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Trump y Milei, mancuerna con definiciones a modo

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Por: Jorge Alejandro Vázquez Valdez •

No es novedad que el gobierno de Javier Milei funja como caja de resonancia de las decisiones de Donald Trump, pero son de destacar las intenciones y los efectos que se generarán con la incorporación del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) al Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET), dependiente del Ministerio de Justicia argentino. 

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En suma, el RePET se enfoca en replicar las declaratorias de Trump en relación al supuesto combate al crimen organizado, y representa un bastión de derecha en el sur hemisférico para dar soporte a las medidas que Trump viabilizará a través del Escudo de las Américas. En éste participan 12 países latinoamericanos, entre ellos Argentina, El Salvador, Costa Rica, Ecuador y Panamá, los cuales han sido promocionados como una coalición militar y de seguridad regional para combatir al crimen organizado. 

Tanto el RePET como el resto de los organismos de esos países, han alineado sus posturas a las definiciones emanadas de Estados Unidos en relación a las actividades que atentan contra la seguridad de los pueblos. Esas definiciones se remontan a los preceptos de la “guerra contra las drogas” iniciada por Richard Nixon -y continuada prácticamente por el resto de las administraciones estadounidenses- en la década de los setenta, que en el discurso promovió el acotamiento de los grupos criminales para frenar producción, trasiego y consumo de estupefacientes, pero en los hechos sólo ha servido para viabilizar el esquema de expansión hegemónica estadounidense. 

Hoy en día ese esquema incluso se aplica de forma más abierta y descarada por parte de Trump; sin respeto a convenios previos en materia de seguridad o a los marcos de salvaguarda a los derechos humanos. Ejemplo de esto son los atropellos, detenciones y asesinatos de personas supuestamente vinculados al “Cártel de los soles”, declarado en su momento como una fuerte amenaza tanto por el gobierno de Trump como por el de Milei. A menos de un año de la mediatización en la que ambos gobiernos incurrieron para justificar esos delitos, el mismo Departamento de Justicia de Estados Unidos ha aceptado que dicho cártel ni siquiera existe. 

Otro aspecto a destacar es la contradicción, pues al tiempo que se justifica la necesidad de actuar contra los grandes grupos criminales en el área del fraude financiero, el propio Milei ha sido exhibido por escándalos como el de la mega estafa con la criptomoneda $LIBRA, a partir del cual más de 40 mil personas resultaron perjudicadas por pérdidas que rebasan los 4 mil millones de dólares. Mucho más conocidos, extensos y perjudiciales son los escándalos financieros que Trump mantiene desde que fue candidato a la presidencia estadounidense, hasta los conflictos de intereses en lugares en los que busca generar una ocupación militar y posterior lucro, tales como la Franja de Gaza o Cuba. 

Es cierto que tanto el CJNG como otros grupos de narcotraficantes mexicanos han extendido sus operaciones a múltiples partes de América Latina, y ello genera la necesidad de que se actúe de forma coordinada entre los gobiernos para acotarlos de manera eficiente. Pero con sesgos de origen como el que hoy en día presenta el Escudo de las Américas, no sólo se entorpece esa ruta, sino que se termina por favorecer a los grupos criminales pues la administración Trump no ha dado muestras ni de cumplir con su parte de actuar contra el pivote de consumo de estupefacientes radicado en Estados Unidos, ni de frenar la oferta de armas que surge en su país y refuerza a múltiples grupos criminales en diversos lugares de América Latina. Poco se puede esperar del resto de los países que forman parte del Escudo de las Américas en ese mismo sentido, pues su postura es de abierta subordinación a las indicaciones de Trump. 

El último aspecto a destacar es que los postulados planteados por ese frente de seguridad incluyen acciones contra el sector migrante, de lo cual puede derivarse el refuerzo de criminalización que los migrantes han padecido -en particular en los gobiernos latinoamericanos de derecha-. En la retórica que Trump ha hilvanado, criminalidad y migración son frecuentemente expuestas como sinónimos, y ese fenómeno ha sido replicado a su vez tanto por los sectores y gobiernos xenófobos, como por los nichos político-empresariales que se benefician de una división internacional del trabajo basada en la sobreexplotación del individuo.    

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