El pasado viernes 27 de febrero de 2026, durante la sesión de Coordinadora de Delegaciones del Sindicato del personal académico de la Universidad Autónoma de Zacatecas (SPAUAZ), se anunciaron los integrantes de la comisión electoral de dicha organización. Al parecer, y según dichos de la secretaria general del SPAUAZ, Dra. Jenny González Arenas, la mencionada comisión surge de determinaciones de las “fuerzas universitarias”. Se recurrió a tal proceder porque, como es bien sabido, el Centro de Registro Laboral no aceptó los estatutos reformados porque carecían de algunos elementos. La autoridad laboral señaló ocho puntos, pero los relevantes al caso son dos. Por un lado, la integración del comité ejecutivo debe ser proporcional, no paritaria, y por el otro, el Colegio Electoral y sus comisiones no deben integrarse de miembros de la Coordinadora de Delegaciones o del Comité Ejecutivo. En ningún punto se exige o recomienda una “reunión de notables” para que dictaminen cómo y quién hará las elecciones de comité ejecutivo. Las pendencieras voces de siempre, antes furibundamente anti patronales, salieron en defensa del nuevo estilo de “acordar con el patrón” cómo se elegirá a los representantes sindicales. Se dijeron preocupados desde el momento mismo en que se supo que los estatutos reformados tenían faltantes. Con esas ganas de sembrar confusión y defender lo que antes execraban, se olvidan que hubo tiempo para llenar las ausencias. No se hizo por falta de voluntad y cálculo político. Mantienen la ilusión que los desechados estatutos fascistas vuelvan al escenario. El punto es que, según parece, se acordó con la patronal la comisión electoral. ¿Con qué fin? No se sabe, pues es claro que los grupos que ocupan el sindicato no tienen pretensión de retirarse. ¿Quién, si tiene a la mano mil millones, la co-determinación de promociones, la huelga como medio de chantaje y los paros para extorsionar, va a soltarlo? La respuesta es obvia. También resulta interesante cómo los dos grupos que detentan la conducción del sindicato, los grupos Plural y Universidad, se desdoblan en cinco agrupaciones para negociar con la rectoría. Una vieja artimaña de multiplicarse para cobrar a puños. De la misma manera, pagan periodistas para que cubran de oprobio a posibles candidatos, que les resultan ingratos, a la secretaria general del sindicato. Lo que se alcanza a distinguir es que hay una suerte de estratagema para simular contradicciones donde sólo hay reacomodos. Algún grupo quiere encabezar y juega con candidatos inviables. Como la Dra. Viramontes Cabrera, del clan Viramontes, que se presta al juego de las presiones. Por la conformación de la comisión electoral, otro que parece barajar sus cartas es el Dr. Antonio Guzmán Fernández, ya muy íntimo de la rectoría (en sus propias palabras). De entre estos grupos surgirá la candidatura a la cabeza del SPAUAZ. No tiene ninguna oportunidad el Ing. Hugo Pineda, antes desdeñado por presunto acosador, pero después acogido por la necesidad de votos. Lo que buscan él y sus patrocinadores es aumentar sus posiciones en rectoría y formar parte de la planilla de la alianza Plural/Universidad, ambas cosas a la vez. Es una truculencia muy de ciertos personajes jugar a dos bandos. Por un lado, colocan gente en la planilla Plural/Universidad, y también, en una supuesta alianza, en la otra planilla. De esa manera ganan posiciones y votos en el comité ejecutivo, para de esa manera presionar al que gane. No parece que vaya a ser una reñida contienda, pues quienes detentan el sindicato no quieren ni jugársela ni dar pie a errores. Por eso ya tienen listo el padrón, confeccionado quién sabe dónde por quien sabe quién. Y las boletas mandadas a imprimir con los compadres de siempre en número indeterminado. Elección más opaca, de entre la crónica de oscuras elecciones en el SPAUAZ, no se volverá a ver en mucho tiempo. No debería de dejarse pasar, aunque para muchos resulte paradójico, que los procedimientos estatutarios ha mucho ni funcionan ni se toman en cuanta. Y no por recomendaciones de autoridades laborales, sino por arbitrariedades de secretarios generales. En esta ocasión se da el tiro de gracia. Los estatutos están superados, ni vigentes ni creíbles. Si se revisa el procedimiento sugerido en los documentos normativos del sindicato, se puede ver que en estos se estipula que es la Coordinadora de Delegaciones la que se instituye como Colegio Electoral, pero esto ya fue suplido por los acuerdos de la “Junta de Sombras”. ¿Qué función tiene, de fondo, esa comisión electoral? Dado que sólo operará, pues ni boletas, ni padrón ni nada sustancial podrá definir, es un instrumento de legitimación de decisiones ya tomadas. ¿En esto concluye una gestión sindical que muchos dijeron sería un parteaguas? Uno que se hundió en medio de denuncias e ilegalidades, con nula empatía hacia los agremiados y una estrategia que más que risa causa espanto. Pretender que lanzarse a la rectoría es lucha sindical es exactamente tan incoherente como decirse sindicalista cuando la sucesión se pacta con la patronal. Así es, sin embargo, la derrota ideológica que sigue a la infligida en las urnas. ¿Qué se puede esperar? Nada bueno para los sindicalizados, y tal vez no tan bueno para la rectoría.
El SPAUAZ en su laberinto. Las triquiñuelas.


