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jueves, 8 diciembre, 2022
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Brevísimas notas sobre la invasión rusa a Ucrania

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Por: Carlos Eduardo Torres Muñoz •

A estas alturas de la agenda, es imposible no estar enterado de lo que sucede en el este de Europa: la más irracional remembranza de los acontecimientos que horrorizaron a la humanidad el siglo pasado, parece acudir al escenario internacional. En el recuento, se pueden obviar hechos, interpretaciones y argumentos, cuyo análisis no es objeto de la presente participación editorial. Más allá de eso, y seguramente cayendo en obviedades, me parece oportuno señalar la preocupación que debiera despertarnos el hecho mismo de que la Rusia de Vladímir Putin haya decidido avanzar, con todo y las consecuencias advertidas que conocía. Advierto al apreciable lector, que no soy experto, ni internacionalista, sino apenas un aficionado a la lectura del contexto y su análisis.

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No está demás señalar que la guerra es en todo tiempo y circunstancia, deplorable, reprochable para quiénes no gozan del suficiente sentido común para evitarla y más aún, del fuerte que la utiliza como medio irrebatible para aplastar al débil. Es de aplaudir, en ese contexto, que las medidas de reacción de las democracias occidentales, no lo sean, hasta el momento, militares en sentido directo (el apoyo armamentista a Ucrania no es reclamable frente a la amenaza de superioridad de su invasor), sino en sentido económico, diplomático, comercial y político.

En este mismo sentido, particularmente aplaudo la postura del Gobierno mexicano, en voz de nuestro embajador ante las Naciones Unidas, Juan Ramón de la Fuente y el Canciller, Marcelo Ebrard: nuestra condena, haciendo referencia a nuestra propia historia de invadidos y agredidos, así como reiterar los principios en los que México cree en relación al orden mundial, son un acierto; radicalizar la postura, solo cabe en la cabeza de quiénes no tendrán que responsabilizarse de dichas acciones.

Aunque, también es extraño y lamentable el extravío de aquéllos que confunden, en un trasnochado nacionalismo anti yanqui, al líder ruso con un estadista digno de respeto: Putin ha demostrado ser un adversario de cuidado para las ideas que hoy nos llenan de orgullo en el devenir histórico. Su gobierno no solo ha sido uno represor, sino, además, el guardián de un capitalismo atroz, que ha servido para producir unos pocos ricos y un ejército armado para la absurda idea de retroceder la historia. Con la trayectoria que han seguido las acciones del régimen ruso en lo que va del siglo, es sostenible la preocupación respecto a un modelo de pseudo democracia que quiere exportar el Kremlin al mundo, uno en el que las libertades lo son exclusiva, llana y cínicamente, para quién ostente el poder (y quizá por ello la implícita simpatía china). Por lo pronto, Ucrania pudiera ser la primera escala de una estrategia que va más allá de las fronteras rusas actuales, situando su vista en todas las ex repúblicas soviéticas en Europa, como próximo objetivo.

Respecto a la validez del argumento que esgrimen quiénes defienden la legitimidad de Rusia para defender sus fronteras, más allá de sus propias fronteras, en México, debiéramos advertir nuevamente nuestra ubicación geográfica, y las funestas consecuencias que ello ha traído en nuestra historia. Baste atender el delirante elogio hecho por Donald Trump a la invasión rusa a sus vecinos, para percatarnos que defender ese argumento es poco menos que un balazo en el pie: la irracionalidad ya no es un fenómeno aislado, sino una invitación permanente en una época turbulenta. Evitemos la preparación de un banquete de nuestras propias palabras, que bien puede indigestarnos en los próximos años.

Luego de ver el documental “Winter On Fire (disponible en Netflix), se puede comprender y admirar más la valentía y honor del pueblo ucraniano. Están luchando contra la amenaza de un régimen totalitario que antes han vencido y del que se habían librado con éxito durante algunos años. No es ético ni moralmente aceptable abandonarles, aun cuando lo más que podamos hacer es solidarizarnos públicamente, por esto: ojalá Ucrania resista. Ojalá occidente no deje solo a un pueblo que está demostrando un valor digno de admiración. Su liderazgo, por lo pronto, está volviéndose un referente de resistencia con dignidad, decencia y valentía que resultan excepcionales, frente a al invasor.

@CarlosETorres_

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