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miércoles, 6 diciembre, 2023
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Elucidaciones en torno a las consecuencias previsibles del ‘genocidio continuado’ en Gaza (Primera parte)

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Por: RICARDO BERMEO •

Al analizar las causas del conflicto, con el foco en el ‘genocidio continuado’, (con o sin las “pausas humanitarias”… “de cuando en cuando”, solicitadas por un vocero de Estados Unidos), pueden verse expuestas las costuras del doble rasero -de las potencias ‘occidentales’- al comparar las políticas hacia Palestina-Israel, frente a las aplicadas a Ucrania-Rusia-, y como parte de ese mismo doble rasero, las señales tan flagrantemente contradictorias de  “luz verde intermitente”, que no solo no detendrán la ‘limpieza étnica’,-al revés- la densa niebla de la propaganda de guerra -de psyops-, encubre la desmesura criminal visible en las atrocidades sin fin cometidas, -y por venir-, de los ominosos   acontecimientos en Gaza.

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De acuerdo con las cifras del Gobierno israelí fueron más de 1,400 víctimas, una gran parte de las mismas civiles, centenares de heridos, y más de 230 rehenes, que han comenzado a ser liberados. Hamas, lo sabemos, cometió en dicha acción armada, crímenes de guerra (al margen de otras consideraciones sobre las circunstancias de la realización del ataque, que requieren una investigación profunda y objetiva, para deslindar responsabilidades y llevar ante la justicia a los perpetradores). Las victimas por parte del pueblo de Palestina son ya más de 8,900 víctimas,  en aterrador e incesante aumento, de ellas más de 3,000 son niños y niñas, miles de heridos, donde, hay que repetirlo una y otra vez, el ‘genocidio continuado’ se ejecuta recurriendo a bombardeos masivos e indiscriminados (-y no solo “quirúrgicos”), cortes totales a la energía eléctrica, agua, alimentos, medicamentos, combustible, internet, comunicaciones, crímenes de lesa humanidad cuyos objetivos, a la vista, apuntan a la destrucción de Gaza, y no solo contra Hamas, como siguen sosteniendo.

El pueblo de Palestina se enfrenta al sufrimiento y al horror sin fin de dichas acciones genocidas, ante una ‘comunidad internacional’ atada de manos por un diseño institucional anacrónico del Consejo de Seguridad de la ONU, si bien, destacan notables y honrosas excepciones, como ha sido el reciente caso en América Latina de Bolivia, o con posiciones menos drasticas, pero igualmente determinadas, las respuestas diplomáticas de Chile, Colombia, o de México y Brasil, entre otras regiones y paises.

En el caso de Palestina, es cada día más claro, que se trata de una larga y persistente lucha contra una situación de opresión colonial -régimen de apartheid- criminal e intolerable que tiene ya décadas-, donde, después de desarrollos históricos diversos, incluyendo el desplazamiento del liderazgo de la izquierda palestina de la OLP, por parte de Hamas en Gaza, no sin la ‘utilización’ perversa del ‘islamismo político’ por parte del Gobierno israelí y otros actores internacionales que financian al islamismo político, para imponer su hegemonía en un contexto geopolítico regional y global estratégico (a elucidar). Tienen especial relevancia las posiciones teocrático-políticas, enfrascadas en un enfrentamiento donde no hay asimilacion, ni‘conversión’, ni arreglos institucionales posibles (solo parece tener cabida, la eliminación del otro). Si olvidar, otros procesos como los Acuerdos de Abraham, dinamitados por el ataque el 7 de octubre.

Así, han quedado al descubierto los modos en que se instrumentalizan, la verdad, la justicia, la paz, (los valores ‘sagrados’ de Occidente), aunque también emergen intentos importantísimos para relanzarlos, resignificándolos a la luz del ‘genocidio continuado’, y de la guerra global, esgrimiendo razones causales – diferentes- entra las distintas reacciones y movimientos diversos a escala global, en contra de la acción genocida y en contra de la guerra. En este trayecto han quedado pulverizadas la “equidistancia” (o ‘neutralidad’), se han mostrado las debilidades de muchos gestos de los repertorios de  protesta habituales, reducidas ambas actitudes, ya sea, a la impotencia, o a comparsas por parte de quienes se repliegan en modalidades rituales del conformismo generalizado -o si se me permite usar el término epidemiológico- en la ‘inmunidad de rebaño’-, o bien, de plano, se evidencian los propositos reales por parte de quienes  deciden cruzar las líneas rojas, situándose como cómplices por acción u omisión -de palabra o de obra-, en la cuarta semana -ya- de las atrocidades y crímenes cometidos, apoyando el proyecto israelí, pieza esencial -en el tablero imperial- del ‘orden basado en reglas’.

