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La milicia ciudadana, reglamentos y federalismo mexicano en la primera etapa nacional

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Por: RENÉ AMARO PEÑAFLORES •

La Gualdra 716 / Libros / Historia

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En este libro sobre la milicia cívica mexicana se desarrollan importantes planteamientos respecto a una de las instituciones militares más relevantes de la primera etapa nacional. La milicia ciudadana, junto con los ayuntamientos constitucionales, diputaciones provinciales y los congresos estatales, sustentaron al federalismo constitucional y a la estructura ideológica liberal de la época. El autor, José Alexander Sosa, parte de la siguiente pregunta: ¿Quién era el miliciano ideal y qué estructura se formó en torno a él y operó en la primera etapa nacional?

La milicia mexicana fue el brazo armado del liberalismo local-estatal y significó una forma de participación popular que apeló al “deber ciudadano”. Cumplió la función de realizar acciones de defensa de los pueblos y de los grupos sociales; fortaleció el control de los territorios y pueblos, y se convirtió en la corporación militar protectora de las propiedades de las familias. Fue un componente más del entramado político que descansaba en el ejército permanente, en la milicia activa y en la milicia cívica, cuyos antecedentes los encontramos en el siglo XVIII. En la milicia cívica se concretó el vínculo entre el súbdito y el rey, y en el México independiente, entre el ciudadano y la nación, entre el pueblo y sus gobernantes. 

En el libro resalta la revisión del estado del conocimiento sobre el tema y una metodología novedosa; ambos son claves en el análisis. Se sostiene que los estudios sobre la milicia cívica en Michoacán, Guanajuato, y Zacatecas son muy prolíficos por su profundidad y articulación con otros componentes políticos. Los de Puebla, San Luis Potosí, Tampico, Yucatán y Morelos, son valiosos, aunque más acotados. Respecto al método, el comparativo (similitudes y diferencias) se utiliza al igual que el concepto de “tipo ideal” como hipótesis (Weber, 1922). Comparar al arquetipo ideal miliciano con el miliciano empírico, como formación histórica, diría Thompson (1963), potencia la explicación. Con base en estos elementos teórico-metodológicos se hace una radiografía sobre la milicia ciudadana para explicar, mediante reglamentos de la misma, los antecedentes e importancia del proyecto miliciano y la estructura organizacional-militar. Construir el “Estado-efectivo”, legítimo, sostenido, reglamentado y con instituciones sólidas, tal como lo fue la milicia cívica, son la base de la argumentación que cruza todo el libro.  

Pertenecer a la milicia, en efecto, era parte de un deber cívico, a la par de otras obligaciones y derechos ciudadanos, amén de lo electoral y lo fiscal. La participación ciudadana en la milicia significaba la posibilidad de preservar la independencia y la soberanía del Estado nacional. De esta forma, cobraba sentido la máxima igualitaria: “ciudadanos que mandan a ciudadanos”. Los contrapesos del federalismo -lo local, estatal y federal- aparecen con el análisis en este estudio. Entonces, a través de los reglamentos milicianos (1822, 1828, 1834), se observan las acciones, prácticas y determinaciones que emanaban de las políticas locales y regionales; de los grupos y clases hegemónicas. Hubo restricciones, no cualquier ciudadano podía pertenecer a la milicia: ni jornaleros, ni clérigos, ni algunos funcionarios públicos, y, menos aún, mujeres, tras no ser consideradas ciudadanas, aunque poco a poco, en el largo siglo XIX, fueron conquistando ciertos derechos y reconocimiento civil.  

La composición social de los milicianos varió al igual que su organización en cada uno de los estados de la república mexicana. En forma muy didáctica y mediante cuadros, muy bien logrados, el autor desglosa cada uno de los aspectos articulados a la milicia. No hay duda, el libro enriquece la historiografía sobre el tema. Da cuenta, en fin, de que la construcción Estado nacional no fue una empresa lineal y homogénea, sino objeto de luchas, continuidades y rupturas que es necesario explicar, en el esfuerzo por ampliar el conocimiento sobre el México independiente. De esta forma es necesario cambiar de perspectiva: más que un periodo de inestabilidad significó un tiempo de institucionalización política. 

En suma, una revolución liberal constitucional, desde Cádiz, fue promovida a través de potentes instituciones que representaron los ayuntamientos, las diputaciones provinciales y los congresos estatales, pero igualmente por las milicias cívicas. Instancias políticas siempre en tensión. Dichas instituciones le dieron singularidad, identidad y a la vez viabilidad, a la república federal en México, en su largo proceso y lucha por construir un Estado-nación fuerte, autónomo y soberano (Terán, 2022). 

*DEC-UAZ. Texto-Reseña acerca del libro: La milicia civil mexicana a través de algunos reglamentos estatales: un balance comparativo (1822-1834), de José Alexander Sosa Rodríguez (México, INEHRM, 2024), leído el 10 de abril en el FCZ 2026.

 

 

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