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■ Destaca estudiante zacatecana a nivel nacional

Abre camino Fabiola Zavala para las niñas en las ciencias exactas

■ Combina matemáticas, tenis y violín con estricta disciplina

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Por: Jaqueline Lares Chávez •

En el marco del Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, celebración anual que tiene lugar cada 11 de febrero desde 2016, proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2015, historias como la de Ana Fabiola Zavala Gutiérrez, una estudiante zacatecana de apenas 13 años, refleja cómo el interés temprano por el conocimiento, el acompañamiento familiar y el compromiso personal pueden abrir oportunidades en áreas científicas que históricamente estuvieron dominadas por hombres.

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Ana Fabiola cursa actualmente el segundo grado de secundaria y ha comenzado a destacar en competencias de matemáticas a nivel nacional, disciplina que, asegura, ha formado parte de su vida desde la educación primaria, cuando comenzó a participar en concursos académicos sin imaginar que ese gusto inicial se convertiría en una de sus mayores fortalezas.

“Me empecé a centrar un poco más en las matemáticas desde cuarto de primaria, cuando empezaron a seleccionar niños para participar en concursos llamados matematiadas”, relata la joven durante la entrevista, en la que comparte cómo se integró a equipos escolares para competir en eventos académicos. 

Estos concursos se desarrollaban por equipos de tres estudiantes y reunían a participantes de distintos grados escolares. Ana Fabiola formó parte de ellos durante cuarto, quinto y sexto año de primaria, experiencia que, además de reforzar su gusto por la materia, le permitió viajar y convivir con estudiantes de otros lugares del país.

En esas competencias, recuerda, lograron posicionarse entre los primeros lugares en varias ocasiones. “En cuarto y quinto obtuvimos terceros lugares”, comenta, mientras su padre, César Zavala, complementa la información y explica que estas participaciones se realizaron cuando ella estudiaba en la escuela Anaxala Normal, donde comenzó a destacar por su facilidad para resolver problemas matemáticos. 

La preparación para estos eventos no era excesivamente pesada, pero sí requería compromiso adicional. Tras concluir las clases, el equipo permanecía una o dos horas más en la escuela para resolver ejercicios bajo la guía de su maestro.

“Nos quedábamos después de clases y resolvíamos problemas entre nosotros. Luego el maestro nos decía qué podíamos mejorar”, explica la estudiante, quien señala que esta dinámica fomentaba tanto el razonamiento lógico como el trabajo en equipo. 

Sin embargo, el gusto por las matemáticas no surgió únicamente por las competencias. Para ella, la clave fue que siempre le resultaron comprensibles y disfrutables.

“Siempre se me han hecho fáciles, no le batallaba mucho, entonces era algo que disfrutaba. Además, con los concursos viajábamos y conocíamos personas nuevas. Eso me gustó mucho”, comenta.

Actualmente, Ana Fabiola estudia en la Secundaria General No. 2 “Lázaro Cárdenas”, donde continúa desarrollando sus habilidades académicas. Fue ahí donde recibió la invitación para participar en una nueva competencia organizada por la Asociación Nacional de Profesores de Matemáticas, experiencia que representa un nuevo reto para su formación.

La invitación llegó gracias a su profesor Amílcar Javier Fraga Hernández, quien reconoció su talento y la impulsó a integrarse a este tipo de competencias. “Esta es la primera olimpiada de este tipo en la que participo”, señala.

Aunque destaca en matemáticas, su futuro profesional aún no está completamente definido. Ana Fabiola reconoce que también siente interés por la medicina, influenciada por el entorno familiar.

“Me interesa la medicina porque mis papás saben mucho del tema, pero todavía no sé qué voy a estudiar”, admite con naturalidad, consciente de que aún tiene tiempo para tomar esa decisión. 

Su padre explica que una de las cualidades que más admira en su hija es la constancia y disciplina que demuestra en todas las actividades que emprende. Y es que las matemáticas no son su única pasión.

Además de su formación académica, Ana Fabiola practica tenis en el Deportivo de Peñoles, donde participa en torneos y mantiene entrenamientos diarios a partir de las cuatro de la tarde. Asimismo, estudia violín en el Instituto Clementina Maurel, institución en la que ha formado parte de presentaciones orquestales bajo la dirección de Paola Pacheco.

“Lo que me gusta de ella es que tiene mucha disciplina en lo que le gusta”, comenta su padre, quien destaca que su hija disfruta aprender y explorar distintas áreas, lo que demuestra una personalidad curiosa y comprometida. 

César Zavala también reconoce el papel fundamental de su esposa en la formación académica de sus hijos, pues ha sido quien más tiempo ha dedicado a acompañarlos en tareas y estudios desde pequeños.

“Nosotros como padres solo tratamos de ayudarles, acompañarlos en sus tareas, fomentarles el razonamiento. No pensamos que se fuera a dedicar a algo específico, pero las oportunidades se fueron dando”, relata.

El orgullo familiar no depende necesariamente de los resultados en competencias, sino del esfuerzo constante de la joven.

“Si gana, con mucho orgullo, y si no gana, no importa. Para nosotros siempre va a ser nuestro orgullo; lo que más nos gusta es el esfuerzo que ella pone”, afirma su padre. 

En el contexto del Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, la historia de Ana Fabiola cobra relevancia al mostrar cómo el interés por áreas científicas puede surgir desde edades tempranas cuando existen condiciones de apoyo y motivación.

La propia estudiante comparte un mensaje para otras niñas que podrían dudar en acercarse a disciplinas científicas o deportivas.

“Si algo te gusta, tienes que echarle ganas y disfrutarlo. A veces haces cosas y dices ‘esto no es para mí’, pero cuando algo te gusta, lo disfrutas y los logros llegan”, expresa. Para ella, el secreto no está únicamente en destacar, sino en disfrutar el proceso y atreverse a probar distintas actividades hasta encontrar aquello que realmente apasiona.

A sus 13 años, Ana Fabiola Zavala representa a una nueva generación de niñas que comienzan a ocupar espacios en ámbitos científicos, artísticos y deportivos, demostrando que el talento y la disciplina no tienen género.

Mientras continúa su formación académica y participa en nuevas competencias, su historia refleja que el apoyo familiar, la guía docente y el interés personal pueden abrir caminos inesperados hacia el conocimiento.

Y aunque todavía no define con exactitud qué carrera seguirá, lo cierto es que su camino ya está marcado por la curiosidad, la constancia y la disposición para aprender, cualidades que, sin duda, la acompañarán en cualquier rumbo que decida tomar.

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