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Itinerarios de la memoria, de Fabiola Tanus [En el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez]

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Por: LUIS IGNACIO SÁINZ •

La Gualdra / Exposiciones  / Festival Cultural Zacatecas 2026

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“Mi obra es una reflexión y una metáfora del caminar por la vida. En
mi trabajo, cada fragmento simboliza un paso, un trayecto, una
etapa vivida y es esa urdimbre lograda lo que conforma mi propio
mapa interior…. así mismo, la mirada del espectador se ve obligada a
fluir a través de los diferentes soportes creando cada uno su propio
recorrido”.

Fabiola Tanus

 

Trabajos-sueño y goces-vigilia que provocan nuestra imaginación, convidan sus deleites, estimulan nuestra aprehensión, derruyen las fórmulas y, sobre todo, imponen con ligereza modos originales y maneras novedosas de abordar el cansado mundo que nos engulle y en el que transcurren –a veces sin brújula- nuestros pasos. 

El dibujo vale en sí mismo, remite a su propio sentido y se resiste a ser instrumento de la pintura, convive con ella, dialoga en plano de igualdad. En sus papeles al igual que en las telas y las maderas y las cerámicas y los textiles, elude la rivalidad inútil, entronizándolas por igual en el ejercicio de su gestación y alumbramiento. No se nos olvide que la palabra deriva de una voz latina, designare, que significa apuntar, señalar, indicar. Así, las huellas que lo definen, esas caravanas de puntos sucesivos, consiguen mostrar una forma que suele corresponderse con un concepto u objeto construido, a partir de una intuición material, como si se tratara de una glosa, aunque justo emerja una geometría personal, que se regala como una conjetura verosímil.

Pareciera que sus imágenes, cadenciosos movimientos plásticos donde el color y su ausencia, las texturas y su omisión, hacen de las suyas, divirtiéndose hacia fuera, expresándose desde dentro, estando sometidas a la más estricta bidimensionalidad. Empero, los engranes de su esencia se alojan en los pliegos de algodón, en la tensión de las telas, en la dureza de los sólidos que los absorben y logran confundir nuestra mirada, ya que desafían la gravedad, flotan y escapan conquistando la virtualidad del humo, el vapor, la niebla. 

Suelen ser monocromos, o al menos de una paleta concisa, aspirantes a la transparencia, simulan celosías, antifaces y sin mengua de invención e incluso con osadía, cortejan nuestra conciencia y de manera imperceptible someten nuestra voluntad al desplazamiento, a ratos mecánico, a ratos onírico, de figuras, líneas, poliedros imperfectos, como si fuesen amuletos o talismanes. La intérprete lee el porvenir sin necesidad de tirar las cartas, prescinde de los tendidos de arcanos mayores, pues ella misma desafiando la lógica de la adivinación encarna a La Papesse-Luna en su versión juvenil, esa que desafía las profecías. 

Fabiola Tanus. Foto: Cortesía.
Fabiola Tanus. Foto: Cortesía.

 

II

Como el agua, al deslizarse borra los augurios, salvo los promisorios. Como el aire, al volar y dispersarse ocupa todos los espacios, hasta los prohibidos. Como el fuego, arrasa los escollos, incinerando e inhumando los despojos. Como la tierra, se abre fértil a la diversidad de los fecundantes, convidándonos sus creaturas. 

Autora que se autentifica en los trazos de su caligrafía, también de su paisajismo, incluso de sus laberintos interiores, en la sucesión de puntos y/o máculas que hacen líneas que hacen volúmenes para mostrarse al ocultarse, levantando crónicas visuales de un mundo que sería más amable si privado del habla, se confinase a la expresión escrita, pictórica, jeroglífica, evocando que, en cada visita de obispo, a través de runas, mediante los quipus, revelaba las intimidades de los esgrafiados, desataba los nudos de la expresión. Mujer en movimiento, como sus sueños, que viaja y peregrina en búsqueda de sus orígenes como hacedora de formas, predicadora de figuras, compositora de trazos, ensambladora de cuerpos…

Las planimetrías de Fabiola Tanus son travesías geográficas y rutas espirituales, sus caminos, intactos, exhiben y comparten sus atajos y senderos, que los seres de la lejanía denominaban álveos (del latín alveus, cauce, y éste de alvus, vientre), fondos y lechos madres, de los ríos, las lagunas y los mares. No importa que la plagien o la glosen, es viajera y cartógrafa por herencia…

La geometría desconoce el vuelo de los colores, hace de las suyas sin importarle que sus gajos imperfectos y seductores sean tatuados por las peregrinaciones de unas líneas tozudas, negras, a ratos inflamadas como si contase con alveolos para respiraciones desconocidas, esos senderos que se bifurcan como en el relato de Borges en búsqueda de la verdad de la pasión, en búsqueda de la ilusión del porvenir, en festejo de las ideas, los deseos y los sentimientos.

Fabiola Tanus. Foto: Cortesía.
Fabiola Tanus. Foto: Cortesía.

III

Una aglomeración de pitanzas, víveres, tentempiés, postas y colaciones, pero también manjares, que integran una mezze libanesa, alimentos del alma, el cuerpo y la mente, capaces de saciar las emociones, los deseos, las ilusiones… Itinerarios de la memoria de Fabiola Tanus quien anida su ser en las tradiciones y las transforma en trazos, formas, objetos, figuras, que son pautas al futuro, ese dios desconocido…

La magia del espacio y el monitoreo de los vaivenes de sus moradores que se afanan en burlar la avidez y restaurar la saciedad, gracias a la armonía en este mapa de la existencia: con sus tentaciones, altibajos y fugas; con sus gozos, trascendencias y encuentros…  

Entre cordones redondos y agujetas planas va emergiendo un cuerpo, todavía incipiente, carente de identidad, masa que avanza apoderándose del territorio, creciendo, expandiéndose, inflamándose, puras ganas de querer ser. Tinglado y tramoya que postulan una geografía táctil, de inspiración braillesca, para que sus tropiezos, los bordes discontinuos de los puntos del tejido, sean reconocidos por el suave deslizarse de las yemas de los dedos: la sensualidad del diálogo sin palabras.

Mapa de los anhelos que a brazo partido libran duelo a muerte con los antojos y los caprichos, decididos a superar todo dejo de banalidad, todo rastro de frivolidad… son los gritos contenidos de la autenticidad, la gramática de quien desafía a flor de piel, sin falsos pudores, haciéndose cargo de sus apetitos, la violencia y la altivez, de los súbditos de la envidia… Teselas que arman paisajes de ilusiones, torbellinos de emociones…


Nota:
La exposición Itinerarios de la memoria, de Fabiola Tanus, se inauguró el jueves 26 de marzo en la Sala temporal II del Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez, como parte de las exposiciones del Festival Cultural Zacatecas 2026 y está actualmente en exhibición.

 

 

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