Hemos visto como la guerra de la información, con su incesante flujo toxico de psyops, programada por ideólogos extremistas que no dudan en recurrir a la ‘animalización’ y deshumanización del “enemigo’, sigue empedrando el camino al escalamiento bélico y el genocidio. Con todo, no han conseguido imponer la versión del pensamiento único bélico, aunque habrá que esperar nuevos ‘golpes de timón’ en esa dirección. Por ahora, contra ese ‘muro’ se está dando un despertar creciente de los movimientos ciudadanos exigiendo el cese al fuego inmediato, que, sorteando los impedimentos, cada vez mayores, han conseguido superar la desinformación, y romper la burbuja del sentido único bélico -gracias a la transmisión en vivo, a pesar del corte de internet y de las comunicaciones en Gaza, y de los 27 o más periodistas asesinados, incluyendo en algunos casos a sus familias- no sin enormes dificultades -y sacrificios-, con ello se ha horadado el cerco informativo producido desde los diversos ‘regímenes de guerra’, contra los cuales, con diversa fortuna, se posicionan las movilizaciones emergentes, apelando a una gama amplia -también contradictoria, cuando no antinómica- de objetivos, tácticas y estrategias.

Una vez planteadas de manera esquemática algunas claves para la interpretación, en esta primera entrega, continuaré en las próximas, elucidando algunas consecuencias previsibles del ‘genocidio continuado’ en Gaza, entre otras, el posible desbordamiento hacia una guerra en Medio Oriente, geopolíticamente estratégica, por su articulación con la dinámica global marcada ya por una probable tercera guerra mundial [¿en vías de realización?], y/o de ‘una nueva guerra fría’, situacion que en su conjunto, traza un horizonte sombrío, que nos obliga a profundizar y ampliar las movilizaciones -como acciones reflexivas- en curso, en la medida en que no solo las vidas cegadas -y las amenazadas- de la poblacion gazatí siguen bajo fuego, de manera distinta, también la existencia misma de la humanidad- esta en riesgo ante una hecatombe nuclear. 

Finalmente para abordar solo un punto en torno a las consecuencias previsibles de los distintos -probables- cursos de acción, debemos preguntarnos, si no está contemplada -ya- en la reacción de abierto apoyo (o de negligencia criminal) por parte de potencias y gobiernos a Israel, el hecho evidente de que esa ‘política’ generaría -de manera reactiva- respuestas violentas de actores diversos (sin que sea posible descartar los atentados de falsa bandera). En efecto, se trata de ‘consecuencias’ más que previsibles, y por lo tanto ‘esperadas’, que podrían igualmente justificar el relanzamiento renovado de la(s) “guerra(s) contra el terrorismo”, y/o de la “guerra contra las drogas” -incluyendo las afinidades entre ambas-, [este último ‘eje’ -como sabemos- es particularmente grave en nuestro entorno, en el nuevo desorden mundial se consolida un capitalismo criminal o mafioso, las cifras de homicidios y personas desaparecidas son crueles indicadores de ello],  ambas vertientes pdrian ser ‘reajustadas’ como parte de la escalada bélica global; es lógico preveer como, esas reacciones pueden servir para ‘legitimar’ el establecimiento de estados de excepción, entronizando o fortaleciendo tendencias ‘hetero-totalitarias’ o neofascistas, acelerando así, la profundización de la crisis civilizatoria (crisis global, o ‘policrisis’) actualmente en curso.

No obstante, más allá de la obligada elucidación sobre las razones reales, o ‘esgrimidas’ por uno u otro de los contendientes, y/o  de sus ‘coaliciones’, asi como de sus consecuencias, es urgente enfocarse en las salidas posibles a la desesperada y sangrienta situación actual que está infligiéndose a la población de Gaza, partiendo de la exigencia de un alto al fuego inmediato, de la liberación de los rehenes, y de la negociación bajo el signo de la paz instituyente, posicionandose mediante acciones de desobediencia civil más eficaces generadas desde una inteligencia táctica y estratégica colectiva, responsable y lúcida.

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