La balacera en la zona arqueológica de Teotihuacán ocurrida la mañana del pasado lunes 20 del mes actual, dejó un saldo de dos muertos: una turista canadiense y el agresor; trece heridos, extranjeros todos de diferentes nacionalidades. El ataque ocurrió en la Pirámide de la Luna, desde donde el presunto agresor disparó contra turistas y posteriormente, se quitó la vida (¿?). Este suceso, como un impacto en lugares emblemáticos y turísticos, genera serias dudas y reacciones diplomáticas, así como una percepción de vulnerabilidad y pone a prueba la seguridad de México, a pocos días del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, México; Estados Unidos y Canadá, que será el jueves 11 del próximo junio a la 1:00 Hrs.PM. con el partido inaugural México vs Sudáfrica.
El ataque armado provocó caos en el centro ceremonial, que es uno de los principales sitios turísticos del país. Según testigos de este hecho, refirieron haber escuchado cerca de 20 detonaciones de arma de fuego alrededor de las 12:00 horas.
¿Y… la seguridad?
Por los resultados, parece que no existe. Pero como siempre, este gobierno de la 4T improvisará.
Luego de la agresión armada, el gobierno federal instruyó reforzar las medidas de seguridad en los centros culturales, e incrementar patrullajes físicos y cibernéticos para prevenir amenazas. Así lo informó en un comunicado la Secretaría de Gobernación.
Según el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), los protocolos de seguridad en zonas arqueológicas: consta de vigilancia por 12 elementos de policía auxiliar de la Ciudad de México en los accesos a los recintos. Estos elementos se encargan de inspeccionar mochilas, bolsas, así como efectuar revisiones preventivas y cámaras de vigilancia. A Teotihuacán se puede ingresar a través de cinco puertas abiertas al público, además hay un acceso reservado al personal. Sin embargo, para entrar no hay torniquetes y, sólo dos filtros de seguridad en los cuáles, se revisan boletos y pertenencias. Los horarios de visita, son de lunes a domingo de 8:00 Hrs. AM. hasta las 17: 00 Hrs. PM. La institución, también señaló que los alrededores de la zona arqueológica son patrullados por la Guardia Nacional. Generalmente, hay vehículos con elementos que realizan rondines de vigilancia.
Refiere que la venta de boletos y la protección de los protocolos de cuidados de bienes históricos dentro de la zona arqueológica corresponde a 120 custodios del INAH, quienes únicamente se encargan de hacer recomendaciones a los visitantes, para evitar daños a las estructuras o ingresar a sectores restringidos.
Hay prohibición de ingresar con mascotas, bultos, maletas, sillas, bocinas, megáfonos, instrumentos musicales, casas de campaña, lonas, cartulinas, mantas, pendones, estandartes, sombrillas de playa y cualquier otro objeto de gran tamaño. Se impide igualmente, el ingreso de bebidas alcohólicas, estupefacientes, armas, explosivos, bengalas y objetos o sustancias ilegales que pongan en riesgo a las personas y a los bienes patrimoniales.
¿Por qué entonces la balacera?
Bueno, diremos que falta mucho por saber y conocer sobre este crimen. Pero más allá de lo que las autoridades han señalado que se trató de un agresor solitario y desequilibrado, habrá que tomar en cuenta el contexto en el que vivimos donde se caracteriza por una extrema violencia interminable en todo el territorio nacional. Y en ese escenario, podríamos encontrarnos ante un crimen de odio, como consecuencia de una narrativa qué desde el poder y la sociedad misma, descalifica haciendo responsable de todas las tragedias a “grupos adversarios”; “a los de antes”; “los que están contra el pueblo bueno y sabio”. Esta cultura actualmente es un fenómeno que se generaliza en las redes sociales, en la polarización política, en los insultos personales, en culpar a los extranjeros de que al venir a México provocan la gentrificación y expulsan a los mexicanos de sus colonias originales. Discursos en que supuestamente las empresas extranjeras se quieren quedar con los recursos naturales y riquezas nacionales. Así también un discurso donde no se debaten ideas, sino que se atacan identidades.
México es conocido internacionalmente: como un país donde la inseguridad es uno de los problemas más extremos que el gobierno federal no ha podido controlar: la crisis de las desapariciones forzadas que a la fecha suman más de 132,000 (ciento treinta y dos mil), cifra que el gobierno federal anterior y el actual, trató y trata de disminuir y minimizando el problema; la delincuencia organizada que domina grandes extensiones territoriales en el país; la indiferencia gubernamental hacia las madres buscadoras; los feminicidios…
Si a todo eso le agregamos problemas y brotes de inconformidad social que no se han querido atender como el de los agricultores; los transportistas; los maestros de la CENTE; las peticiones de los jóvenes estudiantes del Instituto Politécnico Nacional; el sector salud; la educación. Muchos han dicho: se atienden nuestras peticiones o no habrá Mundial.
Además, se debe sumar toda la problemática que existe al interior del partido MORENA.
Igualmente, la intervención norteamericana, para combatir problemas de delincuencia organizada…
El Mundial 2026, representa una oportunidad histórica para que México llegue a proyectarse como un país moderno, capaz y seguro.
¿Lo logrará?…



