La demolición de un inmueble histórico, incluso en estado ruinoso, no puede ser decidida de forma unilateral por Protección Civil ni por ninguna otra instancia fuera del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), advirtieron especialistas durante el conversatorio “Criterios de conservación, protección, promoción y difusión de la Zona de Monumentos Históricos (ZMH) de Zacatecas”, realizado ayer en el marco del INAH Fest.
“Un monumento histórico, por muy dañado que esté, siempre se puede restaurar. No podemos aplicar las normas actuales a este patrimonio. Si así fuera, ya hubiéramos destruido Teotihuacan”, sostuvo el abogado Mauricio Guerrero Loa.
La Ley Federal sobre Monumentos otorga prioridad en la protección al patrimonio arqueológico sobre el histórico, y al histórico sobre el artístico, explicó el mismo funcionario. Precisó que “el INAH es competente en materia arqueológica e histórica, mientras que el INBAL lo es en el caso de inmuebles del siglo XX con valor estético reconocido”.
Sobre la transformación reciente de la Casa del Cobre, inmueble emblemático del centro de Zacatecas, el arquitecto Sinuhé Torres Chacón, del Centro INAH Zacatecas, confirmó que no se ha registrado un trámite de permiso para intervención en este inmueble con valor histórico dentro de una Zona de Monumentos, pero ya se prepara una visita de inspección para determinar si las intervenciones se apegan a la normatividad vigente.
“La extensión de la declaratoria no es necesaria para proteger una capilla o un puente que haya quedado fuera del polígono”, explicó Valeria Valero Pié, moderadora del encuentro, al referirse a los esfuerzos de protectores del patrimonio zacatecanos por ampliar la Zona de Monumentos.
Afirmó que los monumentos históricos están protegidos por la ley independientemente de su ubicación, y que los criterios técnicos que se presentaron durante la jornada también se aplican a inmuebles aislados o dispersos por el estado.
Los Criterios Técnicos de Conservación para la ZMH de Zacatecas, compendiados por el Centro INAH Zacatecas en 2020, fueron presentados como una guía accesible y específica para orientar intervenciones en el centro histórico.
Durante el conversatorio, se destacó que su propósito no es restringir, sino facilitar intervenciones adecuadas: “Lo importante es hacerlo con apego a la normatividad y que esas intervenciones sean para beneficio del inmueble”, explicó la arquitecta Melissa Vivar Hernández. Entre las recomendaciones figuran evitar el uso de cemento (porque atrapa humedad), privilegiar pinturas a la cal en lugar de vinílicas, y respetar la volumetría histórica de las edificaciones.
Ante preguntas del público sobre la proliferación de bares y discotecas en el centro histórico, cuyas vibraciones podrían afectar la integridad de edificios antiguos, Mauricio Guerrero explicó que el INAH no regula usos de suelo (facultad exclusiva del municipio según el artículo 115 constitucional), pero recomendó que los ayuntamientos incluyan al Instituto en sus procesos de zonificación y otorgamiento de licencias, para garantizar la compatibilidad de los usos con el patrimonio.
Cerrando el conversatorio, el arquitecto Arturo Gastélum, del Centro INAH Sinaloa, propuso la creación de un seminario permanente sobre las ciudades del norte de México, centrado en su traza fundacional y en cómo han cambiado sus usos a lo largo del tiempo.
“Estudiar las leyes de Indias, las leumas, cómo se fundaron, cómo cambiaron sus usos… aplicar la historia urbana a estos casos”, planteó.
Ejemplificando el rezago en protección patrimonial, señaló que Culiacán y Mazatlán cuentan con dos zonas de monumentos históricos cada una, mientras Zacatecas −a pesar de su centralidad histórica− solo tiene una.



