El incremento del salario mínimo anunciado por el Gobierno de México para 2026, un aumento del 13 por ciento que llevará el ingreso diario de 278.80 a 315.04 pesos, representa un avance congruente con la política de recuperación del poder adquisitivo impulsada por las administraciones de la cuarta transformación. Así lo afirmó José Luis Guardado Pérez, docente–investigador de la Unidad Académica de Economía de la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas, quien destacó que esta medida responde a un esfuerzo sostenido por restituir la calidad de vida de la clase trabajadora.
José Luis Guardado Pérez señaló que el aumento al salario mínimo representa, ante todo, la continuidad de una política orientada a recuperar el poder adquisitivo perdido durante décadas. Explicó que esta medida “es congruente y corresponde a la política del gobierno… para recuperar el poder adquisitivo del salario que se deterioró en términos exagerados e inhumanos durante los años del régimen neoliberal”.
Destacó que, aunque la recuperación aún no alcanza el nivel deseado, los incrementos registrados en los últimos años han permitido avances significativos. El anuncio reciente, afirmó, forma parte del esfuerzo por “recuperar el valor o el poder de compra del salario” y reconocer la aportación de los trabajadores en la generación de la riqueza nacional.
También subrayó el papel del consenso tripartito logrado entre gobierno, empresarios y sindicatos. Consideró que el acuerdo es resultado de un proceso de diálogo responsable y celebró que se haya alcanzado un punto común: “Es algo digno de reconocerse… para la presidenta, para el sector empresarial y para el sector de los trabajadores”, afirmó.
Sin embargo, Guardado Pérez admitió que el ajuste salarial puede representar presiones para negocios con rezagos en productividad o con dificultades de financiamiento para innovar. Sin embargo, enfatizó que incluso estos sectores resultarán beneficiados por una mayor demanda agregada derivada del fortalecimiento del poder de compra.
“Las pequeñas y medianas empresas deben ponerse las pilas porque el desarrollo de los negocios no puede sustentarse en la pauperización salarial”, advirtió. En ese sentido, remarcó que la competitividad y permanencia de las empresas en la economía de mercado depende de su capacidad de modernización: aquellas que no logren alcanzar estándares productivos, eventualmente quedarán fuera.
El investigador insistió en que esta transición no debe recaer únicamente en los negocios, pues corresponde al Estado acompañar los procesos de innovación. “Debe haber políticas públicas que apoyen el desarrollo de la productividad en aquellas empresas factibles de mejorarla”, aseveró.
Frente a las inquietudes sobre un posible impacto inflacionario derivado del aumento salarial, el especialista destacó que el Gobierno federal prevé efectos mínimos si el incremento se acompaña de mejoras en productividad. Reiteró que mantener salarios altos sin una base productiva sólida “no sería sostenible”, por lo que insistió en que la modernización empresarial y el apoyo público son indispensables.
Aun así, observó que los indicadores macroeconómicos muestran estabilidad suficiente para considerar viable esta política. “Yo veo signos positivos en la medida que se anunció”, afirmó, y recordó el compromiso presidencial de continuar elevando el salario mínimo hasta alcanzar el equivalente a dos y media canastas básicas.
Guardado Pérez mencionó que el anuncio del salario mínimo ocurre en paralelo al avance hacia la jornada laboral de 40 horas, que aún no se aplicará de inmediato pero que constituye “otro logro importante para el sector trabajador”. Añadió que ambas medidas se complementan en el objetivo de restaurar derechos laborales afectados durante el modelo neoliberal.
En cuanto a las señales de estancamiento en el empleo formal reportadas por el Instituto Mexicano del Seguro Social en meses recientes, el investigador atribuyó este fenómeno a una coyuntura económica nacional e internacional adversa, más que al impacto directo de los incrementos salariales. Reconoció que la desaceleración económica en Estados Unidos y políticas proteccionistas (particularmente si se profundizan durante la administración de Donald Trump) podrían continuar generando dificultades.
A pesar de ello, señaló que los fundamentos macroeconómicos del país siguen siendo sólidos y podrían favorecer una recuperación del empleo en el corto plazo. “Esperemos que conforme avance el próximo año, esto vaya corrigiéndose”, dijo.
Al cierre de la entrevista, el académico enfatizó que, más allá de las variables económicas, será fundamental reconstruir la confianza tanto de consumidores como de inversionistas. “Lo más importante es encontrar las vías para recuperar la confianza… Se tiene que ir recuperando. Creo que están dadas las bases”, subrayó.
Guardado Pérez confió en que las previsiones oficiales de crecimiento puedan cumplirse y que las medidas salariales contribuyan a dinamizar la economía, fortalecer el mercado interno y mejorar las condiciones de vida de millones de trabajadores.



