestras recurrentes crisis económicas desde los partidos políticos que han tenido la oportunidad de gobernar a nuestra Gran Nación Mexicana; para colmo de sus males, cada titular de la Administración Pública, tiene nombre, apellido y partido político debido al carácter unipersonal del Poder Ejecutivo. Tengo la vocación de ser Maestro, me encanta atraer la atención del alumnado, me gusta ver sus miradas cuando entro al salón, siento que mis clases les gustan aunque a veces, han tenido que renunciar temporalmente a sus filias y fobias partidarias. Doy mis clases como me hubiera gustado que me impartieran a mí el Derecho; trato de hacerlas amenas y las compagino cada que puedo, con viajes de prácticas y labor social, por ello, la mitad de mi carrera como maestro, la dediqué a apoyar la causa del semidesierto zacatecano, llevando víveres, medicinas, juguetes, agua y realizamos diversas gestiones en favor de los pobladores; todo esto buscando sembrar en mis alumnos, la empatía y la solidaridad humana tan necesaria en nuestros tiempos; por cierto, la campaña del semidesierto la denominé: la indiferencia es nuestro mayor problema. También los he llevado a conocer lo magnífico de la naturaleza y hemos acampado dentro de un volcán de sal, en mi querido Valle de Santiago, Gto. Estoy convencido de que cómo Maestro, he hecho lo que me corresponde y voy por más. Felicito también a todas las maestras y todos los maestros que me formaron pues soy el resultado de sus enseñanzas. Finalmente, doy gracias al Gran Arquitecto del Universo por estos primeros 30 años de Maestro. Gracias.



