Se ve sedienta la muerte
en los ojos del gobierno,
que reparte mala suerte
con sus puercos granaderos.
Luce coqueta la flaca,
no hay escuela sin maestro;
esa reforma de mierda
se va a trasnochar de muertos.
Ya son muchas las alarmas,
la muerte frota sus manos,
preparemos las adargas
contra el IVA y su descaro.
En un México sin orden,
atiende un bufé la muerte;
arriba nadie lo nota,
pero el pueblo se retuerce.



