Bangkok. Las islas de la Línea y Samoa, en el Pacífico, y poco después Nueva Zelanda, fueron los primeros en recibir el Año Nuevo.
Los 8 mil habitantes de las islas de la Línea, que pertenecen mayoritariamente al estado de Kiribati, recibieron ya al 2014 al igual que Samoa, que lo hace así por tercera vez tras cambiar en 2011 su frontera horaria.
Una hora después llegó el turno de Nueva Zelanda. En la ciudad mayor del país, Auckland, la cuenta atrás se escenificó en una pantalla gigante en la Sky Tower de 328 metros de altura.
Los organizadores amontonaron cuatro toneladas de arena en el centro de la ciudad para preparar el ambiente festivo. Tras las fuertes lluvias con inundaciones de los últimos días, el tiempo acompañó la fiesta con altas temperaturas veraniegas.
La capital, Wellington, prefirió ahorrar este año su presupuesto de fin de año y apostó por un picnic el día de Año Nuevo, una celebración más apta para familias.
Antes, la franja de cambio de fecha internacional partía en dos el Estado de Kiribati y la parte occidental estaba siempre un día adelantada. En 1995 la franja se desplazó a su posición actual para que el país tuviera una fecha única.
También Samoa decretó el cambio en 2011, tachando de su calendario el 30 de diciembre y adelantándose 24 horas para ser los primeros, en lugar de los últimos, en recibir el año. El motivo: sus estrechas relaciones con Australia y Nueva Zelanda, por lo que quería tener la misma zona horaria que sus socios comerciales.
Las celebraciones de Año Nuevo en Samoa son muy diversas: muchas familias lo hacen al estilo de Australia y Nueva Zelanda, con grandes fiestas. Sin embargo, en las regiones rurales no hay ni grandes fiestas ni fuegos artificiales, sino celebraciones más tradicionales como el “faga’ofe”, que consiste en una competición entre vecinos de disparo con cañones de fabricación casera que se hacen con cañas de bambú. Después se llenan con queroseno y se encienden: gana el que dispare de forma más ruidosa.



