La muerte llegó a La Bufa,
y se paró en el crestón,
gritando a los cuatro vientos:
«Miguel Alonso, aquí estoy».
La muerte bajó a la plaza,
y a palacio se metió;
Miguel Alonso se esconde
detrás del procurador.
«Miguel Alonso eres joven»
-la muerte le refirió-,
«mas, odio la competencia,
y la desleal, mucho peor».
«Además no te hagas sordo,
escucha a tu pueblo hoy,
que me pide tu cabeza,
y yo, demócrata soy».
Hoy le lloran en gobierno
los dinosaurios del PRI,
pues ha muerto su cachorro,
¿ahora quién los va a cubrir?
Vuela, vuela, palomita,
y párate en Catedral,
y di a los zacatecanos
que el gobierno va pa’ atrás.



