El 25 de febrero de 1964 los integrantes de la Academia de Maestros de las escuelas dependientes del Instituto de Ciencias Autónomo de Zacatecas (ICAZ), se reunieron para la nominación de los catedráticos que serían propuestos al Consejo Directivo, para cubrir las materias que se encontraban vacantes: Clínica de Enfermería Médica en la Escuela de Enfermería y Tercer Curso de Literatura Española en la Escuela Secundaria. Para la primera cátedra el Director de la escuela proponía al Dr. Jesús Reyes Ruíz y para la segunda cátedra se presentaron las solicitudes de José María Pino Méndez y Manuel Montes Ruíz.
Al abordar el tema de la primera cátedra el Dr. Enrique Arguelles Robles manifestó que la materia se debía impartir en la Clínica de Enfermería Médica del Hospital, cuando los enfermos tomaran sus alimentos o cuando eran aseados los cuartos y no a cualquier hora. Estimaba difícil que el Dr. Reyes Ruíz impartiera la cátedra, puesto que deseaba impartirla, si es que se le concedía, en una hora inadecuada. El Dr. Ezequiel Haro, miembro de la Academia de la Escuela de Enfermería informó a los asistentes que el Dr. Reyes Ruíz se encontraba ocupado por la mañana, pero que tal vez aceptaría. El Lic. Castro Montiel propuso que se informara al Dr. Reyes Ruíz la hora en que debía impartir la cátedra junto con la propuesta. El Profesor Salvador Vidal propuso que la academia correspondiente analizara la candidatura del Dr. Reyes Ruíz y proponga lo conducente. La propuesta del Profesor Vidal es aceptada por la asamblea.
Al pasar a la discusión de las candidaturas para cubrir la vacante de Literatura Española, después de un intercambio de opiniones los asistentes concluyeron que para impartir la cátedra se requería una vasta preparación y una competencia reconocida, ya que incluso se podría iniciar a los alumnos en la composición. Al concluir el intercambio se propuso a otros candidatos para la cátedra, el Lic. Carlos Salinas propone al Lic. Rafael Estrada y el Lic. Baltazar Patiño al Pbro. Veremundo Carrillo y al Lic. José María Soto. Para la designación de la propuesta al Consejo Directivo, los presentes estimaron que podría ser como lo establecía el Estatuto, por la Academia de Maestros o por oposición, se sometieron a votación los dos procedimientos acordando por mayoría que fuera la Academia de Maestros la que hiciera la designación y con votación secreta. El Pbro. Veremundo Carrillo Trujillo obtuvo siete votos, el Lic. José María Soto tres y el Lic. Rafael Estrada cero. Se aclaró que la solicitud de José María Pino Méndez no se consideró por tratarse de un alumno de secundaria.
El presidente de la Junta informó que la sesión continuaría el día 28 del mismo mes y año para conocer la resolución de la Academia de la Escuela de Enfermería. Pasado el tiempo, en el día esperado y contando con la misma asistencia, se solicitó a los integrantes de la mencionada Academia el dictamen concreto al que llegaron. El Dr. Ezequiel Haro declaró que hablo con el Dr. Reyes Ruíz sobre el particular y que le comento que podía impartir la cátedra de ocho a nueve de la mañana. Después de una breve discusión, por unanimidad se decidió que la propuesta como maestro al Dr. Reyes Ruíz sea condicionada a que imparta la clase a la hora que él elija entre las diez y trece horas. A continuación, se puso a consideración de los asistentes, las solicitudes de los señores Rubén Medrano Muñoz y Manuel Montes Ruíz para la cátedra de Historia del Comercio, que se encontraba vacante en la Escuela de Ciencias Contables por la renuncia de la señorita Ana María Segura. Por unanimidad se determinó asignar a Manuel Montes Ruíz como candidato a impartir tal cátedra.
El 8 de noviembre de 1965 en reunión del Consejo Directivo, el presidente del mismo planteo la urgente necesidad de reglamentar la vida académica de las escuelas incorporadas al Instituto, dada la constante solicitud de ayuda, orientación y servicios. Destacó que uno de los aspectos que se debía atender para que el Instituto se convirtiera en Universidad, era lo relacionado con la Investigación Científica y la Difusión Cultural, aspectos que se podrían realizar a través de las escuelas incorporadas, resultando de importancia por los deseos expresados por el Ministro de Educación, de que el Instituto se convirtiera en Universidad. Se nombró una comisión para el estudio de las disposiciones legales que reglamentaran la incorporación; la comisión fue integrada por: Lic. José A. Pino Cámara, Dr. Enrique Arguelles Robles e Ing. Javier Reynoso.
Otro de los asuntos que se trató fue el relacionado con los descuentos que el Seguro del Empleado realizaba a los maestros y los trabajadores del Instituto. El problema surgió con el fallecimiento de un maestro de la Institución, a cuyos deudos no se les había beneficiado con las prestaciones legales, consecuentes del Seguro del Empleado. El Gobierno del Estado sustentaba la tesis de que ellos no pagaban los sueldos de los maestros, sino que se pagaban de los subsidios federales, por tanto, los maestros no tenían derecho a recibir las prestaciones del Seguro. En consecuencia, se planteaba que, si el Gobierno del Estado no pagaba los sueldos de los maestros y estos no eran sujetos del régimen del Seguro del Empleado, que no se les descontara ninguna cantidad por ese concepto. Si afirmaban que el Gobierno del Estado no pagaba los sueldos de los maestros, se debía entender entonces que la nómina de los maestros no era pagada con los dineros del subsidio estatal.
El Rector aclaró que del subsidio estatal no se pagaba a la totalidad de los maestros, dado que se sufragaban los gastos de agua y energía eléctrica, los que la administración del Estado se negaba a pagar, como en las anteriores administraciones, y que, en consecuencia, el subsidio del estado no era de medio millón de pesos. El Lic. Uriel Márquez Valerio manifestó que el Seguro del Empleado resultaba negativo para los maestros y los empleados del Instituto ya que, en principio no era proporcional, pues mientras se descontaba la cantidad de cinco pesos al que ganaba cien, la misma cantidad se descontaba al que ganaba mil; que además ese dinero no era rescatable y cuando el Seguro otorgaba un préstamo, el interés que fijaba era demasiado gravoso; el Rector opinó que si el Instituto dejara el Seguro, se debía formar un fondo de reserva para enfermedades, defunciones, jubilaciones… En este orden de ideas el Dr. Antonio Aguilar propuso que se trate el problema con el Gobernador a través de una representación del Consejo; aprobado lo anterior se propuso que la comisión la integraran: Dr. Antonio Aguilar, Ing. Charles J. Veale, Dr. Raúl Estrada, Lic. Uriel Márquez Valerio y el propio Rector.
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Esta ignorancia es la que ha permitido que se le menosprecie o que se tergiverse su historia para satisfacer vanidades personales o intereses de grupos, ante la actitud indiferente de la comunidad universitaria.
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1Docente Investigador de la Unidad Académica de Ciencia y Tecnología de la Luz y la Materia. LUMAT



