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■ Brindan herramientas para identificar y evitar relaciones tóxicas

Clausuran Mes del empoderamiento con un mensaje contra las violencias

■ Expertas llaman a reconocer señales y romper ciclos de agresión

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Por: Jaqueline Lares Chávez •

El Mes del Empoderamiento, iniciativa impulsada por la Coordinación de Género y Diversidad Sexual de la Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ) y el Ateneo Nacional de la Juventud Capítulo Zacatecas, concluyó con un acto que reunió a estudiantes, autoridades académicas, activistas y especialistas en torno a la igualdad, la autonomía emocional y la lucha constante contra las violencias, mediante la conferencia “Amor sin violencia: herramientas para identificar y salir de una relación tóxica”.

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El programa nació, según se expuso en la ceremonia de clausura, desde un espacio académico que buscó crear un proyecto diverso y con enfoque juvenil para hablar de violencia, autocuidado, emociones, resistencia y autonomía. 

Durante la semana se llevaron a cabo talleres y conferencias que brindaron herramientas reales para la vida cotidiana: un taller de pintura para expresar sin violencia; una conferencia histórica sobre el matrimonio y las violencias que lo atraviesan; un taller de defensa personal para mujeres; y una charla final sobre amor sin violencia, enfocada en identificar señales y fortalecer la autonomía emocional.

En el acto de clausura estuvieron presentes Valeria Frausto Maldonado, presidenta del Ateneo Nacional de la Juventud Capítulo Zacatecas; Liliana Angélica Vélez Rodríguez, coordinadora de Equidad y Género de la Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ); Gabriela Vianey Raudales Hernández, coordinadora de Diversidad del Ateneo; así como diversas autoridades municipales.

Al inicio Vianey Raudales ofreció un mensaje en el que destacó la importancia de abrir espacios de reflexión, arte y acción colectiva para construir una vida independiente y libre. Recordó que el presidium estaba integrado por mujeres cuyo trabajo ha transformado los espacios sociales desde distintos ámbitos, y subrayó el acompañamiento académico y humano que recibió de docentes que reconocieron la igualdad sin prejuicios.

Relató la anécdota de cuando, siendo estudiante, algunos profesores juzgaban sus uñas largas y coloridas por considerarlas “poco formales”, mientras que la doctora Vélez Rodríguez reaccionó con empatía y humor, demostrando que la enseñanza con respeto y humanidad transforma realidades.

Subrayó que la lucha contra la violencia “no debe ser sólo para la fotografía ni un gesto simbólico”, sino un compromiso profundo y constante. Agradeció al equipo del Ateneo por su entrega y acompañamiento, expresando su alegría por coincidir con tantas personas jóvenes que impulsan una sociedad mejor.

Por su parte, Vélez Rodríguez compartió una reflexión sobre la importancia de visibilizar el trabajo que se realiza durante todo el año en favor de los derechos humanos y la igualdad. Recordó que detrás de las mujeres de hoy hubo otras que lucharon para que fuera posible acceder a espacios antes prohibidos, como la universidad o la toma de la palabra en público.

“¿A quién me dice que no es feminista?”, cuestionó, invitando a comparar la vida actual con las restricciones impuestas a generaciones pasadas. Reconoció también el papel de las nuevas masculinidades y el avance que representan.

Posteriormente, la conferencia “Amor sin violencia: herramientas para identificar y salir de una relación tóxica”, impartida por Elia Liliana Garcés Quiróz, ofreció un panorama claro sobre cómo se originan y se sostienen las relaciones violentas. La ponente explicó que la violencia comprende cualquier acto que cause daño físico, emocional, económico o sexual, y remarcó que muchas personas normalizan estas conductas debido a lo que vivieron o presenciaron en la infancia. Señaló que los modelos familiares influyen en cómo aprendemos a relacionarnos y que, además, factores como el sistema patriarcal y la dependencia económica afectan especialmente a las mujeres, quienes suelen postergar sus necesidades en favor de la pareja.

Garcés Quiróz aclaró que no todas las dificultades de pareja son violencia, pues algunos problemas, como fallas en la comunicación o pensamientos distorsionados, pueden trabajarse en terapia. Sin embargo, una relación se vuelve violenta cuando aparecen señales claras del violentómetro, entre ellas bromas hirientes, sarcasmo, chantaje, celos, culpas, intimidación, prohibiciones, destrucción de objetos y caricias agresivas disfrazadas de juego. Estas conductas, advirtió, suelen escalar si no se atienden.

La especialista explicó también el círculo de la violencia, que inicia con la acumulación de tensión, sigue con una explosión o agresión y termina con la llamada “luna de miel”, donde hay disculpas y promesas de cambio. Aunque estos gestos pueden parecer sinceros, generalmente forman parte del ciclo que se repite una y otra vez. Por ello, insistió en que los cambios verdaderos no son repentinos y requieren procesos largos que incluyen etapas como contemplación, acción y mantenimiento.

Finalmente, llamó a identificar señales críticas como la negativa a dialogar, la tendencia a imponer decisiones y la costumbre de justificar la violencia con pretextos como el estrés o los problemas personales. Concluyó invitando a las y los asistentes a dejar de normalizar estas conductas, reconocer los patrones dañinos y buscar apoyo profesional, recordando que el amor debe ser seguro y libre de violencia.

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